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Cómo aprovechar la comida que sobra en las fiestas

Cocinar de más no tiene por qué acabar con el desperdicio de comida, pues con las sobras es posible elaborar infinidad de platos nuevos

Los menús de las fiestas son copiosos y, a pesar de los excesos, no es raro que sobre comida. Casi siempre quedan alimentos de más, platos que apenas se probaron o incluso alguno que quedó intacto. Este tipo de "sobras" son muy fáciles de aprovechar: basta guardarlas en tápers y congelarlas para comerlas más adelante, o repartirlas entre nuestros invitados para que se las lleven consigo. Pero, ¿qué hay de las otras "sobras"? ¿Qué hacer con ese poco de carne o de arroz que nos quedó? ¿Y con el pan? ¿Podemos aprovechar de algún modo ese puñado de mariscos o ese trocito de asado que ha quedado en la bandeja del horno? Este artículo recoge ideas prácticas para aprovechar esos alimentos y darles una segunda vida en la cocina para no tirar la comida.

Ideas para aprovechar la comida de las fiestas

Imagen: CONSUMER EROSKI

Mariscos. Ese puñado de mariscos que sobró puede reconvertirse, por ejemplo, en un estupendo ingrediente para una ensalada de lechugas variadas u otras hortalizas de hoja verde, que tanto agradecerá nuestro cuerpo después de los típicos excesos. Los trocitos de marisco aportarán un interesante contrapunto a la ensalada, que podemos aliñar con una deliciosa vinagreta casera (aquí se recopilan algunas de las más sencillas). Una variante de la ensalada pueden ser unas alubias con marisco, o un plato de pasta con salsa de mariscos. La precaución, en cualquier caso, consiste en verificar que el marisco se ha conservado bien en la nevera.

Pescados. Con el pescado sobrante -ya sea en salsa o al horno- tenemos varias opciones:

  • Elaborar una sopa con los restos. Según la cantidad y variedad de ingredientes que nos hayan sobrado podemos hacerla más sencilla o más elaborada (aquí se listan algunas ideas).
  • Imagen: CONSUMER EROSKI
    Preparar un relleno para pimientos en salsa. Esta receta queda muy rica si aprovechamos restos de bacalao en salsa. Desmigamos por una parte el bacalao y ligamos con una bechamel espesa para rellenar los pimientos del piquillo. Acompañamos con la salsa en la que ha estado el bacalao. Si no queremos consumirla en estos días porque nos parece un poco pesada, se puede congelar el pescado y la salsa por separado y luego regenerar cada uno antes de consumirlos.
  • Hacer unas croquetas (esto también vale para los mariscos, las aves y las carnes). Bastará con preparar una bechamel y agregar el ingrediente que deseemos desmigado, sin piel, huesos o espinas. Dado que las croquetas tienen bastantes calorías, una vez que estén listas, se pueden congelar y utilizarse poco a poco en las sucesivas semanas.
Imagen: CONSUMER EROSKI

Carnes y aves. Ese poquito de asado, pavo o pollo que nos quedó no tiene por qué acabar en el cubo de la basura. Podemos hacer, al igual que con el pescado, unos pimientos rellenos o unas croquetas. También podemos aprovechar la carcasa del pollo para hacer un caldo de base, o usar los trozos de carne como guarnición de arroces, purés o guisos de patatas. Unas patatas guisadas con cordero es un plato delicioso. Para hacerlo, recuperamos los jugos, troceamos la carne en pequeñas porciones de bocado y les damos un hervor para juntarlos. Otra opción es preparar salsas para acompañar pastas, como la boloñesa, con la carne bien picada (podemos usar la de ternera, pero también la del pollo o el pavo).

Imagen: CONSUMER EROSKI

Pan. Este es uno de los alimentos que más sobran en las fiestas. Esto sucede, en general, porque es difícil ajustar la cantidad adecuada para un número de comensales al que no estamos acostumbrados. La ventaja del pan es que tiene múltiples usos aunque se haya quedado duro: tostadas con aceite de oliva y zumo para desayunar, picatostes para acompañar un puré de verduras, pan rallado para los empanados o unas croquetas caseras... Si ha sobrado bastante podemos preparar un plato de migas o, también, aprovecharlo para hacer postres, como el flan o las torrijas. Y si aún no está duro, podemos congelarlo para utilizarlo más adelante.

Imagen: CONSUMER EROSKI

Postres. Parece que siempre hay lugar para tomar postre, aunque estemos saciados y hayamos comido de más. Esto se explica porque la variedad de alimentos incita a un mayor consumo. Sin embargo, es difícil (por no decir "imposible") acabar con todos los postres y dulces de las fiestas. Los turrones y polvorones tienen la ventaja de que se conservan muy bien, de modo que podemos seguir disfrutándolos en los días siguientes, poco a poco, con moderación. Claro que también podemos hacer otros postres con ellos, desde cremas, helados y cupcakes hasta rellenos de profiteroles. Basta con modificar su textura (de estado sólido a blando, líquido o cremoso) para agregar a una crema pastelera, o a una crema de mantequilla, y utilizarlos como el perfecto complemento en nuestras recetas de repostería. En cuanto a la fruta fresca (por ejemplo, si hemos hecho una macedonia), una posibilidad es convertirla en batido de frutas o elaborar con ellas un pastel, tipo plum cake. Así alargaremos su vida útil.


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