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Cambio de tendencias en el sector alimentario

La incorporación de la mujer al trabajo obliga a productores a variar sus estrategias de promoción

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 4 octubre de 2005
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La progresiva incorporación de las mujeres al mundo laboral ha acabado por revolucionar la sociedad, y también los criterios con los que se diseñan comidas de negocios, tapas o servicios de catering. Puestos a sentar modas y gustos, algunos consideran que ahora son ellas las que cortan el bacalao.

No se trata sólo de una adaptación social. Expertos en el sector de la restauración auguran que para el 2009 el sector experimentará un crecimiento del 69% gracias a la diversificación que las mujeres han introducido a la hora de idear tentempiés, comidas rápidas y bebidas saludables. Un reportaje llevado a cabo por MarketResearch.com ha puesto de relieve que el gasto en bebidas y alimentación de consumo propio que llevaron a cabo las mujeres de Estados Unidos en el 2004 ascendió a 4.600 millones de dólares, un 11% más que la misma partida en el año anterior.

Más aún, ya que del 2000 al 2004 este sector específico de consumo ha crecido un 80,3%. Pero lo verdaderamente asombroso es que los criterios bajo los que las mujeres consumen alimentos y bebidas van extendiéndose también al terreno de los hombres, empezando en los ambientes universitarios, en los que las ensaladas o las bebidas light empiezan a desplazar casi por completo a cervezas y hamburguesas.

Por lo tanto, los productores empiezan a variar sus estrategias y diseños de propaganda. El consumidor arquetipo cambia el traje y la corbata por una blusa y una mini-falda. Los anuncios se feminizan y brindan eslógans del tipo «al gusto de la mujer de hoy». Conscientes de que las mujeres consumen más artículos de comida y de bebida que los hombres, y conscientes también de que esta tendencia seguirá aumentando linealmente por lo menos en los próximos cinco años, la industria alimentaria no pone pega alguna a la hora de presentar a la sociedad una mujer joven y activa, también mucho más preocupada que el hombre por la salud.

Esgrime que las mujeres miran mucho más por el contenido nutricional de cuanto comen y el valor dietético. Su consumo es más equilibrado, por lo que, de generalizarse, los hombres tienen más a ganar que a perder, y no precisamente peso.

¿Demasiado tarde?

Las mujeres empiezan a preocuparse por su alimentación a partir de los 25 años, según un estudio La única nota negativa de esta irrupción progresiva de la mujer en el mercado de los gustos, modas y costumbres alimenticias es la edad tardía en que se produce. Las estadísticas subrayan que las mujeres sólo empiezan a preocuparse por lo que comen o beben a partir de los 25 años, dejando al descubierto toda la etapa correspondiente a su desarrollo físico en la pubertad. El reto de los analistas del mercado es llevar su mensaje del lugar de trabajo al pupitre de la escuela, intentar que se rompan moldes mucho antes.

Es cierto que el consumo en bares, restaurantes o empresas de catering no se afianza hasta la edad en que uno se vale por si mismo y dispone de una cierta renta por trabajo, pero las empresas intentan bajar el listón a las escuelas, casas de colonias, y también servicios estándar en compañías de transporte aéreo, marítimo o ferroviario. Comer al gusto de las mujeres acabará, así, imponiéndose hasta en la sopa.

Los autores del reportaje centran sus miras en la generación denominada baby-boom: los nacidos entre el final de la segunda guerra mundial y una década más tarde, próximos a una quinta década de vida y cuya dieta tiene una orientación claramente femenina. Cereales y bebidas de refresco se llevan la palma como segmentos más favorecidos en semejante moda.

Otro segmento en alza es el cacao. «Las mujeres consumen más chocolate porque alimenta su bienestar físico y emocional, por lo que la mayor parte de estrategias publicitarias de marcas de chocolate utilizan ya a la mujer como icono principal», subrayan los autores del reportaje.

La mujer de hoy busca alimentos sanos, sabrosos, fáciles de preparar y de digestión bien sencilla. Sin embargo, se trata, insiste el reportaje, de una mujer que se asoma a su futuro con preocupación. La amenaza de una osteoporosis o una sarcopenia, la progresiva disminución de su velocidad metabólica le reclaman por igual una ingestión vigilante de proteínas, calcio y complejo vitamínico B, a la vez que una práctica regular de ejercicio físico.

Nadie mejor que las mujeres (salvando médicos y dietistas) para apreciar el valor de un delgado bistec de ternera, que con sus 10 g escasos proporciona 10 veces la cantidad de nutrientes tan específicos como proteínas, hierro, zinc, selenio y vitaminas B6 y B12 necesarias para un día. También las mujeres son campeonas a la hora de tomar partido por trabajos domésticos que comportan un cierto ejercicio físico, sustituir el ascensor por las escaleras y entretenerse en paseos más largos y más saludables.

En Estados Unidos, además, las mujeres disponen de un Council for Women's Nutrition Solutions (CWNS), algo así como un consejo de sabias en nutrición y salud, compuesto por nueve doctoras en medicina que asesoran en las distintas estrategias para combatir la fatiga, perder peso, velar por la alimentación sana de los hijos y las recetas mejor atesoradas del arte culinario.

DIETA A LA CARTA


La biología también cuenta a la hora de separar los gustos de hombres y mujeres a la hora de comer o beber. No hace falta decir que el cuerpo de la mujer es distinto al del hombre, y sus requerimientos nutricionales también pueden variar. Por lo común, lo que se entiende por una dieta bien equilibrada proporciona tanto a hombres como mujeres todos los nutrientes necesarios para un metabolismo óptimo. Sin embargo, las mujeres deben prestar una atención especial a dos minerales: calcio y hierro.

Aun cuando hombres y mujeres mantienen un requerimiento igual de calcio o hierro en las primeras etapas de crecimiento, una diferenciación hormonal, las menstruaciones o el riesgo mayor de osteoporosis por parte de la mujer hacen a ésta candidata para un mayor aporte de ambos minerales.

La recomendación dietética de calcio para una mujer entre 19 y 24 años es de 1.200 mg/día. A partir de los 25 la recomendación desciende a 800 mg, pero es preciso no interrumpir nunca ese aporte continuo de calcio al organismo. Además de la leche y sus derivados, el calcio abunda en alimentos como el salmón, el tofu, brócoli, guisantes, legumbres y fruto secos.

En cuanto al hierro, las recomendaciones plasman para las mujeres 15 mg/día (mientras que para el hombre bastan 10), aunque se especifica la necesidad de aumentar dicho aporte a 20 mg durante las menstruaciones. Los expertos advierten que detrás de muchas fatigas y migrañas típicas en pacientes femeninas subyace un déficit de hierro. Alimentos ricos en hierro son las carnes. Patatas, espinacas y legumbres también son ricos en hierro, pero se tratan de un hierro que no se absorbe nunca tan bien como el de la carne. Es por esta razón que las mujeres vegetarianas deben velar porque el aporte de hiero obtenido por alimentos vegetales se corresponda con los requerimientos del organismo y no deriven a una anemia.

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