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Pablo Soriano, coordinador del Anuario del Tercer Sector de Acción Social en España 2012

Las organizaciones de acción social están cubriendo las necesidades de las personas más vulnerables

En Pablo Soriano ha recaído la responsabilidad de coordinar el “Anuario del Tercer Sector de Acción Social en España 2012“, la segunda edición de una publicación que vio la luz por primera vez dos años antes. En su opinión, esta es una “herramienta fundamental” para informar y generar debate en torno a las organizaciones sociales, por lo que se puede conseguir de manera gratuita tanto en su versión digital como impresa. ¿Qué aporta al ciudadano? Sobre todo, conocimiento. Responsable del Área de Asistencia Técnica de la Fundación Luis Vives, Pablo Soriano cree que es una oportunidad para descubrir “las grandes magnitudes” de un sector “aún desconocido”. Esas que hablan de 47,6 millones de atenciones directas a personas, más de un millón de voluntarios y más de 600.000 personas remuneradas. Y es que, según constata, “las organizaciones de acción social cumplen y están cumpliendo una función esencial en estos momentos: la referida a la cobertura de las necesidades de las personas más vulnerables”.

¿Qué relevancia tiene para el ciudadano el Anuario del Tercer Sector de Acción Social (TSAS)?

El Anuario cumple una función básica: acercar a la sociedad información de rigor sobre las organizaciones sociales, las entidades que conforman el denominado “Tercer Sector”. Desde la Fundación Luis Vives consideramos que esta es una línea fundamental de trabajo, ya que además conseguimos generar debate sobre el sector y entre él.

El ciudadano tiene en sus manos un estudio sobre las grandes magnitudes del sector. Podrá conocer aspectos relativos al tipo de organizaciones, las personas que colaboran y trabajan en las entidades sociales, el volumen y tipo de actividades que desarrollan, su peso en el contexto de la economía española o los instrumentos que utilizan en su gestión, entre otros aspectos.

Además, al ser un estudio longitudinal en el tiempo, ya que el objetivo es publicar ediciones bianuales, se pueden analizar los cambios y tendencias que acontecen en el propio sector.

Las actividades de las entidades del TSAS están dirigidas, sobre todo, a cuatro grupos: personas con discapacidad, niños, personas mayores y población en general. ¿Ha aumentado el número de personas atendidas en los últimos dos años?

“Las atenciones directas del tercer sector se han incrementado un 29% en dos años”

Rotundamente sí. El Anuario constata un incremento continuado en el número de atenciones directas. Durante 2010, las entidades habrían contabilizado un total de 47,6 millones de atenciones directas a personas, un 29,4% más que en 2007, primer año que recoge el estudio anterior. Los datos deben entenderse como número de atenciones realizadas a personas más que como cifra de personas atendidas, ya que una misma persona puede ser beneficiaria de varias actuaciones y por parte de diferentes organizaciones.

¿Qué papel juegan las organizaciones no lucrativas en el actual panorama de crisis?

En mi opinión, las organizaciones de acción social cumplen y están cumpliendo una función esencial en estos momentos: la referida a la cobertura de las necesidades de las personas más vulnerables. Este rol, que es el objetivo o la misión de muchas organizaciones del Tercer Sector, se ha complicado en los últimos años debido a la crisis económica y, en la actualidad, porque además de continuar dando respuesta a las necesidades de las personas con las que las ONG ya trabajaban, también deben dar respuesta a nuevas necesidades sociales surgidas en personas que hasta ahora no tenían esas dificultades. Por tanto, las organizaciones realizan un esfuerzo para readaptarse, un proceso que no es sencillo de llevar a cabo, pero que demuestra su flexibilidad y profesionalidad, así como la importancia de su trabajo, ya que son capaces de detectar de manera muy rápida nuevos contextos y necesidades sociales, a los que no llega la Administración Pública.

Sin embargo, las subvenciones públicas no aumentan a la par.

“Desde el Tercer Sector debemos cambiar la mentalidad y tratar de generar un sistema de financiación alternativo y diversificado”

El sistema de financiación dirigido o estructurado en torno a las entidades del Tercer Sector basado en las subvenciones públicas ha ido en consonancia con la coyuntura económica del país en los últimos años. En el periodo de “bonanza económica”, las administraciones, en todos sus niveles territoriales, aportaron grandes cantidades mediante subvenciones o convenios, entre otros, que permitían el desarrollo de los proyectos y, por ende, de las estructuras de las entidades. La mayoría de organizaciones han funcionado bajo este paraguas: el 92,8% de las entidades recurren a la financiación pública, que representa el 60% de los presupuestos de las entidades.

El problema ha surgido cuando, en la nueva coyuntura económica, las administraciones han reducido de manera drástica en sus presupuestos este tipo de partidas. Este factor, unido a que las entidades no han generado otra estructura de financiación, no tan dependiente de la administración y sí más diversificada, lleva a concluir que somos un sector débil en cuanto a la financiación. Desde el Tercer Sector debemos cambiar la mentalidad y tratar de generar un sistema de financiación alternativo y diversificado. Esto no significa que las administraciones no apoyen a través de subvenciones, pero no debemos volver a la alta dependencia que se ha generado durante años.

Una opción es acudir al ciudadano. ¿Pero es fácil, somos receptivos?

Es un reto de futuro por parte de las entidades, tal y como se desprende de las propias organizaciones encuestadas. Recoge el Anuario: “Aunque tres de cada cinco entidades del TSAS realiza de forma habitual campañas o acciones de comunicación, es un reto para el sector mejorarlas durante los próximos años“. Es un sector aún desconocido, algo que resulta extraño dado el tamaño y magnitud del mismo. En el Anuario se estima que en el año 2010 había en torno a 29.700 organizaciones activas, esto supone el 1,8% del total de empresas con asalariados que había en España en 2009.

El ciudadano es receptivo y el sector genera información que le puede interesar, pero hay que saber comunicar y quizá esta sea un área de mejora para las organizaciones. Un aspecto positivo lo demuestra el incremento, respecto a la anterior encuesta, en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) enfocadas a la comunicación. El 73,1% utiliza las páginas web para lanzar campañas de comunicación y el 57,6%, el correo electrónico. Por tanto, estos dos aspectos, el mensaje y la herramienta, serían dos buenas estrategias que seguir desarrollando para acercar más las organizaciones a la ciudadanía.

En los seminarios previos a la presentación del Anuario han destacado que la comunicación también es útil para alcanzar una buena reputación. ¿Todavía se cuestiona la transparencia de las ONG?

“La comunicación es una herramienta fundamental para generar transparencia y confianza”

Antes de la presentación oficial del Anuario en Madrid, el 18 de diciembre, realizamos nueve seminarios en distintas comunidades autónomas y, en cada una de ellas, abordamos la comunicación y la difusión, uno de los retos de futuro que apunta el Anuario para el sector. La sociedad actual cada vez es más exigente en cuanto a la información y quiere esa rendición de cuentas por parte de las ONG, al igual que se exige a otros actores sociales, lo cual es positivo, puesto que obliga al sector a trabajar de forma más profesional. La comunicación es una herramienta fundamental para generar transparencia y confianza.

Y para atraer a los voluntarios. ¿Qué papel juegan en la actualidad en las organizaciones?

El voluntariado es uno de los activos fundamentales de las entidades del Tercer Sector. La información cuantitativa demuestra esta importancia en cuanto al volumen. Alrededor del 82% de entidades cuentan con personas voluntarias para el desarrollo de sus actividades. El trabajo voluntario en el Tercer Sector de Acción Social en España se estima en algo más de un millón de personas. Si analizamos comparativamente, entre 2008 y 2010 el número de personas voluntarias se ha incrementado en más de 200.000 personas.

“El voluntariado es uno de los activos fundamentales de las entidades del Tercer Sector”

Hay que tener en cuenta que el voluntariado no solo es un activo para las entidades, también lo es para la sociedad en general, dado su papel de creador de conciencia social, valores altruistas o fomento de la ciudadanía, aspectos no siempre valorados de manera suficiente ni cuantificados en términos de valor social y, por qué no, económico.

El voluntariado es efectivo para las entidades, para las actividades en las que participan y, por tanto, para los beneficiarios. Todo es mejorable, pero la realidad es que las entidades que trabajan con personas voluntarias cumplen con su papel de formar a estas personas, acompañarlas y asegurarse de que su trabajo es profesional y de calidad. El claro proceso de profesionalización de muchas entidades afecta también a la gestión de personas voluntarias, por lo que la tendencia es positiva en este aspecto.

Tercer Sector: cómo ha evolucionado

Desde 2008, cuyo escenario fotografió el primer Anuario, las entidades del Tercer Sector han experimentado cambios. Así se recoge en el último Anuario elaborado por la Fundación Luis Vives, que analiza el periodo 2010-2012. Pablo Soriano enumera “los principales cambios y datos más destacados del sector durante estos dos años”:

  • Durante 2010 se registraron 47,6 millones de atenciones directas a personas, un 29,4% más que en 2007.
  • En el conjunto del Tercer Sector de Acción Social trabajaron 635.961 personas remuneradas, 106.932 más que en 2008.
  • El número de personas voluntarias fue de casi 1,1 millones, 200.000 más que en 2008.
  • El 46,7% de las asociaciones tenían la declaración de utilidad pública, once puntos porcentuales más que en 2008.
  • Las mujeres ocupaban un 55,5% de los órganos de gobierno, frente al 45,2% de 2008.
  • Aumentó el volumen de ingresos, pero también los gastos en un 10%.
  • Los fondos propios supusieron el 21,8% del total de los ingresos de las entidades, siete puntos más que en 2008.
  • Se incrementó el porcentaje de entidades con algún sistema o estándar de calidad implantado.
  • El impacto de la crisis económica fue manifiesto. Hasta ocho de cada diez entidades encuestadas en 2010 aseguraron tener dificultades de financiación, 20 puntos porcentuales más que en 2008.

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