Asma en mujeres: por qué es más frecuente y grave

Las hormonas femeninas influyen en la inflamación de las vías respiratorias, por eso el asma es más frecuente tras la pubertad. Los especialistas piden un abordaje que tenga en cuenta estas diferencias biológicas
Por Sonia Recio 2 de abril de 2026
asma en las mujeres es más grave
El asma es una enfermedad respiratoria crónica cuya incidencia no ha dejado de aumentar en las últimas décadas. Aunque durante la infancia es más común en varones, tras la pubertad su prevalencia y gravedad se incrementan notablemente en mujeres. La explicación está, en gran parte, en el papel de los estrógenos y la progesterona, dos hormonas que influyen en la inflamación de las vías respiratorias y pueden modificar la evolución de la enfermedad. Comprender estos factores es esencial: los especialistas insisten en que solo incorporando la perspectiva de género es posible mejorar realmente la calidad de vida de las pacientes.

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad respiratoria crónica caracterizada por la inflamación de los bronquios, lo que provoca un estrechamiento de las vías respiratorias e impide que el aire llegue adecuadamente a los pulmones. Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), “el asma no se cura, pero se puede tratar y controlar. Para ello es fundamental conocer y seguir correctamente el tratamiento y evitar los desencadenantes de la enfermedad”.

Entre el 5 % y el 10 % de la población mundial padece asma, una enfermedad cuya incidencia no ha dejado de crecer en las últimas décadas. En España, se calcula que entre 2,5 y 3 millones de personas conviven con esta patología, con una prevalencia del 5-6% en adultos y de hasta el 10 % en la infancia. Aun así, las cifras podrían ser mayores, ya que se estima que hasta la mitad de los casos no están diagnosticados.

El asma en mujeres: la importancia de un abordaje personalizado

Aunque el asma puede aparecer en cualquier persona, su evolución no es igual en hombres y mujeres. Las diferencias biológicas, hormonales y sociales hacen que, con el paso del tiempo, la enfermedad adopte matices distintos. En las mujeres suelen observarse más síntomas, mayor variabilidad y, en muchos casos, una carga emocional y física más intensa. No es un aspecto menor, si se considera que alrededor del 60 % de quienes conviven con esta patología son mujeres.

Esta realidad, cada vez más evidente en las consultas, ha llevado a profesionales y centros sanitarios a replantearse la forma en que se estudia y se acompaña a estas pacientes. Con ese propósito, el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (FJD), en Madrid, celebró la III Jornada “Asma y Mujer”, un encuentro que reunió a especialistas de distintas áreas para analizar por qué la enfermedad se manifiesta de forma diferente en ellas y qué herramientas pueden ayudar a mejorar su calidad de vida.

asma en las mujeres
Imagen: brizmaker / iStock

La pubertad marca un punto de inflexión

Durante la infancia, el asma es más frecuente en los varones; sin embargo, esta tendencia se invierte tras la pubertad, cuando el porcentaje de mujeres con asma pasa a ser superior. La doctora Fernández Nieto, especialista del Servicio de Alergología del hospital FJD, explica que estas diferencias tienen una base biológica clara: “Existen diferencias en el desarrollo del pulmón y de las vías respiratorias entre varones y mujeres que inicialmente favorecen la aparición del asma en los varones, pero que posteriormente, con los factores hormonales, se polarizan hacia las mujeres”.

A estos factores se suman diversas comorbilidades que pueden agravar la enfermedad. En determinadas etapas de la vida, las mujeres presentan con mayor frecuencia un asma más grave asociado a patologías como la poliposis nasal, la obesidad, los trastornos del sueño o el reflujo gastroesofágico, que contribuyen a empeorar su evolución clínica.

Qué factores inciden en la gravedad del asma en las mujeres

Las mujeres con asma pueden experimentar una mayor gravedad de la enfermedad debido a la interacción de factores hormonales, biológicos y psicosociales. Estos elementos influyen tanto en la intensidad de los síntomas como en la calidad de vida de las pacientes.

🔸 Factores hormonales

Las fluctuaciones hormonales a lo largo de la vida de la mujer tienen un impacto relevante en el control del asma. Entre el 11 % y el 40 % de las mujeres asmáticas experimentan un empeoramiento de los síntomas durante el ciclo menstrual. Durante el embarazo, hasta un 18 % de las pacientes con asma empeora, una cifra que puede alcanzar el 50 % en los casos de asma grave.

🔸 Alteración de los ritmos circadianos

La cronodisrupción, frecuente en trabajos nocturnos o a turnos, también puede influir en la salud respiratoria. Diversos estudios epidemiológicos han observado una mayor incidencia de asma en mujeres que trabajan de noche, probablemente debido a la alteración del reloj biológico, los cambios hormonales y un estado proinflamatorio sistémico. Aunque estos hallazgos son relevantes, los especialistas coinciden en que aún se necesitan más investigaciones para confirmar su impacto clínico y orientar estrategias preventivas.

🔸 Salud mental y calidad de vida

El asma no solo afecta a la función respiratoria: también puede tener un impacto significativo en la salud mental. La evidencia científica muestra que la depresión y la ansiedad están presentes en casi la mitad de las mujeres con asma grave, lo que repercute negativamente en su calidad de vida. Además, las pacientes con enfermedades respiratorias crónicas suelen presentar una peor percepción del control de la patología y una mayor carga de comorbilidades, incluso cuando los parámetros respiratorios son similares a los de los hombres.

Respirar aire libre
Imagen: Alfonso Cerezo

¿Cómo se trata el asma?

El tratamiento del asma se basa en dos pilares fundamentales: evitar los desencadenantes de la enfermedad y seguir de modo correcto la medicación prescrita por los especialistas.

  • El tabaco, el aire frío, ciertos productos químicos o algunos fármacos pueden provocar una crisis asmática en personas sensibles.
  • En cuanto al tratamiento farmacológico, los medicamentos más utilizados son boncodilatadores, que ayudan a abrir las vías respiratorias y alivian los síntomas cuando aparece la dificultad respiratoria, y antiinflamatorios, que reducen la inflamación de los bronquios y disminuyen su sensibilidad, contribuyendo a prevenir las crisis.
  • Además, técnicas de control de la respiración pueden complementar el tratamiento, lo que ayuda a reducir la sensación de ahogo y mejora la tolerancia al esfuerzo en la vida diaria.

👩​ Un seguimiento más específico para las mujeres

Aunque el tratamiento de base es similar para todas las personas con asma, en el caso de las mujeres hay que considerar los factores que pueden influir en la evolución de la enfermedad. Por ello, es importante incorporar herramientas que permitan un seguimiento más ajustado a las necesidades de las pacientes.

El equipo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz trabaja en la implementación de protocolos diagnósticos y terapéuticos basados en la evidencia científica más reciente. Prevé añadir nuevas herramientas de evaluación entre las que están:

  • Cuestionarios específicos para analizar el impacto del ciclo menstrual, la anticoncepción, la menopausia o el tratamiento hormonal sustitutivo.
  • Evaluación de factores sociológicos, como el papel que desempeñan las mujeres cuando son cuidadoras o sus condiciones laborales.
  • Valoración sistemática de la salud mental, incluyendo indicadores de ansiedad o depresión, que pueden influir en la percepción y el control del asma.

Con este enfoque, los especialistas buscan comprender mejor cómo interactúan los distintos factores que afectan a las mujeres con asma, avanzando hacia un manejo más personalizado y eficaz de la enfermedad.

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