Arroz coloreado para consumo infantil

El rosa, verde, amarillo y púrpura colorean los granos de arroz destinados al consumo infantil en Taiwán.
Por Jordi Montaner 26 de julio de 2005

Como para reafirmar la idea de que comemos muchas veces por los ojos, las autoridades de Taiwán pretenden combatir la obesidad infantil a base de trasplantar los colores chillones de las chuches al arroz y sin echar mano de los colorantes.

La Estación de Mejora Agrícola Hualien (EMAH) dio a conocer el mes pasado en Taipei, Taiwán, la inminente entrada en el mercado alimentario de aquel país de una variedad de arroz coloreado para el consumo infantil. Los cuatro colores con los que los expertos colorearán los granos de arroz (rosa, verde, amarillo y púrpura) han sido cuidadosamente seleccionados según estudios de gustos infantiles y son de origen natural (no se han empleado colorantes sintéticos).

La explicación para tan estrafalaria idea no es otra que la alarma de los gestores de salud de la China isleña por la epidemia de obesidad y diabetes que se cierne sobre las generaciones más jóvenes de Taiwán, como consecuencia de la adquisición de hábitos alimenticios occidentales, sobrecargados en grasas e hidratos de carbono. De este modo, el plato tradicional más antiguo de la cultura china verá desvanecer su palidez y adquirirá colores chillones, al gusto de los más pequeños.

Lo Tze-Yen, científico de la EMAH, insistió en la presentación de la iniciativa que los colores seleccionados obedecían cada uno a una composición nutritiva distinta, «de forma que no sólo conseguiremos que nuestros jóvenes coman más arroz, sino también las vitaminas y minerales de nuestras frutas y verduras con que los nuevos arroces irán equipados». El amarillo se extraerá de la cúrcuma, un vegetal con propiedades antioxidantes, útil en la prevención de cánceres. El verde se extraerá del calabacín, el rosa del tomate y el púrpura de una mezcla de frutas. «Tenemos previsto crear hasta 14 colores distintos, con contenidos variados».

Las autoridades agrícolas de Taiwán hace más de un año que vienen apoyando esta iniciativa, con la intención de ofrecer a las familias isleñas una modalidad de comida rápida mucho más saludable que las hamburguesas con patatas y ketchup. Con todo, no se espera que el arroz coloreado esté disponible en las tiendas del país hasta mediados del año que viene. Su precio, por otra parte, se calcula que doblará el del arroz corriente.

Una isla nada aislada

Un estudio demuestra un fuerte aumento de la obesidad en Taiwán, especialmente entre la población infantil
Poco o nada se conocía acerca de la obesidad y la diabetes entre los habitantes de la isla de Taiwán hasta que hace un año se dio a conocer un estudio epidemiológico llevado a cabo con 6.318 individuos (3.540 hombres y 2.778 mujeres) monitorizados a través de centros de atención primaria en el sur de la Isla. Los autores se sirvieron del índice de masa corporal propuesto por la OMS para este tipo de evaluaciones y, por medio de un cuestionario de salud de 36 preguntas, detectaron hasta 15 complicaciones médicas de prevalencia importante.

Ajustando esas complicaciones según la edad, estilo de vida y otras variables sociodemográficas, el estudio demostró un aumento considerable en los diagnósticos de obesidad mórbida, hipertensión, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hiperuricemia, diabetes tipo 2, artrosis y disnea respiratoria para ambos sexos, así como una más que notable disminución de las actividades físicas (deambulación, subir y bajar escaleras, prácticas deportivas, bicicleta, entre otras).

Otro aspecto preocupante es el hábito tabáquico. Pese a que la globalización en cuanto a hábitos de vida se adueña de las regiones más remotas de Asia, lo hace en tiempos opuestos; de este modo, mientras en Estados Unidos el consumo de tabaco por habitante ha disminuido un 50% desde los años 60, en Taiwán ha aumentado exactamente en la misma proporción. Dos caras de una misma moneda.

En un juicio a la empresa tabaquera Philip Morris, tras demostrarse que el consumo de sus cigarrillos causaba que las mujeres dieran a luz bebés con peso inferior al normal, un ejecutivo de la empresa aludió al índice de masa corporal de los jóvenes americanos sugiriendo que «algunas mujeres tal vez prefieran parir a niños más pequeños». Puede que se tratara sólo de una fórmula retórica de escurrir el bulto, pero las autoridades sanitarias estadounidenses temen hoy más a la aterosclerosis debida a la comida que la de los cigarrillos, y abogan por un cambio de hábitos que se antoja aún lejano, tanto allí como en la otra punta del mundo.

Los escolares de Taiwán siguen hábitos muy similares a los de los escolares estadounidenses: comer mucho y deprisa ante una pantalla de televisor o un ordenador, con poca disposición a mover las piernas. La obesidad, advierten los endocrinólogos americanos, no sin cierto pesimismo, es el problema de salud pública más difícil de solventar que tienen planteado los países industrializados. Estudios epidemiológicos llevados a cabo en Hong Kong, Filipinas, Malasia e Indonesia demuestran que la situación de Taiwán es todo menos excepcional, y que la población en la que recae el mayor riesgo es la de menor edad.

Chwang Leh-chii, presidente de la Federación China de Asociaciones Dietéticas, opina que «si Asia no es capaz de quemar más calorías de las que consume, tendrá que hacer frente a un problema sanitario de gran envergadura que comprometerá su progreso económico y social». La encuesta de Taiwán indagó asimismo en las razones del sedentarismo creciente entre los habitantes de la isla, hallando que un 49% no se ejercita por falta de tiempo, un 21% por falta de motivación y un 19% por falta de espacio.

SEIS RECETAS CHINAS PARA UNA VIDA MEJOR

Img comedores2Además de colorear el arroz y buscar dietas alternativas en el gran consumo, las autoridades sanitarias de Taiwán han formulado un paquete de seis recomendaciones en pro de una mejor salud:

  • Habilitar más espacios y horarios para actividades al aire libre.
  • Habilitar, también, instalaciones cubiertas para poder practicar deporte en épocas frías o lluviosas.
  • Utilizar a los padres y su ejemplo como incentivo de práctica de ejercicio físico entre niños y niñas.
  • Incrementar el consumo de frutas y vegetales con una política de distribución y precios de consumo asequibles.
  • Proveer a la población de consejeros dietéticos facultados para este fin.
  • Limitar los horarios de televisión para posibilitar una mayor independencia con respecto a semejante electrodoméstico.
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