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El té verde

Las múltiples propiedades saludables que se le atribuye al té verde frente al resto, residen en su particular proceso de fabricación

  • Última actualización: 20 de enero de 2009

Origen e historia:

El té verde es una de las bebidas más antiguas del mundo y su origen e historia son un tanto curiosos. Durante siglos, el té verde o negro, permaneció como la bebida de preferencia en los países asiáticos. No fue hasta el siglo XVI que los exploradores europeos y comerciantes popularizaron el té en occidente. Entonces era carísimo. Rusia se convirtió en un importante país de paso para el transporte de té. Actualmente, es la segunda bebida más consumida mundialmente después del agua.
El té verde es consumido mayoritariamente en los países asiáticos (China, Japón e India). En estos países, el té significa bienestar, armonía, belleza, serenidad y se convierte en un ritual. China es el principal productor del té verde.

Características:

El té verde procede de la misma planta que el té negro (Camellia sinensis), y se obtiene secando las hojas por acción del vapor (sistema japonés) o por el calentamiento (sistema chino). Estos procesos casi no alteran su composición química. Las hojas del té verde no se dejan fermentar después de cosechado y antes del proceso de secado, para que retenga los ingredientes activos de la planta (polifenoles). Los polifenoles son esenciales en la fisiología de las plantas, para la pigmentación, crecimiento, reproducción y protección contra plagas. Algunos de los polifenoles dependen de la luz solar, por lo tanto, se encuentran en mayor concentración en las hojas y partes externas de la planta. Muchos de ellos han sido estudiados en la prevención del cáncer por su capacidad antioxidante. Entre ellos se encuentran: flavonas, isoflavonas, flavonoides, catequinas y taninas. El contenido de polifenoles varia en las diferentes plantas. El té verde contiene cuatro polifenoles, comúnmente llamados catequinas.

Variedades y tipos de té verde:

Existen numerosas variedades de té verde, todas ellas muy populares en China y Japón. Las más conocidas son:
-El Lung Ching: Es la variedad más famosa y significa Pozo del Dragón. Dulce y dorado, es una bebida habitual para los monjes, que lo llevan utilizando durante cientos de años para aclarar la mente y calmar los nervios.
-El Bancha: Se extrae del tallo de la planta del mismo nombre. Sabe ligeramente a heno.
-El Gunpowdwer: Se hierve con menta y azúcar y es popular en Marruecos, donde se enrolla en bolitas, que se abren con el agua caliente. Es agridulce.
-El Sencha: Es muy popular en Japón, tiene color amarillo y sabe a verduras.
-El Matcha: Su poder refrescante es muy apreciado por los japoneses, que lo sirven espumoso en la ceremonia del té.
-El Gyokuro: Su sabor a hierba cortada lo ha hecho muy popular en Japón.
-El Pi Lo Chun: Tiene un curioso aroma a frutas de los árboles frutales que crecen a su alrededor. Las pequeñas espirales de sus hojas enrolladas a mano, le otorgan el nombre, que significa caracol verde.

El proceso de fabricación del té verde, paso a paso:

La importancia que se le atribuye al té verde en cuanto a sus propiedades saludables frente al resto de tés, reside en su proceso de fabricación. Las hojas no fermentadas al sol contienen un mayor número de polifenoles. El proceso de fabricación es el siguiente:
1) Inmediatamente después de recolectar las hojas se llevan a la fábrica. Se cuecen al vapor o por acción de aire caliente para detener el proceso de oxidación de las enzimas y conservar más catequinas. Aquí es donde encontramos la diferencia del té verde con respecto a otros tipos de té.
2) Se enrollan las hojas sobre placas o bandejas calientes para reducir el contenido de humedad.
3) Se retuercen las hojas, para adaptar el contendido de agua.
4) Se dejan secar y se envasaan las hojas del té.

Valor nutritivo:

Entre sus componentes destaca el flúor por lo que son constatables sus beneficios sobre la placa dental. Además de flúor, entre los minerales se encuentran el calcio, el potasio y el magnesio, y entre sus componentes vitamínicos, especialmente vitaminas del grupo B (con un importante papel en el funcionamiento del sistema nervioso) y provitamina A.

Ventajas e inconvenientes de su consumo:

Sus componentes antioxidantes (polifenoles) le atribuyen diversas propiedades saludables a esta planta:
- Protege al organismo frente a la acción nociva de las sustancias oxidantes y las radicales libres que debilitan al sistema de defensa natural del cuerpo, y aceleran el proceso de envejecimiento.
- Contribuye a regula los niveles de colesterol, ayudando al cuerpo a absorber menos grasa y excretar más.
- Evita la formación coágulos en la sangre, ya que inhibe una sustancia liberada por las plaquetas, el tromboxano, que provoca que las plaquetas se unan formando bloques (trombos).
- Previene contra la formación de caries, debido a su contenido de fluoruro.
- Ejerce un importante efecto diurético en la medida que su ingestión ayuda a la eliminación de líquidos.
- Su bajo contenido calórico lo convierten en una buena alternativa a las bebidas gasificadas y azucaradas, especialmente recomendable para quienes se aburren por tenerse que ceñir al consumo de agua.
- Contribuye a la hidratación de la piel dado que permite la oxigenación de las células y de los capilares.
- Ciertos componentes del té, los taninos, que le confieren el característico sabor amargo, tienen efecto astringente, por lo que su consumo está aconsejado en caso de diarrea.
- Como el café, el té es una buena bebida estimulante que contribuye a despejar la mente y a despertar al organismo cuando más le cuesta reaccionar (por la mañana, tras la sobremesa...); aunque si el consumo es desmedido, acaba crispando los nervios.

No obstante, no todo son ventajas. El té contiene una sustancia que impide el aprovechamiento orgánico de la vitamina B1. Por ello, los grandes bebedores de té pueden llegar a padecer deficiencia de esta importante vitamina para el sistema nervioso.
Por otra parte, el té verde tiene el inconveniente de dificultar la absorción de hierro presente en los alimentos, por lo que su consumo no estaría indicado en caso de estar atravesando un proceso anémico.

Como preparar la mejor taza de té:

La infusión tiene su importancia. Las catequinas del té verde son solubles en agua, y el grado de extracción de éstas depende del tiempo de contacto de las hojas en agua. Por eso, para aprovechar al máximo las propiedades de cualquier té lo mejor es hacer una infusión larga, de cinco o diez minutos. Con ello se consigue un té menos aromático y más áspero, justo lo contrario de lo que se plantea quien degusta y saborea el té, pero no siempre salud y gastronomía van unidas.
El agua es el factor que determinará el aroma y sabor del té. El agua mineral suele ser la más indicada. Con agua clorada no sale un buen té; ésta debe hervir 2 o 3 minutos para eliminarse el cloro. El agua blanda es preferible a la dura, pues el calcio "espesa" el ácido tánico contenido en el té.
El té verde no se ha de preparar con agua hirviendo, ya que saldría demasiado amargo. Por tanto, debe verterse en la tetera con las hojas justo antes de empezar a hervir, o en caso de que haya llegado al punto de ebullición, se ha de dejar enfriar un instante antes de verterla en la tetera.
Una buena tetera ha de tener la pátina que le da un empleo frecuente, pues mejora el sabor. La tetera ha de estar reservada sólo para el té. No es preciso lavarla, basta aclararla, ya que el jabón o el detergente disolverían la pátina y posiblemente estropearían el siguiente té. La tetera se calienta con un poco de agua hirviendo, que se hace girar en su interior, se tira y se deja secar antes de verter en ella el agua para la infusión. Entonces se introduce una cucharadita de té rasa (2 gramos) por taza, se vierte el agua caliente y se tapa la tetera. Los coladores de té dejan de ser buenos cuando se les cierran los orificios, ya que impiden que el aroma se expanda.
Las hojas de té verde se han de dejar reposar en agua entre 1 y 3 minutos como mínimo para que se desplieguen los aromas, pero pueden dejarse en infusión hasta 5 minutos. Cuanto más tiempo se dejen reposar, más pronunciado será el sabor amargo. Se puede tomar al natural o edulcorado. El azúcar aumenta algo el aroma, y en cambio la miel lo desvirtúa. Hay quien añade limón o una nube de leche.

Criterios de calidad en la compra y conservación:

La calidad del té depende del cuidado conferido durante la recolección. En Japón y China los tipos especialmente finos se recogen sólo con guantes. Las hojas más jóvenes de los arbustos dan el mejor té: orange pekoe (de hojas delgadas y cultivo lento) y flowery, que contiene brotes que en la elaboración se han teñido de plateado o dorado, lo que se llama tips (puntas). Las hojas más viejas, de menor calidad, suministran pekoe y pekoe souchong. La mayoría del té de exportación es de primera calidad.
Para una buena conservación de esta planta, conviene saber que el té atrae fuertemente la humedad. Por eso debe almacenarse cuidadosamente en un lugar fresco, y los recipientes han de estar herméticamente cerrados.
El té verde se puede conseguir en supermercados, tiendas especializadas en productos naturales y otros establecimientos y ahora también en el internet, directamente de compañías que lo producen en China y Japón.




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