Internet por satélite

La conexión satelital a la Red es ideal para tener acceso en zonas remotas donde no llega la banda ancha
Por Jorge Otero 16 de diciembre de 2005

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La conexión por satélite es una más de las múltiples tecnologías de banda ancha que permiten tener acceso a Internet a alta velocidad. No es la más conocida ni la más usada; tampoco la más barata ni la más sencilla, pero es el mejor sistema de acceso rápido en aquellos lugares remotos, especialmente en el ámbito rural y las zonas de alta montaña, donde no llega el ADSL o el cable, las dos formas de conectarse a la Red por banda ancha más extendidas entre los usuarios.

Qué es y cómo funciona una conexión a Internet vía satélite

Se denomina así una conexión a Internet utilizando como medio de comunicación un satélite artificial. Los satélites pueden recibir y transmitir señales de radio, de televisión, de telefonía o cualquier otro tipo de datos. En principio, el satélite es un soporte tan válido para conectarse a Internet como cualquier otro ancho de banda: ADSL, cable, la red eléctrica (PLC) o la tecnología UMTS.

El principio de funcionamiento es muy parecido a la emisión y recepción de las plataformas de televisión digitales: ambos utilizan el mismo estándar, el DVB (Digital Video Broadcasting), un protocolo que se usa para la transmisión desde satélites. El usuario que quiera tener una conexión a Internet por satélite deberá disponer de una antena parabólica, un descodificador, un módem para satélite y, por supuesto, darse de alta en un proveedor. La señal del satélite es captada por la antena, que la lleva hasta el descodificador y de éste pasa a través de un cable al módem del ordenador.

Sin embargo, hay una diferencia con respecto a la televisión por satélite: Internet es interactivo y no se trata sólo de recibir datos, sino también de que el usuario los envíe. Por eso, hay dos formas de tener conexión a Internet a través de un satélite:

  • Acceso unidireccional: En este caso sólo se pueden recibir datos. El canal de entrega de contenidos (lo que se baja de la Red) se realiza vía satélite y el retorno (lo que subimos a la Red) a través de redes terrestres. Así, para enviar y recibir datos desde Internet se necesita además una conexión terrestre (telefónica, por cable…).

  • Acceso bidireccional: El usuario deberá disponer de un módem capaz de recibir y enviar datos. El canal de entrega de contenidos y el canal de retorno se transmiten vía satélite.

Ventajas e inconvenientes

Aunque este tipo de conexión existe desde hace años, su uso en España es casi inapreciable entre los usuarios privados: no alcanza ni tan siquiera el 0,5% de las conexiones de banda ancha en el país.

Son las administraciones públicas y algunas grandes empresas las que más recurren al satélite para conectarse a la Red. Los diversos organismos públicos, en su apuesta por expandir Internet en todo el territorio nacional y de esta forma reducir la brecha digital, han optado por la conexión a través del satélite como la mejor solución en aquellas zonas donde no llega ningún otro tipo de ancho de banda (ADSL, por ejemplo) por su total cobertura del territorio nacional. El organismo público Red.es dispone ya de muchos telecentros donde la única posibilidad de conexión a la banda ancha es a través de un satélite.

Además, conectarse a Internet a través de un satélite ofrece otras ventajas:

  • Amplia cobertura y ubicuidad. Además de llegar a todas partes, la conexión por satélite permite tener acceso a Internet incluso cuando se está viajando. En Estados Unidos ya se comercializa una antena móvil de apenas dos pulgadas (unos cinco centímetros) que da acceso a la Red y a canales de televisión desde un vehículo, un tren o incluso un avión

  • Alta velocidad. La conexión satelital ofrece un ancho de banda mucho mayor que el ADSL o el cable, por lo que la velocidad de recepción de datos también es mayor.

  • Fiabilidad y seguridad. No son pocos los defensores de este tipo de conexión que dicen que los riesgos de interrupción del servicio o de fallos en el sistema son sensiblemente menores que con otras conexiones de banda ancha.

  • Servicio de televisión añadido. Al disfrutar de esta conexión, el usuario no sólo tendrá acceso a la Red, sino que además dispondrá de una amplia oferta de televisión por satélite.

Sin embargo, y a pesar de que en los últimos años ha crecido de forma muy importante la demanda de conexión por satélite (según asegura Hispasat, una de las dos compañías propietarias de los satélites que ofrecen cobertura en España), a priori pesan más los inconvenientes que las ventajas. De momento, la conexión por satélite no está en condiciones de competir con otras formas de acceso. Ello se debe a varias razones:

  • Precio. Usar un satélite para conectarse a Internet resulta mucho más caro. Se requiere una fuerte inversión inicial: hacerse con el equipo necesario (antena, descodificador, módem y ordenador) e instalarlo no baja de los 2.000 euros. Las cuotas mensuales (entre 30 y 100 euros al mes, dependiendo de la velocidad de acceso que se contrate) también son más caras que el ADSL, sobre todo ahora que los operadores de banda ancha están embarcados en una guerra de precios. Algunos operadores especializados en comercializar este servicio, como Neo-Sky, del grupo Iberdrola, suministran todo el equipo, antena incluida, y lo instalan, pero otros como Ya.com no aportan la antena, que corre por cuenta del cliente.

  • Complejidad. Instalar una antena parabólica no es sencillo para un profano en la materia y siempre necesitará la ayuda de un técnico. El precio por la instalación puede alcanzar los 750 euros. Instalar una conexión por ADSL es sencillo, sobre todo desde que todos los operadores ofrecen ‘kits’ autoinstalables.

  • Vulnerabilidad. La conexión por satélite utiliza el espacio radioeléctrico, por lo que algunos expertos aseguran que este tipo de conexión es vulnerable a las escuchas y que no es recomendable para aplicaciones de voz. A finales de 2004 científicos alemanes descubrieron algunos fallos de seguridad en las conexiones de los satélites Astra y Eutelsat y fueron capaces de acceder a datos personales de los usuarios como las cuentas de correo o los números de sus tarjetas de crédito. Para evitar que eso suceda, es necesario cifrar todos los datos enviados a la Red a través del denominado Performance Enhancement Proxy, un servidor que cifra la comunicación digital.

  • Retardo. Debido a conexiones largas por satélite, el retraso en la transmisión puede ser mayor que con otras alternativas, si bien se trata sólo de medio segundo, algo casi inapreciable para los sentidos humanos.

  • Incidencias atmosféricas. Aunque no suele ocurrir con frecuencia, en condiciones de climatología adversa (tormentas, huracanes, etc) existe grave riesgo de interrupción del servicio.

Cobertura casi total para un mundo globalizado

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A pesar de su precio poco competitivo y de su carácter minoritario, las conexiones a Internet a través del satélite van a seguir creciendo, según apuntan los expertos. Inmarsat, una importante compañía vía satélite, anunció el pasado mes de octubre un proyecto ambicioso: lanzar en 2006 un satélite de última generación capaz de dar cobertura de voz y banda ancha a casi cualquier lugar de la tierra.

La idea es crear una red global de banda ancha (Broadband Global Area Network, BGAN) con una cobertura del 88% de la superficie terrestre. A través de un dispositivo del tamaño aproximado de un ordenador portátil será posible conectarse a la red, que alcanzará velocidades de hasta 492 Kbps. El aparato permitirá acceder a servicios de teléfono, fax e Internet sin restricciones. En España son Comitas Comunicaciones y Satlink las dos compañías que comercializan la red de satélites de Inmarsat, y entre sus clientes se encuentran desde ministerios hasta ONG.

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