Entrevista

Javier Montón, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética

La cirugía plástica en niños busca solución a problemas funcionales y de malformaciones
Por Clara Bassi 28 de junio de 2011
Img javiermonton
Imagen: CONSUMER EROSKI

La cirugía plástica que se realiza en niños se distingue respecto a la practicada en adultos por varias peculiaridades. En cuanto a la labor del cirujano plástico, consiste en asesorar a la familia sobre la conveniencia o no de llevarla a cabo. Hoy en día, estas intervenciones quirúrgicas -que no deben confundirse con la cirugía estética- solo se realizan en los casos estrictamente necesarios, como ante labio leporino o sindactilias. “La cirugía plástica infantil es, casi en su totalidad, plástica reconstructiva”, explica Javier Montón, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), responsable de comunicación con los medios y de la página web de esta sociedad, cirujano plástico en el Complejo Universitario Hospitalario de Albacete y profesor asociado de la Facultad de Medicina del Campus de esta comunidad.

¿Cuántas familias recurren a la cirugía plástica para sus hijos?

No hay datos concluyentes. La cirugía plástica infantil es, casi en su totalidad, plástica reconstructiva y se realiza en hospitales monográficos o dedicados a diferentes patologías. De ello se encargan desde los servicios de cirugía plástica y hay una gran diversidad de estos servicios en nuestro país, pero no se conoce este porcentaje.

¿Quizá haya que realizar un estudio epidemiológico?

No tendría mucha relevancia, porque no es cirugía estética. La población diana es distinta. La cantidad de operaciones reconstructivas que se realizan en población infantil depende de la necesidad de cada caso.

¿Qué tipo de intervenciones de cirugía plástica infantil se realizan más a menudo?

“El hecho de decidir intervenir o no lo marca el cirujano con la familia del afectado”

En los niños hay muchísimas malformaciones desde el nacimiento y alteraciones que se presentan después, como los tumores infantiles, traumatismos o pérdidas de tejidos por accidentes de tráfico y quemaduras. Las intervenciones reconstructivas están encaminadas a solucionar estos problemas de malformaciones y funcionales, y a borrar secuelas de quemaduras en la infancia o malformaciones vasculares, entre otras. Estas cirugías pueden ser muy simples o de alta complejidad.

¿Cuáles son las malformaciones más típicas del nacimiento?

Son frecuentes malformaciones como el labio leporino y el paladar hendido, las sindactilias o dedo en gatillo, las orejas despegadas, en asa o de soplillo.

¿Cuál es la diferencia entre la cirugía plástica reconstructiva y la estética?

La cirugía plástica, como tal, se dirige a restituir la forma y función de determinadas áreas del cuerpo. Pero intervenir sin que haya habido un traumatismo, tumor o enfermedad sería cirugía estética. La diferencia está en el tipo de paciente y la condición de que haya una enfermedad antes o no.

¿Cómo se decide que un niño necesita una cirugía plástica real y que no es un capricho? ¿Qué profesional evalúa?

“La cirugía plástica en niños se practica solo cuando es necesaria”

El cirujano plástico opera como parte de su labor. Si la mejor opción es la cirugía, abogará por ella, pero si no lo es, porque se trata de una alteración mínima, de causa banal, también lo dirá. Depende del buen hacer del médico y de su honestidad que informe de cuándo no es precisa la cirugía reconstructiva o es una alteración estética y se puede corregir con otro tratamiento. El cirujano habla con la familia y la mayor parte de las situaciones están muy claras. El hecho de decidir intervenir o no lo marca el cirujano con la familia del afectado y siempre se intenta solucionarlo de la mejor manera posible.

¿A partir de qué edad se opera a un niño por una cirugía plástica?

Hay niños que, ante una alteración o enfermedad concreta, la necesitan durante las primeras semanas de vida. La cirugía plástica puede ser muy complicada, requiere mucha formación y abarca una gran amplitud de patologías que se han de tratar. Ante tal escenario y a edades tempranas, se interviene para restituir la función o eliminar problemas en niños recién nacidos, como bridas cicatrizales o tumores del nacimiento.

¿Qué peculiaridades tiene una intervención plástica reconstructiva en los niños?

Debido a su corta edad, corrige patologías distintas, como tumores tempranos o malformaciones, frente a la cirugía plástica que practicamos en adultos. Las técnicas que se utilizan también son distintas. Se intenta ser conservador al modificar o mover tejidos. Procuramos no favorecer cicatrices adicionales, ya que los niños están en desarrollo y estas crecerían como el resto de su organismo. Además, los requerimientos técnicos en niños son mayores porque, al tener estructuras más pequeñas y delicadas, se necesita más pericia y entrenamiento para operarles.

¿Qué cuidados hay que extremar antes y después de la intervención quirúrgica en niños?

“Las malformaciones más frecuentes son el labio leporino y el paladar hendido, dedo en gatillo o las orejas despegadas, entre otras”

El estado físico del niño tiene que ser capaz de soportar una intervención de este tipo. Como en el caso de cualquier otro paciente con una intervención programada, se hace de forma electiva, con apoyo familiar, psicológico y social, porque la personalidad del pequeño está en formación y, por ello, depende de los progenitores. Es importante contar con el apoyo familiar y social, además de infraestructuras alrededor, respecto a la intervención o los cuidados posteriores. La anestesia que se utiliza también es un poco distinta. En el manejo posoperatorio puede ser necesario que los niños ingresen en una unidad de cuidados intensivos (UCI). Los niños pequeños necesitan cuidados especiales.

La reconstrucción también está limitada en los niños. ¿Por qué?

Porque contamos con menos estructuras para practicarla. En cirugía reconstructiva, muchas veces echamos mano de una parte del organismo para suplir la forma o función de aquella que queremos arreglar. Por sus características, un adulto tiene tejido suficiente y podemos llevar una parte a lo que queremos reconstruir (injerto). Pero en niños tenemos que ser lo más conservadores posible para no dejarles cicatrices innecesarias. Otra de las limitaciones es la propia técnica de reconstrucción, porque tenemos que utilizar sistemas de aumento, como microscopios y lupas, para ver bien el interior del organismo del pequeño paciente.

¿Los adolescentes tienen alguna particularidad?

Tienen un tipo de patologías distintas. La cirugía reconstructiva permite tratar otro tipo de lesiones con intervenciones menos complejas. El manejo de estos pacientes se parece más al de los adultos.

Desde la SECPRE, ¿se cree que se hace un abuso de la cirugía plástica en niños o que todavía se recurre poco a ella?

En niños se practica solo cuando se necesita, si detrás están profesionales titulados o acreditados, con trayectorias profesionales con experiencia. Hay que buscar asesoramiento de especialistas que pertenezcan a la SECPRE, con una trayectoria de formación y profesión adecuadas. Y si el cirujano plástico considera que una operación resolverá su problema, se lo dirá, y si no, también se lo expondrá.

LA CIRUGÍA ESTÉTICA NO ES UN REGALO

La moda social de proponer un procedimiento de cirugía estética (que no plástica) a un menor como regalo de cumpleaños o de comunión, por unas buenas notas o tras concluir un ciclo académico, sobre todo durante la adolescencia, constituye un error importante, a juicio de Javier Montón, porque se tiende a “trivializar un acto quirúrgico” que implica pasar por un quirófano, con todo lo que ello comporta (asumir molestias, riesgos y complicaciones).

Por esta razón, Montón opina que estas operaciones se deberían desvincular siempre del concepto “regalo” para celebrar una circunstancia determinada. “Hay sectores que promueven la cirugía estética en el adolescente como compensación y esto se debe evitar al máximo”, declara. Una intervención de estas características para quien quiere o desea mejorar un aspecto concreto de su fisonomía “requiere una madurez psicológica que un menor de edad es muy discutible que la tenga”, explica el especialista.

La página web de la SECPRE recoge un decálogo de consejos antes de someterse a una intervención, cuya consulta está al alcance de toda la población, para no caer en manos de profesionales no cualificados y tomar una decisión meditada, en vez de hacerlo de manera precipitada.

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