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Sustancias bioactivas en alimentos

Un informe evalúa la seguridad de algunas sustancias bioactivas añadidas a los alimentos y destaca la necesidad de fijar niveles seguros

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Cada vez más la comunidad científica, los responsables legislativos y buena parte de los consumidores se interesan por las sustancias bioactivas que se añaden a los alimentos. Se trata de sustancias que generan las plantas y que asumen varias funciones, como la de enriquecer los alimentos. Al igual que las plantas se benefician de su presencia, ya que las protegen de agentes patógenos, también aportan beneficios a la salud humana. A pesar de que están consideradas como no tóxicas, y que se siguen descubriendo nuevos efectos positivos, precisan de un marco regulador sobre los niveles máximos de seguridad, como ya se ha hecho con las vitaminas y minerales.

A medida que se va ampliando la información científica acerca de las sustancias bioactivas, se pone en evidencia la necesidad de planificar límites seguros en los alimentos a escala internacional, así como valorar nuevas estrategias sobre nutrición. Como punto de partida, la Alianza Internacional de Asociaciones de Suplementos Alimentarios (IADSA, en sus siglas inglesas) acaba de presentar un informe en el que cita los estudios científicos que se han realizado para determinar las dosis de seguridad de nutrientes como glucosalina, omega-3, creatina, coenzima Q-10, condroitina, carnitina, luteína y licopeno.

Bajo el nombre de The Risk Assessment and Safety of Bioactive Substances in Food Supplements, los expertos, al igual que lo hace la Comisión de las Comunidades Europeas, reflexionan sobre la necesidad de fijar los niveles máximos para estas sustancias, como ya se ha hecho con los minerales y vitaminas, y presentar las primeras conclusiones antes del verano. Las sustancias bioactivas, o fotoquímicos, se encuentran sobre todo en frutas y verduras y, pese a que no se las puede considerar sustancias esenciales, sí intervienen a largo plazo en la salud humana, aseguran los expertos.

Fuentes y acciones

Actualmente se calcula que existen cinco o seis niveles para las sustancias bioactivas en la UE El grupo científico de IADSA admite que pese a que existen diferencias y variaciones de sobre los valores máximos de estas sustancias en alimentos, éstas son relativamente pequeñas. Con todo, debe haber una «base científica» que permita llegar a un consenso, según admite Simon Pettman, director ejecutivo del IADSA. Australia, Japón y Canadá son algunos de los países que trabajan en el análisis del riesgo de sustancias como polifenoles, presentes alimentos como cereales o té verde a las que se le asocian acciones antioxidantes en la salud humana.

Los expertos han analizado también la luteína, presente en alimentos como la col, acelgas, espinacas o maíz a la que se le atribuyen efectos beneficiosos en la visión. Por otro lado, también han valorado la presencia de licopeno, presente en tomates y productos derivados. Los ácidos omega 3, por otro lado, se encuentran en ciertos pescados y algunas fuentes vegetales como las semillas de lino y las nueces. Se trata quizás de una de las sustancias que mayor atención ha recibido sobre sus efectos en la salud humana, como que podrían disminuir los efectos de la depresión e incluso aumentar en niños en edad escolar su rendimiento.

Nutracéuticos

La respuesta a la creciente aparición de nuevos alimentos se centra en establecer normas y directrices que regulen el desarrollo y la publicidad de estos alimentos. De momento, cuentan cada vez más con pruebas científicas que apoyan la hipótesis de que ciertos alimentos, así como algunos de sus componentes, tienen efectos beneficiosos en la salud gracias al aporte de nutrientes básicos. Según el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC), los alimentos funcionales no han sido definidos hasta el momento por la legislación europea, algo que reclaman desde distintos ámbitos de actuación.

VITAMINAS Y MINERALES


Mediante una alimentación variada y equilibrada se obtienen todos los nutrientes necesarios que el organismo precisa para su funcionamiento, crecimiento y mantenimiento de sus funciones. En principio, una nutrición adecuada es aquella que cumple ciertos requisitos como cubrir los requerimientos de energía necesaria mediante lípidos e hidratos de carbono que van asociados al grado de actividad física y gasto energético de cada individuo. Otros elementos imprescindibles son aquellos que cubren las necesidades estructurales (proporcionados por las proteínas), una correcta hidratación mediante la ingesta de líquidos y un aporte suficiente de fibra. Asimismo, dentro de las necesidades nutricionales están los micronutrientes no energéticos que engloban vitaminas y minerales.

En casos en que estos requerimientos no puedan ser cubiertos o se considere que son insuficientes se pueden aportar al organismo mediante suplementos alimentarios de minerales y vitaminas. Estos complementos, como en el caso de cualquier otro ingrediente, debe ser conformes con las reglas específicas estipuladas en las directrices para complementos alimentarios de vitaminas y/o minerales, según dispone la Norma General del Codex para el etiquetado de los Alimentos Preenvasados. Además, este tipo de nutrientes, de procedencia natural o sintética y con valor nutricional demostrado científicamente, deberán tener en cuenta los criterios de inocuidad, biodisponibilidad, y los criterios de pureza según las normas de la FAO/OMS.

Estos organismos estipulan que la cantidad mínima de estos nutrientes no energéticos contenidos dentro de un complemento alimentario, por dosis diaria, deberá a ser equivalente al 15% de la ingesta diaria recomendada determinada por la FAO/OMS. La etiquetación relacionada con la cantidad, dosis, porcentajes, indicaciones, modalidad de uso y recomendaciones al usuario de estos suplementos deberá seguir las normas establecidas en la Norma General del Codex sobre Etiquetado Nutricional.

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