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Desayunar y comer al mismo tiempo es una costumbre anglosajona propia de los fines de semana
Domingo, doce de la mañana, recién levantado después de una larga noche. La sensación de hambre aprieta. Es tarde para desayunar y muy temprano para comer. ¿Qué hago? La solución, optar por el brunch, la última moda gastronómica que mezcla dos comidas en una sola.
El término brunch todavía resulta desconocido para muchas personas. Si se explica que éste hace referencia a unificar el desayuno y la comida en una única toma se comprende fácilmente. Concretamente, es una costumbre de origen anglosajón muy práctica para adaptarse mejor a los horarios flexibles del fin de semana.
La palabra completa brunch se obtiene de la contracción de las palabras breakfast, desayuno, y lunch, comida. El resultado es una mezcla de alimentos tanto dulces como salados que se toma entre las 11 y las 14 o 15 horas. Así, la comida puede ser totalmente equilibrada si la elección de los alimentos y las cantidades son adecuadas. Además, mezclar dos comidas en una supone un ahorro económico, de tiempo y de trabajo, ya que los platos que lo componen son muy sencillos de elaborar.
Es una comida más económica y menos laboriosa y, si la elección de los alimentos con sus cantidades es la adecuada, totalmente equilibrada
El brunch se puede degustar tanto en casa como en restaurantes. Lo mas frecuente es disfrutarlo rodeado de amigos o familiares. Muchos restaurantes de las grandes capitales españolas ya ofrecen este servicio, especialmente los fines de semana y los días festivos. En ocasiones consiste en un bufé libre para elegir todo lo que uno quiera y, en otros casos, se van sirviendo platos en forma de degustación.
Preparar esta comida en casa también es muy sencillo. Se trata de una elaboración informal y permite que los comensales estén sentados o de pie si lo desean y, por lo general, se hace también como degustación. Si, en cambio, se realiza tipo bufé, el orden de la comida y las cantidades que se toman lo marca cada comensal. Sea como sea, hay que tener en cuenta que preparar un brunch en casa exige un mínimo de espacio y de vajilla. Por este motivo la oferta puede no ser tan amplia como la que ofrecen los restaurantes.
Cada región española tiene sus costumbres gastronómicas, de manera que el brunch puede variar ligeramente de unos lugares a otros. Lo mismo ocurre con las versiones del mismo en otros países del mundo. No obstante, la idea es siempre la misma: mezclar desayuno y comida.
Preparar un brunch en casa resulta muy sencillo, ya que se trata de una elaboración informal, a modo de bufé, en la que el comensal es quien marca el ritmo
La versión española de esta moda difiere en algunos aspectos del clásico preparado, que se compone, entre otras cosas, de huevos escalfados o fritos, tostadas de bacón, salsa de queso y salchichas, así como el famoso cóctel Bloody Mary, un combinado de vodka con zumo de tomate y limón y un toque de tabasco.
Los platos o ingredientes que componen un brunch a la española son los siguientes:
| Salado: | Dulce: |
|
Embutidos: jamón de pavo, salami, mortadela, jamón serrano o salchichas.
Canapés: patés, salmón ahumado, anchoas o rollitos de jamón york con ensaladilla rusa se colocan por separado junto con panecillos. Huevos: tomados en sus distintas variedades, escalfados, fritos, revueltos, en tortilla. No suelen faltar. Ensaladas y aderezos: cada ingrediente se presenta por separado para que cada persona prepare la ensalada y la aliñe a su gusto con aceite de oliva, vinagres de varios tipos, sal, pimienta y diversas especias. |
Dulces y bollería: cruasanes, bollos suizos, brioche, bizcochos, napolitanas, pasteles, gofres, magdalenas o galletas son algunas de las variedades.
Por lo general son de tamaño pequeño para dar opción de probar diferentes piezas. Para untar se acompañan mermeladas y confituras de sabores variados, miel o membrillo. |
Al unificar en una sola comida lo que se toma a lo largo de la mañana, es necesario realizar al menos otras dos ingestas en ese día, que corresponden a la merienda y a la cena. El porcentaje de energía que aporta el brunch debe ser de entre un 55 y un 60% (la suma del desayuno y la comida), de manera que el resto se distribuya en al menos dos tomas y, si es posible, en tres de poca energía. De lo contrario, se distorsiona en gran medida el reparto de ésta a lo largo del día.
Además, es importante hacer una elección adecuada de los alimentos que van a formar parte del brunch y evitar caer en la tentación de comer mucho y de todo, ya que la comida está muy accesible. Se deben incluir al menos los alimentos que componen tanto un desayuno saludable (lácteos, cereales y fruta) como una comida (verduras, cereales, alimentos proteicos y un postre).
Es preciso moderar el consumo de bollería y dulces, embutidos grasos y no caer en el exceso. De esta manera, esta mezcla de comidas puede formar parte de nuestras costumbres durante los días festivos sin alterar el patrón alimentario de quienes lo realizan.
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