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La realidad virtual podría ser una herramienta eficaz para tratar ciertos desórdenes psicológicos

Investigadores españoles han aplicado con éxito esta tecnología en el tratamiento de la claustrofobia, la anorexia o el miedo a volar

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 16 marzo de 2004
La realidad virtual, concebida a mediados de los años 50 del siglo pasado como instrumento de simulación para fines militares, ha encontrado en la medicina y la psicología el medio idóneo para desarrollar su potencial. Gracias a la capacidad de simulación que ofrecen los equipos de realidad virtual se han conseguido impensables avances en la telemedicina (en simulaciones de operaciones a pacientes virtuales, diseño de protocolos de atención a heridos, etc.), y sobre todo un significativo paso adelante en el tratamiento de desórdenes psicológicos, como los trastornos alimentarios y determinadas fobias.

En España, investigadores en psicología clínica de las universidades Jaume I de Castellón, Politécnica de Valencia y Barcelona, a través de diversos proyectos nacionales y europeos, han conseguido diseñar y aplicar la realidad virtual en el tratamiento de la claustrofobia, la anorexia o el miedo a volar.

Rosa Baños, docente de la Universidad de Valencia y pionera junto a la doctora Cristina Botella en este campo de investigación, se congratula de haber abierto una puerta en el tratamiento de diversos desórdenes psicológicos: "Comenzamos a investigar hace diez años, cuando no había más precedentes en este campo que un grupo estadounidense llamado North. La idea de simular situaciones para tratar algunas afecciones psicológicas como las fobias es muy atractiva, porque permite exponer al paciente a las situaciones que le atemorizan de forma paulatina y, sobre todo, controlada".

Alto porcentaje de éxito

El grupo español empezó tratando la claustrofobia y desde entonces ha adecuado la técnica a otros desórdenes, como el miedo a volar, la agorafobia, el rechazo a ciertos animales, el miedo a hablar en público e incluso a los cambios en la percepción que originan los trastornos de la alimentación, como la anorexia y la bulimia. Alrededor de 150 personas se han sometido a este tratamiento, registrando un alto porcentaje de éxito. "Además, respecto a otro tipo de terapias, la proporción de abandonos es ínfima", señala Baños.

Los efectos del tratamiento se producen a muy corto plazo. Según datos del centro Previ de Valencia, un gabinete psicológico pionero en la aplicación de esta terapia, siete u ocho sesiones son suficientes para observar una sorprendente mejoría en los pacientes.

Además, casi todos los fóbicos pueden someterse a tratamiento por este método, "excepto las personas con problemas de vértigo o equilibrio, que pueden sufrir mareos o efectos similares", afirma el docente e investigador del departamento de Psicología Social y de la Personalidad de la Universidad de Málaga, Luis Valero.

José Gutiérrez Maldonado, profesor de la Universidad Politécnica de Barcelona, matiza que "se ha observado que los individuos introvertidos responden mejor, porque son personas con mayor capacidad de abstracción e interactividad con la máquina, al contrario que los extrovertidos, que suelen aburrirse con facilidad con ella y les cuesta más concentrarse".

Efecto "inmersión"

La realidad virtual crea un efecto de "inmersión" en entornos creados por ordenador. Es decir, permite al paseante incorporarse visualmente al escenario artificial. Ello da lugar a una interacción entre el hombre y el nuevo entorno, capaz de generar las mismas sensaciones que en el universo real: olores, tacto, ubicación espacial... y no se descarta la posibilidad de integrar todos los sentidos del ser humano.

Hasta la fecha, viene siendo necesaria la adquisición de un costoso hardware compuesto por una estación de trabajo (el ordenador) conectado a una serie de componentes periféricos (casco, guantes...), para generar semejante grado de realismo, pero los avances en memoria gráfica de los ordenadores actuales permitirán popularizar esta tecnología y ponerla a disposición de cualquier usuario medio; y lo más importante, popularizarla a través de Internet.

En España esto ya es posible, como informa la directora de comunicación del centro Previ: "Hace algunos meses pusimos a disposición de nuestros clientes un dispositivo diseñado en la Universidad para tratar el miedo a hablar en público. Se trata de una herramienta interactiva cien por cien, autoaplicable a través de la Red, lo que la convierte en única en el mundo. Está diseñada para aplicarse de forma gradual, a medida que el paciente va haciendo progresos y el grado de éxito está siendo satisfactorio".

Por su parte, Gutiérrez Maldonado sostiene que "en un futuro próximo este tipo de software de carácter inmersivo estará disponible en CD-Rom o bien a través de servidores en Internet". El problema radicará, según este experto, en inducir estímulos en el paciente: "Para popularizar la realidad virtual a través de Internet habrá que depurar mucho la técnica, porque el paciente a veces no se cree la escena virtual con los periféricos, y mucho menos si lo visualiza en una pantalla, como si fuera un videojuego".

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