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Guardarrailes

El 15% de los motoristas heridos o fallecidos en 2005 impactaron contra estas barreras, que producen un efecto guillotina capaz de amputar los miembros

El 15% de los motoristas que sufrieron heridas o fallecieron en 2005 fueron víctimas de los guardarrailes. En total, casi 5.000 conductores que colisionaron contra los quitamiedos, de los que más de 700 perdieron la vida. Son datos recopilados por las asociaciones de motoristas, que reivindican la instalación de sistemas de protección de motoristas (SPM) más seguros y la eliminación de los guardarrailes con postes de bordes cortantes, los mismos que producen un efecto guillotina de fatales consecuencias. Esta medida supone un desembolso de 43 millones de euros, por lo que la Administración Pública defiende una instalación progresiva. Los motoristas, por su parte, creen que ya no se puede esperar más y reclaman que si existe un problema y una solución -en la actualidad hay una norma que recoge los requisitos que deben cumplir las barreras de protección y tres sistemas homologados-, “se invierta dinero y se aplique”.

Riesgos de las barreras metálicas

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A finales del pasado año los motoristas reivindicaron de nuevo la instalación en las carreteras de sistemas de protección más seguros. Mediante una marcha organizada simultáneamente en diversas capitales españolas, los conductores de motocicletas reclamaron más atención por parte de la Administración y recordaron que, sólo en 2005, el 15% de los motoristas heridos o fallecidos impactaron contra un guardarraíl. Los organizadores de estas marchas afirman que los denominados quitamiedos fueron ideados para retener a los vehículos de cuatro ruedas, pero que pueden resultar mortales para los de dos. El secretario de la Asociación Mutua Motera (que participó en las protestas), Juan Soroa, explica que el principal riesgo de los guardarrailes es el efecto guillotina que producen al impactar contra ellos, aunque destaca la peligrosidad que existe también al colarse por debajo de la bionda, en el espacio que queda entre dos postes consecutivos. “Da igual que caigas en moto o en bicicleta -precisa-. Y tampoco hace falta que se circule a gran velocidad, porque a partir de 29 kilómetros por hora estos sistemas resultan peligrosos y, por lo tanto, ya se saben las consecuencias”.

“La peligrosidad de estos elementos de protección radica en que actúan como guillotina del cuerpo del accidentado en caso de caída”

El director médico del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), Francesc Bonet, confirma que la peligrosidad de estos elementos de protección “radica en que actúan como guillotina del cuerpo del accidentado en caso de caída”, ya que, según explica, “las tipologías de accidentes de dos ruedas en carretera suelen implicar un desplazamiento de la víctima por el asfalto como consecuencia de la inercia del vehículo. En estas caídas, y en el momento de impactar contra los guardarrailes, estos actúan como herramienta cortante sobre el motorista, debido a sus aristas metálicas, y es frecuente que se produzcan amputaciones de miembros cuando el conductor se desliza por el asfalto e impacta contra el soporte del guardarraíl”. Por su parte, el presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), Mario Arnaldo, considera que en este asunto se produce “un problema de universalidad”, es decir, “una falta de medidas de aplicación universal, puesto que se incorporan elementos que pueden ser buenos para un tipo de usuarios, pero no para otros”.

Ante este panorama, las asociaciones de motoristas reclaman la incorporación de medidas y sistemas que sirvan para todo tipo de usuarios y vehículos, “desde un motorista hasta un camionero o un autobús”, aclara Soroa. La directora técnica de la Asociación Española de la Carretera (AEC), Elena de la Peña, reconoce también que el problema de fondo es económico: “La instalación de las barreras es lenta porque los presupuestos son limitados, pero lo positivo es que hay un plan de actuación y unos presupuestos para ir instalando sistemas más seguros en los tramos más problemáticos”. Para ello, hace algunos meses se creó el Comité de Expertos en Guardarraíles, del que forma parte el RACC, cuya labor es “la introducción en las carreteras españolas de barreras de seguridad que respondan a un criterio de seguridad para todos los usuarios de la vía, independientemente del vehículo en el que circulen”, indica Bonet, para quien el estado actual de las carreteras “es peligroso en caso de caída, puesto que la mayor parte de kilómetros de las vías españolas cuentan con protecciones excesivamente lesivas para los usuarios de dos ruedas”.

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