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El sedentarismo y la alimentación como factores de riesgo en el cáncer de mama

El riesgo de padecer cáncer de mama se puede reducir con la práctica de ejercicio físico de forma regular, evitando el sobrepeso y la obesidad tras la menopausia

Alrededor de un 30 % y un 50% de los cánceres se podrían evitar con hábitos de vida saludables. Esto implica no solo dejar de fumar, sino cambiar de verdad nuestros hábitos de vida; también los referentes a la alimentación y al ejercicio físico. Y aunque todos hemos oído esta recomendación en alguna ocasión, no todo el mundo tiene claro qué factores de riesgo se asocian al cáncer y qué es lo que podemos hacer para prevenirlo. Más allá de los bulos que circulan en este sentido sobre alimentos milagrosos o sobre afirmaciones no demostradas, hoy en día existe un gran trabajo de investigación en torno a los factores de riesgo del cáncer. En las siguientes líneas ahondamos en los estudios al respecto sobre el cáncer de mama premenopáusico.

La investigación de los factores de riesgo es uno de los objetivos del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. En él se realizan estudios observacionales de miles de personas a lo largo de varios años para analizar la aparición o no de determinadas patologías y poderlas asociar así a los estilos de vida de dicha población.

Tal y como explica Andrea Romanos, investigadora de este departamento que cuenta con una ayuda predoctoral de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), las principales causas de muerte en España son el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. “Lo que no todo el mundo sabe es que precisamente estas enfermedades están asociadas a factores de riesgo modificables, como pueden ser la dieta, el tabaquismo o la actividad física”, asegura.

Bebidas azucaradas, café y cáncer de mama

Una de las áreas de trabajo en las que se centra esta investigadora es en la búsqueda de factores de riesgo del cáncer de mama. Diferentes trabajos parecen demostrar que el riesgo de padecer cáncer de mama se puede reducir con la práctica de ejercicio físico de forma regular, evitando el sobrepeso y la obesidad tras la menopausia.

Centrándose en alimentos más concretos, Andrea Romanos detalla que una de sus investigaciones más recientes pudo relacionar el consumo regular (al menos una vez al mes) de bebidas azucaradas con un aumento del riesgo de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas. “Cuando tomamos una bebida azucarada no estamos sustituyendo ningún alimento, sino que estamos generando un aporte extra de calorías. Además, al no incluir ningún micro ni macronutriente que nos pueda beneficiar, todos sus efectos son perjudiciales para nuestra salud”, apunta la experta.

Por el contrario, otro de los resultados recientes de su investigación muestran que el consumo de más de una taza de café al día podría estar asociado a un menor riesgo de desarrollar cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas. Este beneficio apoya las propuestas de incluir el café como parte de patrones alimentarios globales saludables.

cafe cancer
Imagen: scronfinixio

Otros factores de riesgo en cáncer de mama

El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund International) también recoge algunas evidencias respecto a los diferentes factores de riesgo que pueden impactar en el cáncer.

Para empezar, al igual que las bebidas azucaradas, se sabe que las bebidas alcohólicas también aumentan el riesgo de padecer un cáncer de mama premenopáusico.

También el sedentarismo, es decir, no realizar ningún ejercicio físico, también se relaciona con un mayor riesgo de cáncer de mama premenopáusico. Sin embargo, practicar actividad física tiene muchos beneficios.

Por otra parte, existe una evidencia, aunque menor, de que el consumo de vegetales sin almidón podría disminuir el riesgo de cáncer de mama con receptor de estrógeno negativo. Los mismo ocurre con el consumo de alimentos con carotenos, que puede encontrarse en alimentos como la zanahoria, el boniato, los vegetales de hojas verde oscuro y en muchas frutas, granos y aceites. Además, el riesgo de padecer un cáncer de mama premenopáusico también podría disminuirse con una dieta rica en calcio, que incluya el consumo de productos lácteos.

La recomendación en este sentido es llevar una dieta sana y equilibrada y mantener un peso normal para ayudarnos a reducir el riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Para ello, basta con mantener una alimentación variada, en la que estén presentes todos los tipos de alimentos en las proporciones adecuadas. En este sentido, la dieta mediterránea es una de las más recomendadas, según numerosos estudios, sobre todo por su elevado aporte de fibra y antioxidantes.

La dieta mediterránea en la prevención del cáncer

Abundante en frutas frescas y verduras, la dieta mediterránea supone un importante aporte de vitaminas C, E, carotenos (antioxidantes), minerales, fibra (factor fundamental en la prevención de algunos tipos de cáncer, como el cáncer de colon) y sustancias no nutrientes.

Pero, además, la dieta mediterránea reúne otras características que favorecen una buena salud y ayudan a mantener un peso estable y a prevenir enfermedades tanto carenciales como crónicas:

  • Bajo consumo en carne roja, tomando sobre todo carnes magras y jóvenes. Esto supone un menor aporte de grasas saturadas en esta dieta.
  • Aporte elevado de legumbres, que poseen un alto contenido en fibra y proteínas y bajo contenido en grasas.
  • Gran ingesta de pescado, en gran medida azul, lo que garantiza un alto contenido de grasas poliinsaturadas y calcio en la dieta.
  • Alto consumo de aves, que contienen poca grasa y cuya carne se sabe que no está relacionada con el riesgo de cáncer.
  • Elaboración de los platos con aceite de oliva, que proporcionan grasas monoinsaturadas y vitamina E (importante antioxidante).
  • Aporte importante de cereales e hidratos de carbono, suponiendo más del 60 % de la energía total ingerida, con bajo consumo en azúcares simples.

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