De la frecuencia de consumo a las fuentes de información
La EFSA ha realizado un informe en el que evalúa los patrones de consumo de pescado y marisco en la Unión Europea y el conocimiento de los consumidores sobre las recomendaciones relacionadas con el mercurio. El análisis es novedoso porque, por primera vez, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha utilizado métodos de las ciencias sociales para estudiar el conocimiento de la población.
El documento, publicado en febrero, se centra en aspectos como la frecuencia de consumo, el conocimiento de las recomendaciones dietéticas, la percepción de los riesgos y los beneficios o la conciencia sobre la presencia de contaminantes en el mar.

Así, examina con qué periodicidad los ciudadanos de la UE, Islandia y Noruega consumen 38 especies diferentes de pescados, crustáceos y moluscos. Y analiza, a su vez, su conocimiento sobre los beneficios para la salud (como el aporte de proteínas y omega 3) frente a los riesgos asociados a la exposición al metilmercurio, especialmente en poblaciones vulnerables como las mujeres embarazadas, los adolescentes y los niños.
Además, el informe identifica de dónde obtienen los consumidores la información sobre seguridad alimentaria, comparando la influencia de fuentes oficiales (por ejemplo, sitios web institucionales) frente a fuentes informales, como la familia, la televisión o las redes sociales. En este sentido, investiga en qué medida el asesoramiento oficial influye en el comportamiento alimentario de las personas y si estas siguen los consejos para limitar el consumo de especies con altos niveles de mercurio, como el pez espada o el tiburón.
Conclusiones del informe: más consumo, menos conocimiento
El estudio comparó datos recolectados en 2023 y 2024, antes y después de que varios países actualizaran sus recomendaciones dietéticas sobre el mercurio y el consumo de pescado, para medir el impacto de dichas actualizaciones. Estas son las principales conclusiones:
🐟 Incremento generalizado del consumo
La conclusión más destacada es que la frecuencia de consumo de pescado y marisco aumentó en todos los países y categorías de especies. Este incremento ocurrió independientemente de si los países habían emitido o no recomendaciones dietéticas actualizadas.
De hecho, para las especies con los límites de mercurio más altos (1,0 mg/kg), el consumo de alta frecuencia (tres o más veces por semana) casi se duplicó, pasando del 26 % a aproximadamente el 50 %, tanto en la población general como en las mujeres embarazadas.
🐟 Brecha de conocimiento sobre beneficios y riesgos
Existe una disparidad significativa en lo que los ciudadanos saben sobre el pescado. El conocimiento de los beneficios es entre cuatro y cinco veces mayor que el conocimiento de los riesgos. Mientras la mitad de los consumidores conoce los beneficios (como proteínas y omega 3), solo el 10 % identifica correctamente los riesgos.
🐟 Impacto limitado de las recomendaciones oficiales
A pesar de los esfuerzos institucionales, la influencia de las guías nacionales en el comportamiento real es limitada. El comportamiento alimentario está más influenciado por el sabor, el precio y el deseo de una dieta saludable que por las preocupaciones de seguridad relacionadas con los contaminantes.
Los consumidores que cambiaron su comportamiento citaron con mayor frecuencia a familiares, amigos, la televisión y redes sociales como fuentes influyentes, por encima de los sitios web institucionales de salud pública.

En resumen, aunque el consumo de pescado está aumentando, este crecimiento no siempre se alinea con una mayor conciencia de los riesgos, lo que subraya la necesidad de mejorar la efectividad de la comunicación sobre seguridad alimentaria, especialmente para las poblaciones más vulnerables.
¿Y cuáles son las recomendaciones de consumo?
En la ingesta de mercurio a través del pescado, la población de riesgo es muy concreta, y las recomendaciones y advertencias son claras:
- Mujeres embarazadas, que planeen llegar a estarlo o que se encuentren en periodo de lactancia: se aconseja evitar el consumo de las cuatro especies que contienen más mercurio. A saber: lucio, atún rojo, pez espada (o emperador) y tiburón.
- Niños de hasta 10 años: también, la recomendación es no comer esas cuatro especies.
- Niños entre 10 y 14 años: se aconseja limitar la ingesta de esas cuatro especies a un máximo de 120 gramos al mes.
Para el resto de las personas, no hay restricciones. Por el contrario, la recomendación de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) es tomar entre tres y cuatro raciones de pescado por semana, intentando variar y alternar las especies entre pescados blancos y azules.


