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Las dudas sobre la seguridad del dióxido de titanio reabren el debate sobre su uso en Europa

A partir de 2020, Francia prohibirá el empleo de este colorante alimentario, conocido como E171, mientras que la Organización Europea de Consumidores exige su retirada de toda la UE

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 29 mayo de 2019

Está en casi todas partes, desde las paredes hasta la comida, y estás en contacto con él desde que te levantas hasta que te acuestas. El dióxido de titanio es un compuesto químico que se utiliza en productos tan cotidianos y variopintos como la pasta de dientes, los chicles, la ropa, el papel o la pastelería. ¿Su función? Blanquear los materiales, ya sea pintura para el hogar o azúcar glasé para bollería. Durante décadas, su presencia ha sido tan extendida como discreta, pero eso acaba de cambiar porque ahora el dióxido de titanio (o E171) también está en los titulares de la prensa. ¿El motivo? Que Francia prohibirá su uso como aditivo alimentario a partir de 2020, ya que la agencia gala de seguridad alimentaria (ANSES) tiene dudas sobre su seguridad. Te contamos de dónde surgen esas dudas y por qué se ha tomado esta decisión.

A partir de 2020, el dióxido de titanio (o E171) desaparecerá de todos los productos alimentarios de Francia. La medida no ha pasado desapercibida para la prensa (que, en algunos casos, ha lanzado titulares alarmistas y confusos) ni para los consumidores, que se hacen preguntas sobre los posibles efectos de este compuesto para su salud. Respondemos a las inquietudes por partes:

¿Qué es el dióxido de titanio?

El dióxido de titanio (TiO2) es uno de los compuestos químicos más utilizados del mundo. Tiene una acción blanqueadora muy eficaz y es económico, así que la industria lo emplea desde hace décadas para conseguir un blanco más brillante en infinidad de productos, desde cremas para el cuerpo hasta prendas de ropa o papel. También se utiliza en alimentación. Como aditivo, está incluido en el Codex Alimentarius (el conjunto de normas alimentarias) de la Organización Mundial de la Salud desde hace 20 años y su uso está aprobado en Europa desde 2009. En materia de alimentación, y en el contexto europeo, es conocido como E171.

¿En qué alimentos lo encontramos?

El aditivo E171 está catalogado y registrado como colorante alimentario. Y está presente en casi un millar de productos: chicles, cremas, salsas, helados, yogures, salsas, caramelos, bollería... Los fabricantes lo utilizan para lograr que estos sean más blancos y refulgentes. De hecho, esa es su única función. El E171 no desempeña ningún otro papel en los alimentos. No es un conservante, ni da sabor. Tan solo influye en su apariencia; en concreto, en el color.

¿Es verdad que estaba oculto?

En absoluto. Aunque últimamente se han publicado numerosos titulares que lo sugieren, nada más lejos de la realidad. Frases como "El aditivo E171, un veneno oculto en los dulces" o "Descubren un aditivo en chicles y mayonesa que podría ser peligroso", leídas estos días en la prensa, dan a entender que había cierta clandestinidad en su uso, pero esto es falso. En Europa, todos los fabricantes de alimentos están obligados a detallar los ingredientes de sus productos, aditivos incluidos. Si el E171 está en un alimento, también está en su etiqueta.

¿A qué se debe la alerta sobre el E171?

La alerta ha surgido por dos documentos distintos. El primero es un estudio realizado por la Universidad de Sídney (Australia) y publicado hace un par de semanas en la revista Frontiers in Nutrition. La investigación sugiere que el dióxido de titanio puede tener efectos inflamatorios y cancerígenos en el colon. Ahora bien, es preciso aclarar que el trabajo científico se realizó en ratones y que la microbiota intestinal de estos animales es distinta de la nuestra. Por tanto, no se pueden extrapolar sus resultados a las personas o a frases reduccionistas como "los alimentos que contienen E171 provocan cáncer de colon". Para llegar a una conclusión así son necesarias más investigaciones.

El otro documento que cuestiona el empleo de este aditivo es de origen francés. Lo publicó en abril de este año la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (ANSES) del país galo. Y, si bien no es el primer texto sobre el E171 que elabora esta institución -ha habido otros documentos previos-, sí es la primera vez que concluye que "existen algunas incertidumbres" acerca del impacto del dióxido de titanio en nuestra salud. Este informe, en particular, es el que ha provocado la decisión del Gobierno francés de prohibir su uso a partir del año que viene. A pesar de que los datos no son concluyentes y aunque, como veremos más adelante, la EFSA (máxima autoridad en seguridad alimentaria en el ámbito europeo) no los respalda, nuestro país vecino ha tomado esta medida basándose en un principio de precaución.

¿Quiénes exigen su retirada del mercado en el resto de la UE?

La exigencia parte de la Organización Europea de Consumidores (BEUC), que el pasado 3 de mayo envió una carta al vicepresidente de la Comisión Europea, Jyrki Katainen, titulada de la siguiente manera: "Las organizaciones de la sociedad civil demandan la retirada del E171 de la lista de aditivos alimentarios permitidos en la UE". En este escrito, los firmantes exponen que, según la legislación europea, un aditivo alimentario solo se puede autorizar si su uso es seguro, está tecnológicamente justificado y no induce a error a los consumidores. Y, desde su punto de vista, "el E171 no cumple con ninguna de esas condiciones".

¿Cuál es la postura de Europa?

La EFSA es la institución de referencia sobre seguridad alimentaria en el marco europeo y, desde que aprobó la utilización de este aditivo, en 2009, lo ha evaluado y reevaluado varias veces. En todos los casos, ha llegado a la misma conclusión: en las dosis de consumo actuales, el E171 no es genotóxico, no es cancerígeno, ni es motivo de preocupación.

A raíz del documento de la ANSES publicado en abril, la EFSA ha emitido una nueva declaración sobre el tema (el 10 de mayo). ¿Y qué dice? Básicamente, que no hay ningún nuevo hallazgo que cuestione la seguridad del aditivo, que las incertidumbres recogidas en el documento de la ANSES ya se tenían en cuenta desde antes y que es preciso esperar a que acaben las investigaciones actuales antes de precipitarse en tomar una decisión. Lo cuenta y desarrolla aquí el doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos Miguel Ángel Lurueña.

¿Qué dicen las autoridades españolas sobre el uso de colorantes?

En España, la institución de referencia en esta materia es la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN). A propósito del uso de colorantes (incluido el E171), señala que se considera aceptable su empleo para devolver el aspecto original a un alimento cuyo color se haya visto afectado por la transformación, el almacenamiento, el envasado o la distribución; dar un mayor atractivo visual a los alimentos; o proporcionar color a un alimento que, de otro modo, sería incoloro. "El uso de los colorantes alimentarios debe cumplir siempre la condición general de no inducir a error a los consumidores (por ejemplo, no debe dar la impresión de que el alimento contiene unos ingredientes que nunca se han añadido)".

¿Qué supone este cambio para la industria?

Los cambios en las normativas y autorizaciones suponen un reto para los departamentos de Calidad y Seguridad Alimentaria de las empresas, ya que deben modificar las fórmulas de los productos, adaptar el stock de los que ya están fabricados y ajustar el etiquetado, el almacenamiento o el aprovisionamiento, entre otras cosas. Sin embargo, esto se vive de manera rutinaria, no como un caos. "Acatamos la normativa sin problema y, normalmente, como es el caso del dióxido de titanio, tenemos un periodo de adaptación. Si el aditivo fuese realmente peligroso, no facilitarían este tiempo: se prohíbe y punto (igual que cuando hay en el mercado un problema de seguridad para el consumidor y se retira todo el lote). Este tiempo demuestra que no hay que alarmarse con esa prohibición", observa la farmacéutica Gemma del Caño, especialista en I+D e Industria, además de Máster en Innovación, biotecnología, seguridad y calidad. Y añade: "Estamos muy a favor de las revisiones de los aditivos, sabemos que son seguros, pero nunca hay que dejar de analizar".

Etiquetas:

aditivo

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