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“La bicicleta es un modo de movilidad activa que genera salud física y emocional a la persona que la utiliza”

Nacho Tomás Ruiz, secretario de la Red de Ciudades por la Bicicleta (RCxB)

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 16 julio de 2020

En mayo, durante las últimas semanas de confinamiento, se dispararon las búsquedas y ventas de bicicletas. La demanda de bicis en Internet creció un 260 %, según datos de la web Idealo. Este escenario, alentado además por la reducción del tráfico motorizado, ha hecho despertar el ciclismo urbano y, conforme se han levantado las restricciones a la movilidad, muchos ciudadanos han optado por la bici como forma saludable y segura para moverse. Un cambio largamente esperado por la asociación Red de Ciudades por la Bicicleta (RCxB), que se fundó en 2009 y que trabaja para mejorar las condiciones urbanas que favorezcan su uso habitual y seguro, como nos cuenta en esta entrevista su secretario, Nacho Tomás Ruiz.

¿Se abre una oportunidad para educar en el uso de la bicicleta en ciudades donde, hasta ahora, este medio de transporte no era tan frecuente?

Desde la crisis del coronavirus muchas ciudades y territorios están impulsando el uso de la bici porque es un modo de transporte individual que facilita el distanciamiento físico y no contribuye al contagio. La bicicleta no hace ruido, por tanto, favorece la mejora en la contaminación acústica y esto provoca un mayor bienestar emocional. Tampoco contamina ni genera gases de efecto invernadero, por lo que no agrava la situación de emergencia climática ni el estado de las personas enfermas. No provoca accidentes graves de tráfico, por tanto, evita el uso de los servicios sanitarios durante estos días. Y es flexible y no ocupa espacio.

¿Qué papel debe desempeñar la bicicleta en esta nueva era poscovid?

Es un modo de movilidad activa que genera salud física y emocional a la persona que lo utiliza, algo muy importante en los tiempos de confinamiento y sedentarismo. Además, es el modo de transporte más rápido para las distancias de hasta ocho kilómetros, las más habituales en los entornos metropolitanos, y es un modo de transporte muy económico tanto por parte de la persona usuaria como por parte de la Administración pública.

¿Tiene más ventajas?

Si la usan las personas que pueden hacerlo, posibilitan una menor ocupación en el transporte público. En cuanto al transporte de mercancías y el e-commerce, la ciclologística se está demostrando estos días como la más eficiente y eficaz, en especial para el comercio de proximidad.

¿Qué medidas pueden adoptar las ciudades para facilitar su uso, garantizando la seguridad de ciclistas y peatones?

Ampliar las redes ciclistas, coordinar los semáforos para priorizar peatones y ciclistas, conseguir ciudades 30 [máximo de 30 km/h] y hacer respetar los límites de velocidad, facilitar espacios de aparcamiento seguro, impulsar los servicios de ciclologística, poner en marcha ayudas para la compra de bicicletas, actualizar la normativa…

¿De qué modo?

Con planes locales y regionales de impulso económico de este sector, formación vial en las escuelas e institutos y el nombramiento de una figura responsable de la coordinación interadministrativa de todas las políticas de estos puntos, que son la columna vertebral del plan de choque elaborado por la Red de Ciudades por la Bicicleta para impulsar el uso de la bicicleta en nuestras ciudades y territorios.

En los próximos meses es previsible que también crezca el uso de los automóviles privados por el temor al contagio en el transporte público. ¿Qué se puede hacer para evitarlo?

En palabras de Antoni Poveda, que es presidente de la Red de Ciudades por la Bicicleta, vicepresidente de Movilidad, Transporte y Sostenibilidad del Área Metropolitana de Barcelona y alcalde de Sant Joan Despí, en nuestros núcleos urbanos se destina un porcentaje desproporcionado del espacio público al uso del vehículo de motor, aunque la mayoría de la población no tiene carné de conducir ni coche disponible. Se deben cambiar las prioridades de movilidad en las ciudades; tenemos que devolver al peatón y a la bicicleta el espacio que les fue quitado a partir de la irrupción del vehículo motorizado.

¿Y esto cómo se consigue?

La mayor parte de los desplazamientos por movilidad cotidiana son menores a cinco kilómetros. Si ampliamos el radio a los diez, ya tenemos casi la totalidad de los desplazamientos cotidianos. Se trata de distancias perfectamente ciclables, especialmente desde que irrumpió la bicicleta eléctrica. Movernos en vehículo de motor dentro de las ciudades es altamente ineficiente y a la vez costoso para la sociedad.

¿Será posible este cambio?

Como dice Poveda, es necesario crear espacios seguros para la bicicleta para garantizar unas condiciones adecuadas para la movilidad en bici. Las nuevas tendencias de teletrabajo y flexibilidad horaria marcarán nuevos patrones de movilidad, reduciendo las horas punta y facilitando un uso seguro del transporte público.

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