El Hierro

Es un oligoelemento fundamental para el desarrollo de las funciones vitales del organismo, como la de transportar el oxígeno a todos los tejidos del cuerpo
Por Blanca Álvarez Barco 23 de junio de 2005

Aunque es de sobra conocido que la falta de hierro en el organismo puede provocar anemias, también su exceso puede originar trastornos. Pero, ¿por qué es tan importante mantener los niveles adecuados de este oligoelemento? Básicamente, porque el hiero se encarga de transportar el oxígeno a los tejidos del organismo, unido a la hemoglobina -la proteína de los glóbulos rojos-. Este importante papel que desempeña en nuestro organismo convierte al hierro en un mineral esencial que se debe incluir diariamente en la dieta. Para hacerlo, lo mejor es una dieta variada, según los expertos en nutrición.

Niveles adecuados

El hierro se encuentra en nuestro organismo en una cantidad que se sitúa entre los 3,5 g y los 4,5 g en la sangre, en el hígado, en el bazo, en los músculos y la médula ósea. El nivel ideal de hierro en el organismo varía según las necesidades de cada persona, pero la media oscila entre los 50 y los 180 miligramos por decilitro de sangre en una persona adulta, según indica el doctor Martín, de los Laboratorios Ruiz-Falcó de Madrid. Cada etapa de la vida presenta unas necesidades diferentes de hierro, que varían mucho desde la lactancia hasta las necesidades de un adulto, pasando por la adolescencia o la gestación.

Niveles adecuados

  • Lactantes hasta 1 año: Depende de la administración de leche materna o maternizada. Es de gran importancia que en el período de lactancia la madre tenga muy buenas reservas de hierro.
  • Entre 1 año y los 10 años: Las necesidades de hierro en esta etapa varían desde los 10 a los 15 miligramos al día.
  • En la etapa adolescente: Los jóvenes deben consumir una tasa media de 15 miligramos al día, cifra que aumenta en las mujeres, sobre todo cuando están en periodo de edad fértil, debido a las continuas pérdidas que les ocasiona la menstruación.
  • En mujeres gestantes: La necesidad de este mineral aumenta a un mínimo de 30 miligramos al día.
  • En período postmenopáusico: Las necesidades bajan a los 10 ó 15 miligramos al día, al igual que en el hombre adulto.
  • En la vejez: Debe suplementarse hierro a la dieta debido a la menor ingesta del mismo así como la dificultad que presentan muchos ancianos para masticar. Como indica el doctor Martín, las personas mayores tienen pérdidas crónicas que no suelen notarse porque suceden de manera muy lenta, pero hay que estar muy pendientes porque el organismo se va adaptando a su nueva situación y en ocasiones se nota cuando ya las pérdidas son muy agudas.

Asimismo conviene tener en cuenta, según advierte el médico, que el hierro puede presentar variaciones muy grandes en el propio individuo a lo que cabe añadir que no debe analizarse de forma aislada, sino que sus niveles deben estudiarse teniendo una visión más global, que incluya más valores como la hemoglobina, hematocitos? ¿Cuándo puede entonces considerarse que las variaciones de los niveles de hierro son una enfermedad?

En exceso y defecto

La variación de los niveles medios de hierro puede afectar de manera seria a la salud, ya que su déficit produce anemia ferropénica y hemocromatosis, dos dolencias que pueden afectar a la vida diaria de quienes las padecen. La anemia ferropénica puede aparecer en los períodos de embarazo y lactancia, así como en la tercera edad, periodo en el que la alimentación es casi siempre deficitaria en este mineral. Sus síntomas generales son fáciles de detectar, aunque a veces pueden confundirse con los de otras dolencias. Los más relevantes son, según indica el doctor Del Valle, hematólogo y director de los Laboratorios Del Valle en Valencia:

  • Fatiga
  • Debilidad
  • Palidez cutánea y de mucosas
  • Mareos
  • Dolor de cabeza y en las extremidades
  • Problemas gástricos
  • Depresión
  • Irritabilidad
  • Dificultad para concentrarse
  • Disminución de la memoria
  • Fragilidad del pelo y las uñas
  • Mayor riesgo de contraer infecciones y mayor duración de las mismas

Para solucionar este problema, además de tratar la causa que origina la anemia ferropénica, es necesario recuperar los niveles de hierro disponibles en el organismo. El tratamiento habitual consiste, como indica el doctor, en administrar sales ferrosas por vía oral. “La más empleada es el sulfato ferroso, a lo que hay que unir una alimentación rica en hierro”, señala.

En exceso y defecto

Pero no sólo es peligroso para la salud contar con niveles de hierro inferiores al nivel idóneo. El exceso de hierro puede causar también graves enfermedades. La más común se denomina hemocromatosis, que afecta principalmente al hígado, páncreas y otros órganos vitales. Los excesos de hierro deben ser diagnosticados por un hematólogo o por un especialista de Digestivo, y a veces tienen difícil solución, ya que pueden estar originados por de un defecto congénito y hereditario “que se diagnostica a través de pruebas genéticas”, señala Del Valle. Además, la causa de un exceso de hierro puede encontrarse en la falta de eliminación de este mineral, lo que provoca un exagerado aumento del depósito de hierro (ferritina). Como señala el doctor Martín, para corregir el exceso de hierro hay varios caminos: “Se puede optar por utilizar medicación útil para esta enfermedad o bien realizar sangrías, una práctica muy habitual”.

Cuidar la alimentación

Para mantener a raya los niveles de hierro recomendables es necesario cuidar especialmente la dieta y tomar de forma habitual alimentos ricos en este mineral. Pero no todos los alimentos contienen ni aportan al organismo la misma cantidad de este preciado mineral. Existen dos tipos de hierro que absorbe el ser humano:

  • Hierro hemo: Es el hierro de origen animal, el hierro que se encuentra en las carnes y pescados.
  • Hierro no hemo: Es el hierro de origen vegetal, presente en los cereales, frutos secos, legumbres y verduras de hoja.

Debido a su similitud con los tejidos de nuestro organismo el hierro hemo es mejor absorbido que el de origen vegetal, como explica Amaia San Miguel, bióloga y nutricionista de San Sebastián. De cada 100 g de hierro que son absorbidos por el cuerpo humano, 20 g son los procedentes de hierro hemo y sólo 5 g provienen de hierro no hemo. Pero entre la mayoría de la población esta diferencia es desconocida y existe mucha confusión sobre qué es una dieta rica en hierro-señala Amaia San Miguel- ya que se tiende a pensar que una verdura de hoja (que contiene más hierro que un pescado) aporta más hierro al organismo. “No ocurre de este modo, porque no se absorbe del mismo modo que el hierro que contiene el pescado, sino en cantidades mucho más pequeñas. Por ello es muy importante conocer no sólo el aporte de hierro de cada alimento, sino su nivel de absorción”, dice San Miguel.

Independientemente de que sea de origen animal o vegetal, el hierro es imprescindible para el organismo

Independientemente de que sea de origen animal o vegetal, el hierro es imprescindible para el organismo

, por lo que no deben faltar en la dieta los siguientes alimentos:

  • Cualquier tipo de carne, sobre todo hígado, y carne de cordero y ternera.
  • Almejas, ostras y mejillones.
  • Pescado.
  • Legumbres, principalmente lentejas, judías y garbanzos.
  • Frutos secos oleaginosos como las almendras, las avellanas y las nueces, que aportan además de hierro grasas saludables y fibra.
  • Verduras y hortalizas de hoja verde.

Las personas que siguen una dieta vegetariana, que no comen carne y por tanto no absorben hierro tipo hemo, tienen fácil solución para mantener sus niveles de hierro: combinar la vitamina C con el hierro que ingieren, de origen vegetal, porque esta vitamina contribuye a que el hierro se fije más. De este modo, es muy sano combinar “un zumo de naranja con garbanzos o una ensalada de tomate con un buen plato de lentejas”, señala la nutricionista.

La experta recalca la importancia de la dieta rica en hierro y señala que una anemia ferropénica responde a una dieta inadecuada, monótona y rutinaria durante un largo período de tiempo: “No se produce de un día para otro, sino que responde a malos hábitos continuados en la dieta”. Pero también incide en que existen períodos determinados, como el embarazo o la lactancia en los que la dieta rica en hierro no es suficiente para mantener los niveles de hierro óptimos, por lo que en estos casos es necesario un suplemento.