Trastornos del sueño

Afectan a uno de cada tres españoles
Por miren 25 de noviembre de 2002

No dormir o hacerlo menos horas de las necesarias puede ocasionar serios problemas de salud, como depresión, ansiedad, hipertensión y graves problemas en el crecimiento. España es uno de los países más afectados por la falta de sueño. Los expertos calculan que los españoles duermen una media de 40 minutos menos al día que el resto de los europeos. El volumen de afectados por trastornos del sueño supera en nuestro país el 30% de la población, pero sólo el 5% de los casos está diagnosticado y recibe tratamiento en las unidades de sueño. Los especialistas alertan a la sociedad sobre la gravedad de no dormir de manera correcta y denuncian la falta de interés por parte de las autoridades sanitarias en analizar estos trastornos.

Dormir no es perder el tiempo

Dormir mal no es sólo un problema de salud, sino que en los últimos años se ha convertido en un problema de carácter social. En una sociedad en la que el mercado laboral exige una dedicación casi absoluta, y donde se prima la productividad y la constante actividad, no es de extrañar que muchos trabajos provoquen un cambio en los hábitos naturales del cuerpo humano. Los ritmos de ocio también han sufrido alteraciones. El tiempo de diversión nocturna se extiende hasta altas horas de la madrugada, por eso se desea estar despierto las 24 horas del día. Un ejemplo de ello es el resultado que muestra una encuesta realizada por la Universidad Oberta de Catalunya donde se refleja que el 7% de las personas que navegan por Internet admite que roba horas al sueño para hacerlo.

Existe una creencia generalizada de que dormir es una pérdida de tiempo. Pero nada más lejos de la realidad. El doctor Eduard Estivill, director de la Unidad de Sueño en la Clínica Dexeus, subraya que se duerme para poder vivir. “El proceso del sueño es un estado activo en el que se producen cambios metabólicos, fisiológicos y hormonales para que nuestro cerebro se recupere y funcionemos durante el día”, apunta. El doctor Joaquín Durán, jefe de la Unidad del Sueño del hospital alavés de Txagorritxu, afirma que después de haber dormido las horas necesarias, los problemas ya no son tan importantes como se creía la noche anterior. “Cuando una persona va a dormir el cerebro se relaja facilitando el pensamiento y la actividad intelectual, se centra en actividades como la restauración del sistema inmunitario y la memoria”, detalla.

Investigaciones en torno al sueño

Buena muestra de lo importante que es dormir bien son los numerosos estudios elaborados por diferentes universidades. Una primeras investigaciones, realizada por el departamento de psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, ha demostrado que las personas que se quitan una o dos horas de sueño cada noche están a largo plazo tan faltas de descanso como una persona que ha estado despierta 40 horas. Otros estudios realizados por la Universidad de Harvard demuestran que las personas que duermen bien recuerdan mejor lo que han aprendido la noche anterior.

En España, a pesar de que el 30% de la población tiene problemas para dormir, sólo un 5% de la población afectada por enfermedades derivadas del sueño está diagnosticada y, según los expertos, el 98% de los casos podrían evitarse con la adopción de hábitos correctos para dormir. Se trata de compatibilizar de la mejor manera posible las obligaciones con las horas de descanso, sin olvidar que la calidad del sueño es determinante.

Insomnio y apnea

Los neurólogos especializados en tratamientos del sueño calculan que la mitad de las personas que padecen problemas para dormir los suplen porque se dejan llevar por las costumbres de un entorno que nunca descansa, un mundo donde el correo electrónico, la luz eléctrica y la televisión dificultan descansar las 7 u 8 horas recomendadas para un adulto. Los datos avalan la relevancia de este problema. Se estima que la mitad de la población española sufre dolencias derivadas de la falta de sueño como gastritis, cardiopatías e hipertensión. Según los especialistas, las complicaciones más comunes del sueño que afectan a la salud están relacionadas con el insomnio y la apnea. Son enfermedades en las que los trastornos respiratorios juegan un papel fundamental, de ahí que requieran un tratamiento con urgencia. “Estos trastornos se dividen, sobre todo, en ansiedades y depresiones. Sabemos que todas estas enfermedades están asociadas al insomnio, pero no sabemos por qué”, explica el doctor Diego García, neurólogo de la Unidad del Sueño de la Fundación Jiménez Díaz.

Insomnio

El insomnio, más que una enfermedad, es para muchos un síntoma basado en la dificultad de conciliar el sueño. La mayoría de los médicos coinciden en asegurar que la causa del insomnio se encuentra en factores que intervienen a la vez durante un tiempo. Estados de ánimo como la tristeza, la manía y la angustia pueden agravar el insomnio. Nada menos que 12 millones de personas en España, la mayoría mujeres, lo padecen en algún grado. De ellas, un tercio desconoce su enfermedad, según los datos que maneja la Fundación Sueño Vigilia.

Un factor que disminuye el riesgo de insomnio en algunas personas, según el equipo del Instituto Clínico Dexeus, es el de guardar un horario regular de conciliar el sueño y de despertarse, es lo que llaman horario sueño-vigilia. El cerebro tiene su propio reloj interno que regula los ritmos diarios del organismo humano en cuanto a sueño y vigilia. Si una persona se duerme y se despierta a distintas horas cada día, las horas de sueño y las horas de actividad que cree necesitar pueden no ser las mismas que el cerebro prevé para el organismo en un día concreto. El tratamiento del insomnio depende de la causa o causas que lo crean. Si el insomne tiene problemas anímicos, el tratamiento de éstos por un especialista como un psicólogo mejora el sueño. Si el problema reside en la falta de regularidad del horario para irse a la cama, es conveniente planificar el tiempo tratando de evitar tareas estresantes. El aprendizaje de técnicas de relajación es un consejo muy recomendado por los médicos y, en determinados casos, también según estos, se puede recurrir de manera temporal a la toma de somníferos mediante receta.

Apnea del sueño

Es una alteración que se manifiesta cuando las personas cesan de respirar por espacio de unos segundos mientras duermen. Se calcula que entre un 5-10% de los adultos la padecen. Según los expertos, los pacientes de apnea tienen cinco veces más probabilidades de padecer enfermedades gástricas y entre seis y diez más de sufrir un accidente de tráfico. Otro de los peligros de la apnea es la posibilidad, remota, eso sí, de fallecimiento súbito nocturno. “Es una enfermedad que normalmente no mata, pero tiene unos costes brutales y un efecto en la calidad de vida a tener en cuenta”, señala el doctor González Mangado, director de la Unidad Respiratoria del Sueño de la Fundación Jiménez Díaz. La apnea o ausencia de aire se define como una obstrucción de la vía aérea debida a la posteriorización de la campanilla y la lengua que colapsan el paso del aire y provocan el cese de respiración.

“Todos hacemos apneas alguna vez, pero cuando su frecuencia es mayor de 30 por noche existe un problema grave”, aclara Joaquín Durán. En ese período de tiempo el cerebro, que se ha quedado sin aire, tiene que realizar un gran esfuerzo para oxigenarse, y cada esfuerzo supone una fracción del sueño, de ahí que el enfermo no descanse de manera adecuada. Algunos factores que influyen en la aparición e intensidad de la apnea del sueño son los siguientes:

  • De tipo mecánico: cualquier dificultad que encuentre el paso por las vías respiratorias como pólipos o la presencia de una desviación de tabique.
  • Sobrepeso: el exceso de peso sobre todo en las personas que no han sido obesos de niños. Al ganar peso, una parte de los kilos sobrantes se colocan en la faringe y aumenta la dificultad del paso del aire.
  • Alteraciones craneofaciales o esqueléticas: se trata de la forma de la cara. Las dimensiones del maxilar inferior y la longitud del cuello son situaciones que influyen en el proceso.
  • Alteraciones neurológicas y/o musculares: hay enfermedades poco conocidas que dan lugar a un deficiente control motor o falta de tono muscular en las estructuras del cuello.
  • Alcohol y tabaco: son factores agravantes de la enfermedad sustancias que podamos consumir y tengan un cierto poder relajante. El alcohol es una de ellas, pues produce un cierto grado de relajación muscular. De ahí que los roncadores habituales lo hagan más fuerte después de haber bebido alcohol.

Uno de los signos asociados con la apnea del sueño son los ronquidos intensos. Se calcula que la mitad de los hombres de más de 50 años ronca, así como una cuarta parte de las mujeres con la misma edad. Los ronquidos se producen porque muchas personas tienen el paso del aire más pequeño de lo normal o parcialmente obstruido por el paladar. Esas obstrucciones hacen que las vibraciones sean más ruidosas. Para muchos médicos, roncar es una especie de efecto secundario al hecho de envejecer, ganar peso y perder tono muscular. Sin embargo, no todos los roncadores siguen este perfil.

El mejor tratamiento para curar la apnea del sueño es la utilización de mascarillas nasales que administran el aire a presión e impiden el cierre de la vía aérea. Este tipo de terapia se lleva a cabo desde las Unidades de Sueño, que comienzan a extenderse por la red hospitalaria española. La doctora Victoria de la Fuente, miembro de la Unidad de Sueño de la Clínica Dexeus, una de las primeras y más conocidas en España por su capacidad para tratar todas las alteraciones del sueño, explica que con una sola noche que el paciente pase en la Unidad del Sueño los médicos pueden elaborar un diagnóstico muy completo. “Si el diagnóstico es positivo, el paciente se tendrá que acostumbrar a dormir con mascarilla, aunque esta decisión se determinará después de realizar una serie de estudios como un electroencefalograma que recoja la actividad cerebral durante una noche, un registro de la respiración por nariz y boca, así como una serie de pruebas basadas en analizar los movimientos respiratorios de tórax y abdomen”, explica la experta.

Revolución hipnótica y los remedios de la abuela

En los últimos años la industria farmacéutica ha experimentado un cambio revolucionario en su lucha contra el insomnio con la aparición de productos hipnóticos, también conocidos como somníferos y narcóticos, de escasos efectos secundarios y casi nulo poder de adicción. España es uno de los países con el índice de consumo más elevado de medicamentos para conciliar el sueño. Los especialistas destacan que muchos de quienes toman hipnóticos ni siquiera los consideran un medicamento, sin tener en cuenta la adicción que, sin control médico, pueden llegar a provocar. Según los expertos, es posible que la mayor parte de las personas que sufren insomnio crónico desarrollen al cabo de un año una depresión y viceversa, que el 95% de los deprimidos también padezca insomnio. Esta es la razón por la que medicamentos hipnóticos y antidepresivos sean los fármacos más utilizados por los afectados de insomnio.

Los especialistas reconocen que todavía no es posible decir a una persona con insomnio crónico que puede tomar un medicamento durante diez o doce años de manera continuada, aunque reconocen que el avance conseguido con los nuevos fármacos anima a que sean más utilizados. Son medicamentos que se caracterizan porque, a diferencia de sus predecesores, no son tranquilizantes, no actúan frente a la ansiedad y ofrecen buena tolerancia a largo plazo.

Resultan novedosos los fármacos que actúan sobre las neuronas regulando el sueño, los llamados medicamentos cronobióticos, en estos momentos en avanzada fase de investigación. Otro tipo de medicamentos son los expuestos en las herboristerías y farmacias. Este tipo de productos se centra en las cualidades tranquilizadoras de plantas como la valeriana, la tila, la amapola y las flores de azahar. La mayoría de las plantas pueden tomarse como infusión o en pastillas y gotas que contengan su principio activo. Junto a estos fármacos la llamada luminoterapia ofrece novedosas perspectivas para el tratamiento de las alteraciones en el ritmo del sueño. Se trata de utilizar la luz de una lámpara especial en un momento concreto del día, según el tipo de trastorno. El objetivo consiste en influir sobre las fibras nerviosas que actúan en una parte situada en el centro del cerebro llamada hipotálamo, donde se encuentran las neuronas que regulan el ciclo del sueño-vigilia. Por otro lado, la aromaterapia es otra de las alternativas que se usan contra el insomnio, que aunque relaja no está demostrado que incite a dormir. Lo que no falla es el remedio de la abuela: tomarse un vaso de leche antes de dormir sigue siendo una de las soluciones más recomendadas por los médicos. La melatonina que contiene la leche es considerada una ayuda natural, por ello más sana, para favorecer el sueño.

Gastos laborales

En España no existen cifras oficiales de los gastos que producen los trastornos del sueño. Precisamente una de las quejas que con mayor frecuencia expresan médicos y pacientes respecto a los trastornos del sueño se centra en las sospechas de que las propias autoridades sanitarias no quieren diagnosticar estos trastornos por el gasto que suponen. El doctor Antonio Vela, neurofísico al frente de la Fundación Sueño Vigilia, considera que el interés en no diagnosticarlos es un error. “Se debería invertir en medios, de esta manera se ahorraría tanto en costes por las bajas laborales como en el gasto de medicinas”. La sanidad pública española cubre todos los gastos derivados del tratamiento de estas alteraciones, siempre y cuando estén diagnosticadas como tales.

Consejos para mejorar el sueño

  • Adecuar la estructura e interior de la habitación para disminuir el nivel de ruido
  • Acostarse en cuanto aparezcan los primeros signos de sueño. Intentar no acostumbrarse a dormir delante del televisor porque el insomnio empeora, incluso se pueden crear trastornos del sueño que antes no existían.
  • Cuidar las rutinas del sueño, se recomienda acostarse a la misma hora.
  • Usar la cama exclusivamente para dormir y para practicar el sexo. Evitar utilizar la cama a modo de oficina o sala de recreo.
  • Evitar los estimulantes como café y tabaco a partir de media tarde.
  • Hacer ejercicio físico, aunque nunca a última hora de la noche. El mejor momento es practicarlo tres horas antes de acostarse para que el cuerpo se relaje.
  • Durante la menstruación, se recomienda dormir las horas necesarias.
  • Las mujeres que de manera regular no pueden dormir bien durante los días anteriores al periodo debido a la retención de líquidos no deben abusar de la sal ni de los diuréticos
  • Antes de ir a dormir conviene tomarse una tisana o una tila.
  • Durante los últimos meses de embarazo es necesario utilizar cojines para conseguir la postura más adecuada para la espalda.
  • Durante la menopausia conviene hacer ejercicio diario para que el corazón se entrene regularmente.
  • Ducharse con agua caliente antes de acostarse.