Detectar enfermedades provocadas por parásitos externos

Expertos españoles diseñan un método de detección rápido de enfermedades producidas por picaduras de piojos, garrapatas y pulgas
Por Teresa Romanillos 29 de agosto de 2008
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Imagen: Christine McIntosh

Las enfermedades transmitidas por la picadura de garrapatas son relativamente habituales en nuestra geografía, sobre todo en áreas rurales o entre propietarios de perros. Todos los años se llegan a diagnosticar casos de fiebre botonosa o de enfermedad de Lyme. Ahora, un grupo de investigadores españoles ha patentado un método que permite el diagnóstico rápido de enfermedades bacterianas transmitidas por la picadura de los pequeños artrópodos más comunes.

Detección de enfermedades

Investigadores del Centro Nacional de Microbiología (CNM) han recibido el galardón a la mejor patente en la V edición de los Premios Madri+d, por la creación de un método de detección de especies bacterianas mediante análisis de DNA, que permite un diagnóstico rápido de enfermedades transmitidas por picaduras de piojos, garrapatas y pulgas. Pedro Anda, del Laboratorio de Espiroquetas y Patógenos Especiales del CNM y principal investigador, comenta que las bacterias transmitidas por las picaduras de los pequeños artrópodos “producen problemas de salud muy relevantes y su incidencia sumada es relativamente alta”.

El kit de detección permite la identificación de diversas patologías producidas por más de 50 especies bacterianas agrupadas en siete géneros específicos (“Anaplasma”, “Borrelia”, “Bartonella”, “Coxiella”, “Arliqueia”, “Francisella” y “Rickettsiav). Dichas bacterias están relacionadas con enfermedades como la fiebre botonosa o la enfermedad de Lyme. Este método facilita su detección y clasificación, factores de gran importancia para encontrar soluciones preventivas.

A las pocas horas de la infección, se pueden obtener resultados concluyentes que permiten el tratamiento precoz de la enfermedad

Asimismo, el kit consigue establecer protocolos de diagnóstico rápido que permiten anticiparse a la aparición de los casos ya que, a las pocas horas de la infección, se pueden obtener resultados concluyentes que permiten el tratamiento precoz de la enfermedad y, así, evitar complicaciones y secuelas posteriores. Además, el nuevo sistema permite identificar los agentes patógenos según la zona geográfica, de modo que se pueden establecer planes de actuación y prevención para evitar así la aparición de nuevos afectados.

Garrapatas, principales vectores

Las garrapatas, también llamadas caparras, son pequeños artrópodos cuyo hábitat natural es el campo y los animales domésticos. Se alimentan de sangre y mediante su picadura pueden inocular diversas bacterias capaces de producir enfermedades. Hasta el momento, se han descrito 869 especies de garrapatas, de las cuales 38 son capaces de transmitir enfermedades al ser humano. En España se han identificado nueve de estas especies implicadas en la transmisión de diez tipos de bacterias patógenas para las personas.

Una de las más habituales en nuestro medio es la fiebre botonosa mediterránea, infección causada por una bacteria llamada “Rickettsia conorii”, transmitida por la picadura de la garrapata del perro. Es una enfermedad endémica en muchos países de la cuenca mediterránea, que cursa en forma de fiebre alta y lesiones cutáneas características. Es frecuente que el paciente no haya percibido la picadura de la garrapata; estos pequeños artrópodos suelen preferir para sus picaduras las zonas próximas a la raíz del cabello de la cabeza o del pubis, así como de las axilas.

Una inspección detallada de la piel muestra la zona de inoculación que adquiere la forma de una pequeña escara oscura. Es una enfermedad que se produce con más frecuencia en el medio rural y entre personas que conviven con perros. No es grave -aunque en ocasiones puede ser seria- y suele resolverse con un tratamiento antibiótico eficaz. La enfermedad de Lyme está causada por la bacteria “Borrelia burgdorferi”. Puede ser difícil de reconocer ya que en la etapa inicial los síntomas son poco específicos (fiebre, dolores musculares u hormigueos, entre otros).

Los síntomas más graves pueden aparecer a las semanas, a los meses o años de la picadura de la garrapata, con afectación de las articulaciones, del sistema nervioso y del corazón.

La plaga de los piojos

Los piojos son pequeños insectos que ocupan las zonas pilosas y que se alimentan aspirando sangre a través de pequeñas picaduras en la piel. Los que tienen capacidad de infestar el cuerpo humano pertenecen al género “Pediculus”, que incluyen el piojo de la cabeza (“P. capitis”), el piojo del cuerpo (“P. vestimenti”) y el piojo que infesta de la zona del pubis (“P. pubis”). Los de la cabeza son los mas frecuentes, debido a la facilidad con la que pasan de una persona a otra, causando verdaderas plagas entre la población escolar.

Al contrario de los piojos del cuero cabelludo, los del cuerpo sí que se asocian a una mala higiene

No tienen que ver con la mala higiene y no transmiten enfermedades; son molestos pero inofensivos. El único problema de salud que pueden comportar son las sobreinfecciones de las lesiones de rascado por el intenso picor que provocan. Los piojos del cuerpo, menos frecuentes, sí que se asocian a hábitos de limpieza deficientes. Ponen sus huevos en las costuras del atuendo, y dado que necesitan mantener cierta temperatura y alimentarse con regularidad, son más habituales en personas que no se cambian de ropa con mucha frecuencia.

Los piojos del pubis se contagian durante las relaciones sexuales y pueden transcurrir varias semanas hasta que el infestado se dé cuenta, dado que su período de reproducción es más largo que el de los piojos de la cabeza. Estos insectos se alimentan de la sangre que ingieren con las picaduras. Inyectan en la herida su saliva, que tiene propiedades anticoagulantes y que es capaz de transmitir algunas enfermedades; las tres más conocidas son la fiebre recurrente, la fiebre de las trincheras y el tifus exantemático.