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Cuidar la piel después del verano

Hay medidas que pueden ayudar a que la piel se recupere de las agresiones a las que ha estado sometida en la época estival

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 27 octubre de 2013

Los rayos del sol, la deshidratación, las altas temperaturas, el cloro, el salitre… Son muchas las agresiones que recibe la piel durante el verano, sobre todo en la zona del torso, hombros y escote. Todo ello le pasa factura y favorece su envejecimiento prematuro. Pero después de los excesos del periodo estival llega el otoño, una época idónea para intentar minimizar los efectos perjudiciales. En este artículo se explican algunas medidas que pueden ayudar a revitalizar la piel después del verano.

Imagen: ..AikiDude..

Consejos para cuidar la piel en otoño

Después del verano, cuando ya quedan lejos los días de sol y playa, puede ser un buen momento para devolver a la piel su tersura y un nivel de hidratación óptimo para minimizar las consecuencias de la exposición solar. La piel en otoño aún arrastra los resultados del exceso de sol, del salitre del mar y el cloro de las piscinas. Además, en esta época, suele perder humedad por el mal tiempo y la calefacción.

Por ello, es el momento idóneo para adoptar el hábito de aplicarse cremas o lociones hidratantes después de la ducha, tanto en la cara como en el resto del cuerpo, sin olvidar las manos. Además, desde la Asociación Española de Dermatología y Venerología (AEDV) se recomienda seguir con las normas de fotoprotección durante el resto del año, con el fin de que ralentizar el proceso de envejecimiento y prevenir el cáncer de piel.

Tras el verano, es el momento idóneo para adoptar el hábito de aplicarse cremas o lociones hidratantes después de la ducha

Los especialistas también aconsejan que, ante la aparición de manchas o lesiones sospechosas, se acuda a un dermatólogo para obtener un diagnóstico correcto y que indique el tratamiento más adecuado en cada caso. No hay que olvidar que el melanoma es un cáncer que crece a un ritmo anual del 8% y que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a una de cada seis personas a lo largo de su vida. También es importante pedir al experto de la piel información si se tiene la intención de empezar algún tratamiento de rejuvenecimiento o "antiedad" (toxina botulínica, peeling, luz intensa pulsada, láser...). De la misma manera, el otoño es el tiempo más oportuno para continuar los tratamientos con cremas regeneradoras ricas en ácido glicólico o retinoico que se prorrogaron durante el verano.

Tampoco hay abusar del agua caliente en la ducha, y se recomienda utilizar jabones que no alteren la capa de lípidos de la piel (en torno al 5,5), ya que esta impide el avance y la proliferación de algunos microorganismos (bacterias, virus y ácaros, entre otros).

También en otoño son más frecuentes las reagudizaciones de algunas afecciones dermatológicas, como la psoriasis, la dermatitis seborreica y la dermatitis atópica. Un ambiente más frío, mayor humedad ambiental, la calefacción o el contacto directo con determinados tejidos, como la lana, son factores que alteran la piel de una persona susceptible a estas enfermedades. Incluso la vuelta al colegio o al trabajo, que comporta un cierto grado de estrés, puede desencadenar brotes de las dermatitis.

Cinco hábitos sanos para una piel saludable

Fumar provoca una vasoconstricción en la piel y una disminución de la síntesis de colágeno y las fibras de sostén

El plan de acción para conseguir una piel sana no debe centrarse solo a la vuelta de las vacaciones; seguir unas recomendaciones básicas asegura tener un aspecto saludable durante todo el año. Un documento realizado por Jorge Soto Delás, coordinador del Grupo Español de Dermatología Cosmética y Terapéutica de la AEDV, aporta cinco sencillos consejos para garantizar una piel sana:
  • Proteger la piel del sol cada día con un fotoprotector SPF 20, si no hay ninguna alteración que obligue a usar un factor más elevado (como ser fotosensible o tener alguna alteración dérmica que lo indique).
  • Abandonar el tabaco. Fumar provoca una vasoconstricción en la piel y una disminución de la síntesis de colágeno y las fibras de sostén.
  • Seguir una dieta saludable, rica en verdura y fruta, y limitar las grasas de origen animal.
  • Controlar el estrés.
  • Hidratar la piel proporciona una mejora de manera inmediata.

Hidratar la piel desde dentro: mito o realidad

Desde hace tiempo se vienen pregonando los beneficios de beber agua para la salud de la piel, para mantenerla suave y joven. Incluso se anima a ingerir hasta ocho vasos al día, para hidratarla de dentro hacia fuera y así eliminar toxinas. Sin embargo, al parecer, esta afirmación no está sustentada por la evidencia científica.

Así lo ha puesto de manifiesto Ronnie Wolf, profesor clínico asociado de dermatología de la Facultad Sackler de Medicina de la Universidad de Tel Aviv y jefe de la Unidad de Dermatología del Centro Médico Kaplan, en Rechovot (Israel). Para aportar veracidad a tal aseveración, este investigador realizó una búsqueda de trabajos científicos y se encontró con que no solo había pocos estudios al respecto, sino que el único disponible presentaba resultados contradictorios.

En definitiva, con estas conclusiones, solo se puede afirmar que no beber agua es dañino tanto para la piel como para el resto del organismo, pero que no hay pruebas que demuestren que tomar dos litros sea beneficioso para la salud.

Tipos de piel

Los especialistas dermatológicos clasifican la piel en cuatro grandes grupos:

  • Piel normal. Suave, firme y elástica. Está bien hidratada y tiene las condiciones óptimas para llevar a cabo su función principal, que es de barrera protectora.
  • Piel sensible. Es la más vulnerable a los cambios de temperatura, las alteraciones climatológicas, la dieta, el estrés, los cosméticos, la contaminación o las fuerzas de fricción. Con el sol se sonroja con facilidad. En este caso, es muy importante su cuidado e hidratación para mantenerla en condiciones óptimas.
  • Piel seca. Se agrieta y reseca fácilmente y ello hace más propensa a arrugas, eccemas y reacciones alérgicas. La piel seca impide mantener la propia hidratación de la piel, con lo cual, se deshidrata con mayor facilidad.
  • Piel grasa. Aunque es la que mejor tolera las inclemencias del tiempo, su exceso de sebo, que le confiere un aspecto brillante, la hace más proclive al acné y a las espinillas. Además, cualquier alteración hormonal -por menstruación, cambios emocionales o embarazo, entre otros- puede traducirse en un aumento de sebo cutáneo.

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