El edema suele estar relacionado con la insuficiencia venosa crónica, aunque también puede deberse a determinados medicamentos, enfermedades cardíacas, renales o hepáticas, alteraciones hormonales, el embarazo o una trombosis. En las mujeres, su mayor prevalencia responde a factores genéticos y hormonales.
Los expertos recuerdan que existen numerosos desencadenantes vinculados al estilo de vida. El sedentarismo, permanecer muchas horas de pie o sentada, el sobrepeso, el estreñimiento crónico, la exposición directa al sol, la ropa muy ajustada en la cintura o los zapatos con tacones superiores a cuatro centímetros dificultan el retorno venoso y agravan los síntomas. A continuación, lo explicamos con detalle.
🥵 Calor y piernas hinchadas: cómo afectan las temperaturas a la circulación
Las venas de las piernas deben transportar la sangre hacia el corazón en contra de la gravedad. Para lograrlo cuentan con válvulas venosas, que evitan que la sangre retroceda, y con la bomba muscular de la pantorrilla, que se activa al caminar. Cuando pasamos muchas horas sentados o de pie sin movernos, este sistema pierde eficacia y el retorno venoso se ralentiza.
El calor añade un factor que agrava esta situación. Para regular la temperatura, el cuerpo provoca vasodilatación, es decir, un ensanchamiento de los vasos sanguíneos que facilita la liberación de calor. Esta respuesta es normal, pero cuando coincide con un retorno venoso debilitado —por sedentarismo, inmovilidad o insuficiencia venosa— favorece que la sangre se acumule en las piernas.

Además, al dilatarse, las venas pueden almacenar más volumen de sangre, aumentando la presión interna y dificultando aún más su regreso al corazón. Parte del líquido puede filtrarse hacia los tejidos y provocar un edema, especialmente en los pies y tobillos. Por eso la hinchazón, la pesadez y el dolor suelen intensificarse al final del día y durante los meses más calurosos del año.
👩🏻 Por qué a las mujeres se les hinchan más las piernas
La enfermedad venosa crónica (EVC) es común en la población general, pero los estudios muestran que su prevalencia es significativamente mayor en mujeres. Según la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC), afecta al 20–30 % de los adultos, es cinco veces más frecuente en mujeres y alcanza al 50 % de ellas a partir de los 50 años.
Un estudio realizado en atención primaria confirmó esta diferencia: la EVC estaba presente en el 48,5 % de los pacientes, con un 58,5 % de mujeres afectadas frente al 32,1 % de hombres. Los síntomas más habituales eran piernas pesadas, dolor e hinchazón, y el 51 % afirmaba que empeoraban en verano. Además, la enfermedad se volvía más prevalente y avanzada con la edad, y en el 59 % de los casos se consideró necesario iniciar algún tipo de tratamiento, especialmente en mujeres.
En la población femenina, las hormonas desempeñan un papel clave en la retención de líquidos y en la intensidad de los síntomas. Muchas mujeres notan más hinchazón antes de la menstruación, durante el embarazo o en la menopausia. Por ello, el uso de anticonceptivos hormonales o tratamientos con estrógenos debe ser valorado por el médico, sobre todo si existen antecedentes personales o familiares de trombosis.
👎 Qué hábitos pueden empeorar la hinchazón de las piernas
Además del calor, algunos hábitos cotidianos pueden favorecer la pesadez y la hinchazón de las piernas:
- Permanecer muchas horas sentado o de pie sin cambiar de postura ni mover las piernas.
- Llevar una vida sedentaria, ya que caminar activa la musculatura de las pantorrillas y favorece el retorno venoso.
- El sobrepeso y la obesidad, que aumentan la presión sobre las venas de las piernas.
- Viajar durante muchas horas en coche, tren o avión sin levantarse ni mover las piernas. Puede favorecer la llamada «trombosis del viajero«.
- Usar ropa muy ajustada, especialmente en la cintura, la ingle o las piernas.
- Llevar tacones altos de forma habitual, porque limitan el movimiento natural del tobillo al caminar.
- Tomar demasiada sal, que puede favorecer la retención de líquidos.
- El estreñimiento crónico, que puede aumentar la presión dentro del abdomen y dificultar el retorno venoso.

❄️ Qué hacer para aliviar las piernas hinchadas
Moverse es una de las mejores formas de activar la circulación. Caminar, nadar, pedalear o hacer ejercicios sencillos con los tobillos ayuda a favorecer el retorno venoso. Si se pasa mucho tiempo sentado, conviene levantarse y caminar unos minutos cada hora.
Elevar las piernas al descansar también puede aliviar la hinchazón y la sensación de pesadez. Basta con mantenerlas unos minutos por encima del nivel del corazón, en una postura cómoda. Las duchas de agua fresca desde los tobillos hacia arriba pueden proporcionar alivio; por el contrario, hay que evitar el agua muy caliente, las saunas y la exposición prolongada a fuentes de calor.
Mantener una buena hidratación es especialmente importante durante los meses de calor. La alimentación también cuenta: frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado forman parte de un patrón saludable, mientras que conviene limitar los alimentos ultraprocesados, ricos en sal.
Respecto a las medias de compresión, si bien pueden reducir las molestias en personas con varices o insuficiencia venosa, deben elegirse según las características de cada persona y, preferiblemente, con asesoramiento sanitario. Por último, las cremas y los geles de efecto frío pueden proporcionar alivio temporal, pero no corrigen el problema venoso que causa la hinchazón. Tampoco es recomendable recurrir a diuréticos o productos que prometen eliminar líquidos sin asesoramiento médico.
🏥 Cuándo hay que consultar al médico
La hinchazón de ambas piernas que aparece de forma progresiva y mejora al descansar suele estar relacionada con problemas de circulación venosa. Aun así, conviene consultar si persiste durante varios días, empeora o se acompaña de cambios en la piel, varices muy marcadas, picor, heridas o úlceras. El médico puede valorar los síntomas y, si lo considera necesario, solicitar una ecografía Doppler para estudiar el flujo sanguíneo.

Hay que buscar atención urgente si la hinchazón aparece de forma repentina, afecta a una sola pierna o se acompaña de dolor, calor, enrojecimiento o cambios de color. Estos síntomas pueden ser compatibles con una trombosis venosa profunda, especialmente después de un viaje largo, una intervención quirúrgica o un periodo de inmovilización. Si además aparecen dificultad para respirar, dolor en el pecho, mareos o tos con sangre, es necesario recibir atención médica inmediata, ya que podrían indicar una complicación grave.


