El genoma de las manzanas

Conocer el mapa genético de la manzana permitirá desarrollar variedades mejoradas, tanto en sus cualidades de sabor y color como nutricionales
Por Marta Chavarrías 15 de septiembre de 2010
Img manzanas
Imagen: Isaleal

Las investigaciones en ingeniería genética vegetal han dado un nuevo paso después de que un grupo internacional de expertos haya descifrado el genoma de la manzana. Esta fruta, una de las más consumidas en todo el mundo, cuenta ya con un mapa genético que indica la relación entre sus genes y algunos de sus rasgos más específicos, como el color o el sabor y sus propiedades nutricionales. El afán de la comunidad científica por desvelar los más íntimos secretos de algunos alimentos no es sólo un mérito experimental que explica cómo crecen las plantas, por qué son de un color o de otro o qué formas adoptan, sino que tiene claras ventajas para el consumidor, al mejorar la calidad de los alimentos que adquiere.

El genoma es toda la información genética que contiene un organismo. En los alimentos, los genes se encargan de describir por qué adoptan cierto aspecto, qué hace que tengan unas propiedades nutricionales determinadas, el motivo de su vulnerabilidad a ciertas enfermedades y plagas y la razón por la que son de un color o forma concretas. El avance en la investigación genómica vegetal ha permitido que un grupo de 86 científicos de 20 instituciones de Francia, Italia, Bélgica, EE.UU. y Nueva Zelanda hayan dado con el genoma de la melocotón con el fin de mejorar su calidad y la de otras frutas similares, como moras, fresas o ciruelas.

Más allá de los datos, cifras o números que se desprende de los estudios sobre la genética de las plantas, los expertos pretenden mejorar la calidad de los alimentos en todos los sentidos, desde los cultivos hasta el producto final, además de permitir crear variedades que resistan más las condiciones de transporte y que durante este proceso no se deterioren.

EL TRIGO TAMBIÉN

Previo a la manzana, el trigo también ha tenido su momento de gloria con la secuenciación de casi la totalidad de su genoma. En este caso, los responsables son un grupo de científicos británicos, que publicaron el pasado mes de agosto el primer borrador. El objetivo, como en el caso de las manzanas, es conseguir que este cereal sea más resistente a posibles enfermedades, un reto nada despreciable ya que es uno de los cultivos más importantes destinados al consumo humano (significa el 30% de la producción mundial de cereales y el 20% de las calorías de la dieta diaria en todo el planeta). De elevada complejidad genética, el trigo se ha convertido en uno de los más difíciles de secuenciar, por detrás del maíz y del arroz. El mayor reto ahora es hacer que este cultivo sea uno de los más resistentes a enfermedades, aunque para ello antes se debe acabar de completar el genoma.