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Animales sanos, alimentos seguros

El Parlamento Europeo aboga por reducir el tamaño de las explotaciones ganaderas para poner fin a las enfermedades de origen animal

Desde que aparecieran, en 2001, algunas de las crisis alimentarias que han tenido algunos de los efectos más devastadores no sólo en la economía sino también en la producción y comercialización, la UE ha trabajado intensamente para fortalecer los controles en materia de seguridad alimentaria. La sanidad animal ha sido uno sobre los que más ha incidido, por su directa implicación en la seguridad de los alimentos.

Ahora, y en respuesta a una ambiciosa propuesta comunitaria, el Parlamento Europeo se hace más fuerte en este campo e indica, por ejemplo, algunos de los principales riesgos actuales aún por resolver, como la alta concentración de animales en las explotaciones de ganadería intensiva o inadecuados sistemas de transportes, que no siguen ni los mínimos parámetros de bienestar ni prevención.

Nuevos pasos para la mejora

La sanidad animal reduce la incidencia de riesgos biológicos y químicos para las personas

Bienestar animal, vacunación, transporte o bioseguridad de las explotaciones ganaderas deben ser las prioridades de la Estrategia de Salud Animal, que apuesta fundamentalmente por la prevención. Pero, ¿cómo afecta el bienestar animal en la seguridad alimentaria? Según el informe que acaba de hacer público el Parlamento Europeo, uno de los problemas de los sistemas actuales de producción intensiva es la alta concentración de animales en las granjas, lo que se traduce a la vez en un aumento del riesgo de difusión de enfermedades y en la dificultad de controlar las enfermedades. Tampoco ayuda a este control el transporte a larga distancia de animales vivos, que se traduce en un mayor riesgo de propagación de enfermedades.

Aquí entra en juego la bioseguridad en las fronteras, teniendo en cuenta además que la UE es uno de los mayores importadores de alimentos procedentes de animales de todo el mundo. La posible entrada de animales infectados convierte este movimiento en una potente arma de diseminación de enfermedades. De ahí la importancia de establecer rigurosos controles veterinarios en estos puntos.

Uno de los temas que más controversia ha generado en el control de enfermedades animales ha sido el de la vacunación, que se puso en especial evidencia durante la crisis de la fiebre aftosa del Reino Unido. Ahora, la posición, mucho más clara, apoya ampliar el alcance de las vacunaciones de emergencia y reforzar los bancos de vacunas de la UE para todas las especies de animales.

Dentro del campo de la vacunación, el Parlamento Europeo también cree oportuno tomar medidas para evitar la circulación indiscriminada de los productos derivados de animales vacunados. Se trata de uno de los puntos que más deben reforzarse, ya que la vacunación debe ir acompañada de medidas de etiquetado y reforzar de paso la comunicación con el consumidor.

Animales con mayor sensibilidad

Debido a que existen pruebas, cada vez más numerosas, que demuestran que existe una relación entre el aumento del comercio internacional de aves vivas y productos de corral y la aparición de enfermedades como la gripe aviar, que desde 2003 se ha extendido desde el sudeste asiático hacia zonas más occidentales a causa de fallos en las medidas higiénicas y de bioseguridad, además de actividades comerciales no controladas, una de las peticiones del Parlamento Europeo pasa por designar los huevos como productos sensibles.

Las aves de corral constituyen, además una importante fuente de salmonelosis humana en la UE. Según un informe que acaba de presentar la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas), una de cada siete bandadas de pavos de cría han dado positivo para salmonela, con una prevalencia del 30,7% que varía mucho entre los Estados miembros, desde el 0% al 78,5%. Según el informe, que acaba de presentar la EFSA, 13 de los 22 Estados miembros con bandadas de pavos de cría han aislado "Salmonella enteriditis" y "Salmonella typhimurium", lo que se ha traducido en una prevalencia comunitaria del 3,8%.

Estudios como éste justifican la necesidad de adoptar nuevos objetivos comunitarios de reducción de "S. enteriditis" y "S. typhimurium", aunque los Estados miembros pueden considerar la posibilidad de abordar en sus programas de control otros serotipos de salmonela que puedan tener repercusiones para la salud pública del país.

LA TRAZABILIDAD TAMBIÉN CUENTA

El tiempo y los pasos que sigue un bistec antes de llegar al plato es largo y complejo. Pero podemos seguirle el rastro, e incluso conocer qué tipo de alimentación ha seguido el animal del que procede la carne. Para ello, sin embargo, se necesita contar con las herramientas que lo hagan posible, y que se dé una clara conciencia de esta necesidad. Pese a que se ha avanzado mucho en este campo, y se han desarrollado sistemas eficaces para seguir el rastro de los productos desde la granja hasta la mesa del consumidor, deben perfeccionarse aún ciertas consideraciones. Como la que apunta la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE) sobre la necesidad de vincular la identificación y la trazabilidad de los animales vivos y la de los productos de origen animal.

Con este planteamiento lo que se persigue fundamentalmente es permitir el rastreo a lo largo de toda la cadena alimentaria, siempre bajo las premisas de las normas que establece la misma OIE y el Codex Alimentarius. Pero, ¿cómo ayuda la trazabilidad en la calidad y seguridad de los alimentos? En primer lugar, y según la OIE, ayuda a evitar intoxicaciones alimentarias, a reaccionar con rapidez en caso de crisis y a conocer el origen y la calidad organoléptica de los alimentos. Estas herramientas, sin embargo, difieren entre los distintos países, no todos cuentan con las mismas oportunidades. La OIE denuncia, así, la necesidad de definir un sistema nacional de identificación animal para que todos tengan las mismas capacidades.

Conocer las especies, las razas, la distribución geográfica, los tipos de producción, los movimientos más habituales de los animales es indispensable para que la trazabilidad sea lo más fiable posible. Se trata, además, de un aspecto en contínua evolución por la necesidad de adaptarse a nuevas situaciones, como las nuevas exigencias en esta materia de la clonación animal o la ingeniería genética.

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