Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Seguridad alimentaria > Ciencia y tecnología de los alimentos

Nuevo sensor para analizar el agua

Un nuevo sistema basado en un chip sensor óptico es capaz de detectar iones de mercurio en agua de manera selectiva y con una gran sensibilidad

El mercurio es uno de los metales menos abundantes de la corteza terrestre, pero a la vez, uno de los más tóxicos. Está presente de manera natural en pizarra, granito y otras rocas, así como en distintos minerales. El mercurio se filtra, de manera usual, en el aire, en el agua y en la tierra, y puede llegar de forma fácil al consumidor. Este compuesto se desprende tras quemar combustibles como el petróleo o el gas natural, después de quemar los productos en los basureros municipales o en incendios forestales y se filtra en las aguas subterráneas. La presencia de este contaminante ha aumentado a raíz del gran ascenso de aplicaciones agrícolas e industriales de los últimos tiempos, con lo que es destacable el desarrollo, por parte del Departamento de Nanociencia Molecular y Materiales Orgánicos del Instituto de Ciencia y Materiales de Barcelona, del CSIC, de un nuevo sensor para detectar mercurio en el agua.

El estudio, realizado en colaboración con la Universidad de Murcia y la Universidad de Regensburg, en Alemania, se basa en el desarrollo de un nuevo sensor de mercurio que permite elaborar sistemas portátiles de detección mucho más precisos que los actuales. El mercurio es un componente habitual en concentraciones residuales de la tierra, las plantas, el agua, los animales, e incluso, del cuerpo humano. Si bien la ingesta continua a largo plazo puede provocar efectos tóxicos para la salud, este nuevo sensor podría ser una manera eficaz de detección y freno.

El agua de la tierra es vulnerable a la contaminación por mercurio, entre muchos otros metales, y, por ende, pasa de forma directa a la cadena alimentaria. Los últimos datos de su detección en aguas revelan que en ríos y lagos la cifra no supera 0,1 microgramos por litro, pero en zonas cercanas a concentraciones de fuentes minerales de mercurio, la cifra aumenta hasta 80 microgramos por litro. Destaca el aumento de este metal detectado en el agua, debido a los residuos urbanos e industriales que no se han tratado de forma adecuada, al uso excesivo de fertilizantes y pesticidas o a la geología de cada parte del mundo. En el agua del mar, el mercurio se halla en los sedimentos y, por consiguiente, en los alimentos marinos.

En los últimos años se han diseñado diferentes sensores para determinar el nivel de mercurio en el agua. Con el último diseño de sensor, los investigadores pretenden matizar en la precisión de los resultados, con el fin de garantizar la seguridad de aguas y alimentos.

El nuevo dispositivo

El nuevo sistema se basa en un chip sensor óptico capaz de detectar iones de mercurio en agua de manera selectiva y con una gran sensibilidad. Los métodos actuales con alta sensibilidad a la detección precisan de instrumentos de laboratorio para analizarlo, además de personal cualificado, un aspecto que dificulta su detección o la retrasa. Además, los sistemas portátiles actuales no disponen de tan alta sensibilidad a la detección de mercurio.

El nuevo sensor detecta una concentración mil veces más pequeña que la cantidad máxima de mercurio en agua permitida en la UE

Con este nuevo método, según Jaume Veciana, uno de los investigadores, la capacidad de detección del sensor se podrá implementar en sistemas portátiles, lo que supone un uso más fácil y una detección más sensible. El nuevo método detecta una concentración mil veces más pequeña que la cantidad máxima de mercurio en agua permitida en la UE. No obstante, las facilidades del nuevo sistema son muchas más, ya que las muestras para analizar no requieren un volumen determinado ni ningún tratamiento previo. Tan solo con un milímetro de agua puede detectarse la cantidad de metal.

Para el diseño de este nuevo sistema, se ha utilizado una compleja técnica en la que se usa una molécula modificada. Ésta permite la formación de una monocapa de moléculas receptoras autoensambladas en una superficie de oro. Esta técnica posibilita los análisis en el lugar de la recogida de la muestra y se evita el envío al laboratorio, así como la espera para los resultados. La cantidad de oro que figura en el chip determina el precio de los análisis. No es muy económico, pero cabe destacar que, a diferencia de otros métodos, el mismo chip se puede usar hasta cuatro veces, con lo que se rebajan los costes.

Evitar el mercurio en el agua de consumo

La contaminación del agua por mercurio ha aumentado de forma considerable en los últimos tiempos y ha llegado a ser causa de graves consecuencias, tanto para el consumidor como para el medio ambiente. Su control es frecuente por parte de gobiernos y comisiones de regulación y la legislación es cada vez más estricta con el límite del nivel de mercurio en agua a una parte por billón (ppb). Para evitar su ingesta accidental a través del agua de consumo, antes se debe determinar la cantidad del contaminante en el agua del grifo. Si los niveles son altos, debe usarse agua de botella tanto para beber como para cocinar.

El agua no se debe hervir, ya que con este procedimiento se escapan elementos del mercurio al aire y aumentan los niveles de mercurio inorgánico, la otra variante del contaminante, mucho más peligrosa. Por otra parte, los niveles de este metal en el agua del grifo rara vez son elevados. Sin embargo, tampoco es habitual medir esa cantidad, ya que se requieren técnicas especializadas. Es recomendable el consumo de agua embotellada de mineralización débil para evitar posibles restos de metales.

EFECTOS TÓXICOS DEL MERCURIO

Unos niveles altos de mercurio en el organismo pueden causar graves daños cerebrales, renales y en el sistema nervioso. Los niños menores de 15 años son uno de los grupos de población de mayor riesgo. Otros síntomas son la irritación pulmonar, irritación en los ojos, reacciones cutáneas, descomposición, diarreas, vómitos, dolor abdominal o alteraciones cardíacas. No obstante, la gravedad de la toxicidad está también determinada según su forma química, es decir, varía con una exposición a mercurio elemental, a su compuesto inorgánico, al orgánico (pescado y marisco), al etilmercurio o al dimetilmercurio.

La toxicidad difiere, además, según la dosis a la que se está expuesto, la duración, la vía de entrada (ingestión, inhalación, inyección, entre otras) o la suma con otras exposiciones a químicos. Con una analítica en sangre específica, se puede determinar el nivel de mercurio en el organismo. También se identifica mediante la orina, las uñas de los dedos, el cabello o la leche materna.

RSS. Sigue informado

Al publicar un comentario aceptas la política de protección de datos

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones