Cómo conservar la lechuga en cuatro pasos

Algunos trucos, como conservar las hojas enteras, permiten conservar la lechuga durante más tiempo sin que se marchite ni se eche a perder
Por Marta Chavarrías 19 de marzo de 2015
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Imagen: Muffet

Alimentos frescos como los tomates, las lechugas o las zanahorias tienen un origen en común: en su crecimiento están en contacto directo con el suelo. Esta particularidad obliga a que se tengan en cuenta una serie de precauciones en el momento de su manipulación para evitar los restos de contaminantes ambientales. Pero no solo eso. También es importante saber cómo deben conservarse para que se mantengan en buenas condiciones desde que se compran hasta que se consumen para alargar su vida útil. Para la lechuga, son aspectos importantes el lavado, el corte y su almacenamiento en la nevera. El artículo detalla cómo debe hacerse y qué pasos seguir para conseguir una mayor higiene, además de cuáles son las necesidades de la lechuga que se vende en bolsa.

La lechuga es, junto con otros alimentos como el tomate o la zanahoria, una hortaliza que se consume oxidación.

La lechuga en bolsa

La lechuga que viene en bolsa suele durar más, aunque también se estropea antes una vez abierto el envase. Estos productos (IV gama) ya vienen limpios, cortados y listos para consumir y se les ha eliminado las partes no comestibles. Frutas, verduras y hortalizas ocupan un lugar especial en este sector por su comodidad, ya que no precisan que se laven ni se corten en casa. Pero tienen una necesidad básica fundamental: no debe romperse la cadena de frío. En la mayoría de los casos estos productos se presentan en envases como bolsas, bandejas o tarrinas y tienen una vida útil de unos siete días. Deben conservarse a una temperatura de unos 3 ºC o 4 ºC hasta que se comen.

A pesar de que en los últimos años se ha avanzado mucho en la mejora de la calidad y estabilidad de estos productos, debe prestarse especial atención a la supervivencia y el crecimiento de patógenos. En este sentido, se han desarrollado técnicas para mejorar el envasado en atmósfera modificada, es decir, la que rodea el producto en el interior de un envase. Si la materia prima y la recolección sigue las recomendaciones de manipulación exigidas, el almacenamiento en atmósferas modificadas es eficaz, maximiza la vida útil y mantiene la calidad del producto. Una de las ventajas de este envasado es la capacidad para reducir la producción natural de la fruta o verdura del gas etileno, responsable de que se acelere la maduración.