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Cómo y dónde comprar

La compra es un acto al que a menudo no se da la importancia que se merece

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 16 mayo de 2003
Img compra Imagen: Polycart

Cuando se realiza la compra, suelen tenerse en cuenta los precios pero pocas veces se presta atención a otros detalles que influyen de forma directa en la seguridad de los alimentos que se adquieren. Algunos consejos pueden ayudar a efectuar una compra más segura. Lo primero que debe tenerse en consideración es el momento en el que se vaya a realizar la compra. Lo más idóneo sería disponer del tiempo necesario, elegir la opción que mejor se ajuste a nuestras necesidades o preferencias (la tienda de barrio, el supermercado más próximo o una gran superficie), y tener la compra tan organizada como sea posible. Cuando se trata de adquirir alimentos, no debe darse el mismo trato ni el mismo orden a los congelados que a los crudos o a los transformados.

Antes de elegir el establecimiento donde realizar la compra, no está de más valorar un conjunto de detalles como el respeto a las normas higiénico-sanitarias y la disponibilidad de una información fiable y fidedigna sobre los alimentos. Ambos aspectos pueden ser decisivos para garantizar la suficiente calidad y seguridad de los alimentos que compramos.

La cadena del frío

Las bolsas isotérmicas son de gran ayuda para mantener la cadena del frío

Cuando los alimentos son crudos o han de estar refrigerados, el tiempo que debe transcurrir entre la adquisición y su almacenamiento refrigerado en casa tiene que ser el más corto posible. Como norma general, pueden tomarse las siguientes recomendaciones:

  • Desde el momento de la adquisición ha de transcurrir menos de hora y media hasta nuestro regreso a casa.
  • No debemos utilizar nunca nuestro vehículo o lugar de trabajo como almacén de alimentos frescos o refrigerados si no disponemos de frigorífico.
  • Hay que procurar no distraerse con amigos o familiares cuando la comida está a temperatura ambiente.
Si el alimento está congelado, puede ser seguro si la temperatura se mantiene lo suficientemente baja. Por lo habitual, es difícil conservarlos a temperatura de congelación mientras hacemos la compra, pero si el establecimiento comercial los mantiene por debajo de -18ºC, es poco probable que en 90 minutos se descongele completamente. Puede darse una rotura de la cadena del frío, pero lo importante es impedir que los alimentos se descongelen. Las bolsas isotérmicas ayudan a evitarlo.

Llenar el carrito

Cuando la compra se realiza en un supermercado o gran superficie, es muy importante seleccionar el orden en el que vamos a realizarla. He aquí algunos consejos:

  • Lo conveniente es empezar por los productos que no son de alimentación, ya que no presentan problemas de conservación. Es útil comenzar llenando el carrito con productos que no se van a romper y que pueden soportar el peso del resto de la compra.
  • Hay que adquirir los alimentos que no necesiten frío y que puedan mantenerse a temperatura ambiente. Entre ellos, los alimentos líquidos esterilizados que se almacenan en cajas (leche o zumos UHT), las latas o botellas de bebidas varias, conservas, etc. El orden dependerá de la resistencia a la rotura que tengan los envases o productos, a fin de evitar que se deterioren. Generalmente, estos productos se encuentran ubicados al final de las zonas de alimentación, lo que nos permitirá recorrer la casi totalidad del establecimiento viendo donde se encuentra cada alimento.
  • A continuación, se compran los alimentos refrigerados, es decir, los que necesitan frío (yogures, pescado, carne), y los incorporaremos al carro juntos: al hallarse todos en el mismo espacio, el contacto con el aire caliente es menor y mantienen el frío durante más tiempo.
  • Por último, se adquieren los congelados. Deben ponerse en la misma zona donde se colocan los alimentos refrigerados, ya que así el frío se conserva más tiempo y se mantienen las condiciones de refrigeración. De este modo, será más difícil que se produzca su descongelación. Es conveniente usar bolsas isotérmicas, que conservan el frío, sobre todo cuando el tiempo del desplazamiento hasta el hogar es superior a una hora y cuando la temperatura ambiente supera los 25ºC.

Frutas y verduras: con guantes

Mención aparte merece la adquisición de frutas y verduras. Si la compra la hacemos en una tienda pequeña o en un mercado, es evidente que nos la va servir la persona responsable de hacerlo, pero en un supermercado o una gran superficie, la situación es diferente. En estos casos se ha impuesto el autoservicio, lo que implica que somos nosotros mismos los que vamos a escoger y guardar en bolsas las piezas. Es fundamental proteger nuestras manos del contacto directo con el producto. Hay muchos consumidores que se resisten a ponerse guantes de plástico, algo que en sí mismo resulta una práctica higiénica fundamental.

Por desgracia solemos pensar que nuestras manos están limpias y que es imposible que transmitamos alguna enfermedad a otras personas, pero no es cierto. En las manos pueden hallarse bacterias procedentes de cualquier superficie, de nuestro propio cuerpo o de los animales de compañía. En cualquier caso, nadie tiene por qué aceptar comer alimentos tocados por otros. Si consideramos está práctica no sólo como una medida de higiene, sino como una muestra de respeto hacia los demás, tendremos un argumento más para que en estos alimentos la contaminación sea menor.

DÓNDE COMPRAR

La elección de una tienda para proveerse de alimentos está en manos del consumidor, que baraja muchos criterios: precio y calidad de los productos, trato del personal, imagen de marca del establecimiento, proximidad al hogar, limpieza…

No obstante, además de los criterios que normalmente maneja para decidir dónde efectuará cotidianamente sus compras, el consumidor puede tener en cuenta otros aspectos, como los que se describen a continuación, directamente relacionados con la seguridad alimentaria.


  • Adecuados sistemas de frío en las tiendas, con frigoríficos y arcones en buen estado y aspecto, limpios y que dispongan de termómetros o marcadores que nos señalen la temperatura a la que están los alimentos. En ocasiones pasan desapercibidos, y curiosamente es una manera de demostrar al consumidor que se están manteniendo las condiciones idóneas de seguridad. Los congeladores deben estar a una temperatura máxima de menos 18ºC, y los frigoríficos han estar por debajo de los 6ºC (lo conveniente es que mantengan el frío entre 0 y 4ºC).

  • Aire acondicionado en la tienda, ya que en caso contrario, desde el momento que compramos nuestros alimentos hasta que los llevamos a casa, la temperatura de conservación es inadecuada. Especialmente en primavera y verano y cuando las temperaturas ambientales superan los 20ºC.

    El respeto a las normas higiénico-sanitarias y una información fiable y fidedigna son claves para garantizar la calidad y seguridad de la compra

  • Buenas condiciones de higiene de los locales, con suelos limpios, especialmente en las zonas de frutas y verduras, carnes y pescados y en general de los alimentos frescos que hay que manipular antes de pesar y entregar al consumidor.

  • Condiciones correctas de higiene de todo el personal. No son admisibles las manos o uñas sucias, o personal comiendo, fumando o mascando chicle. Además, hay que asegurar medidas de protección como el empleo de gorro y guantes cuando se manipulan los alimentos, y no aceptar que la persona que cobra al consumidor manipule los alimentos. Así mismo, conviene que el personal manipulador de alimentos no porte joyas, anillos, etc, ya que son difícilmente desinfectables y acumulan mucha suciedad.

  • Productos con etiquetas que incluyan los datos del proveedor, el origen del alimento, los ingredientes utilizados, el modo de empleo, el contenido neto y la fecha de caducidad y de consumo preferente. Este último dato es esencial, ya que nos habla de la rotación de los productos en la tienda. Productos con fechas muy próximas al consumo o que coincidan en los estantes productos con fechas de consumo muy lejanas son indicativos de poco interés en la rotación de los productos o un insuficiente control interno.

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