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Servicios para compartir moto

El 'moto sharing' ofrece un sistema de movilidad urbano barato que reduce los atascos y la contaminación urbana

Si compartir coche es una buena idea para los bolsillos de los ciudadanos y para el medio ambiente, ¿por qué no aprovechar este sistema con las motos? Así lo han pensado diversas iniciativas que empiezan a ponerse en marcha en ciudades como Barcelona. Este artículo explica qué es y cómo funcionan los servicios para compartir moto, sus ventajas y algunas iniciativas de moto sharing.

Compartir moto: qué es y cómo funciona

Imagen: Steve Jurvetson
El moto sharing o servicios para compartir moto es una manera ecológica y económica para desplazamientos urbanos. La idea consiste en tomar prestado uno de estos vehículos por un corto periodo de tiempo. De esta manera, no es necesario disponer de moto en propiedad, que se aprovecha así más. Cualquier persona mayor de 21 años con carné de conducir coche o moto de 125 cc puede darse de alta en este servicio y disponer de una moto para moverse en ciudad.

El servicio de compartir motos es un 40% más económico que otros sistemas de transporte urbano

El avance de la tecnología hace que las posibilidades para compartir moto sean muy variadas. Los sistemas de geolocalización permiten saber dónde se encuentra la moto y su usuario en todo momento, así como los puntos de recogida y aparcamiento disponibles. Los smartphones, o teléfonos inteligentes, pueden utilizarse para darse de alta en el sistema, reservar una moto y casco, pagar, contactar con sus responsables u otros usuarios, o estar informado de los detalles del servicio.

Ventajas de compartir moto

  • Supone un ahorro. El servicio de compartir motos y coches es un 40% más económico que otros sistemas de transporte urbano, ya que los vehículos se alquilan por tiempo y por distancia recorrida. Además, flexibiliza la movilidad al máximo al permitir la selección de los lugares de recogida y de devolución. Así lo recuerda Luis Rivera, director de la Fundación José Manuel Entrecanales.
  • Disminuye la contaminación. El tráfico es el mayor responsable actual de la contaminación del aire en las ciudades. Según Juan Bárcena, de Ecologistas en Acción, el 94% de los españoles respira un aire por encima de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Juan Pérez, responsable de Carpooling España, explica que al compartir vehículo se reduce la emisión de dióxido de carbono (CO2), el consumo de combustibles fósiles y la contaminación acústica.
  • Reduce el tráfico rodado urbano. La moto, un sistema de movilidad más eficiente que el coche, mejora la fluidez en las carreteras. Los atascos en las grandes urbes hacen perder tiempo y dinero a los ciudadanos, además de aumentar los problemas de salud derivados de las emisiones nocivas de los vehículos. Así lo señalaba un estudio sobre congestión del tráfico urbano a nivel mundial.
  • Familiariza a los ciudadanos con la tecnología eléctrica. La tracción eléctrica es, por sus ventajas ecológicas y económicas, el futuro de la movilidad. Sin embargo, sus actuales limitaciones no le permiten competir todavía con el sistema de combustión. Las motos eléctricas son más caras y tienen una menor autonomía que las convencionales, y la red de puntos de recarga es pequeña. Por ello, el servicio de moto sharing puede ayudar a popularizarlas. Los ciudadanos pueden probarlas sin tener que comprar y quitar así miedos.

Algunas iniciativas de 'moto sharing'

Motit es un servicio disponible en Barcelona, una ciudad donde el uso de la motocicleta está extendido y donde también se ha empezado a probar el moto sharing de forma pionera. Sus responsables han creado una red de motos eléctricas para compartir en varios barrios.

Los usuarios reservan una moto a través de la web o mediante smartphone, y se devuelve en el lugar de destino. La moto se puede alquilar por tiempo o por distancia recorrida y posee un GPS para facilitar al usuario su recorrido. Cuando la batería se agota, el servicio de mantenimiento la recarga, de manera que el usuario no tiene que preocuparse. Las motos, fabricadas por la empresa española Going Green, tienen una autonomía de entre 40 y 45 kilómetros.

El sistema se puso en marcha a finales de 2013, y en el primer mes de funcionamiento ya tenía más de 9.000 inscritos. Debido a su éxito, sus responsables quieren extenderlo al resto de Barcelona y a otras ciudades de España en Andalucía, Baleares y Canarias, y a otras capitales europeas como Berlín, París o Ámsterdam.

Además de este servicio, Barcelona ofrece también iniciativas interesantes de alquiler de motos. Mobecpoint propone estaciones de recarga con energía solar para motos eléctricas. Su objetivo es crear una red ubicada en hoteles para dar este servicio en alquiler a los clientes del establecimiento. Por su parte, Cooltra es una empresa que alquila motos eléctricas para fines turísticos.

En Japón, el Ayuntamiento de la ciudad de Tajimi ponía en marcha estaciones de alquiler de motos eléctricas en estaciones de ferrocarril. Las motos se recargan mediante paneles solares, y el objetivo es generalizar el sistema mixto de movilidad: los usuarios viajan en tren y recorren el tramo que les falta hasta su trabajo o su casa en moto. De esta forma evitan el coche privado.

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