«Yo decido»: cómo ayudar a una persona con discapacidad a ser protagonista de su vida

Es un deber hacer posible que las todas las personas, independientemente de sus circunstancias, puedan vivir acorde a lo que deciden
Por Dano Cerebral Galicia 19 de mayo de 2025
fomentar autonomía de personas con daño cerebral
Yo decido. Esta frase en sí se compone de dos cuestiones fundamentales, basadas en comprender los conceptos de «decidir» y «actuar». Decidir se entiende como la acción de dar solución a algo, formular un propósito o reflexionar acerca de una cuestión para su ejecución. Y, por otro lado, actuar lleva implícito realizar una acción o ejercer una función que nos es propia y por naturaleza, ya sea en base al puesto o cargo que ejercemos o por la forma de comportarnos, así como también cuando representamos o teatralizamos un papel. Por otra parte, esta misma frase establece al responsable que haría posible comprender su significado. En este caso hablamos de la asociación Dano Cerebral de Santiago de Compostela Actúa.

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La asociación Dano Cerebral de Santiago de Compostela Actúa es una entidad orientada a la atención integral de la persona con daño cerebral adquirido y acompañamiento constante al núcleo de referencia familiar de la persona. Los servicios que ofrece tienen en cuenta las distintas fases por las que transcurre una persona y su familia desde que tiene el daño cerebral. Da atención, información y acompañamiento necesario, y adecuando las intervenciones a sus necesidades.

Desde el primer contacto que la persona o la familia realiza con la entidad, se diseña un itinerario adaptado a sus circunstancias personales, sociales, económicas, etc. Y es aquí donde el concepto decidir comienza a cobrar su significativo y sentido, si desde la asociación somos capaces de actuar en base a estas decisiones.

Desde la primera toma de contacto

Cuando se considera que la persona es diferente a las demás, única con su propia idiosincrasia, valiosa por sí misma y de manera independiente al resto de los ciudadanos y plena de derechos, seremos capaces de entender que es una persona con capacidad de decisión y expresar por sí misma y/o a través de su núcleo más cercano lo que desea, necesita y anhela en su vida.

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Imagen: RDNE Stock project

Siendo capaces de ponernos en el lugar de la otra persona seremos capaces de actuar en base a acciones individualizas, justas y necesarias. Estas deben ser planificadas conjuntamente con la persona y ella misma adoptará una posición más activa o pasiva dependiendo de lo que necesita en cada momento y situación vital.

En este contexto, la autodeterminación se convierte en el trampolín para alcanzar un proyecto de vida consciente, consensuado y aceptado. No podemos olvidar que las personas se nutren de redes sociales y familiares y que, por consiguiente, quienes forman parte de su vida pueden ser grandes fuentes de información imprescindible para entender la realidad de las personas con un mayor grado de dependencia y limitada autonomía.

Para un pleno ejercicio de los derechos, se parte de la idea de que las personas son el epicentro de la atención, donde la autonomía e independencia son los factores que van a establecer los apoyos necesarios para ser dispensados desde unos valores éticos incuestionables que garanticen la mejora continuada de su calidad de vida. Y esto solo se puede conseguir, si la persona es protagonista de su propia vida.

Qué hacer (y qué no hacer) para ayudar a tomar decisiones

Cuando restamos autonomía en la toma de decisiones de las personas con una discapacidad o dependencia, priorizamos nuestro criterio profesional, personal o, incluso, de las familias frente a los deseos reales de la persona. Y sucede que no evaluamos nuestras actuaciones desde una perspectiva global, integral y ética, no estamos respetando sus derechos, ni su voluntad de decisión, ni estaremos dando los apoyos acordes a sus deseos, lo que supone un proyecto de vida vacío y carente de dignidad.

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Imagen: iStock

⭐ Acompañamiento, respeto y empatía

En cambio, cuando

  • Informamos conscientemente y de manera accesible.
  • Ofrecemos diferentes alternativas para una toma de decisiones adecuada.
  • Respetamos ritmos y tiempos de cada persona.
  • Acompañamos, no interferimos y, menos, manipulamos.
  • No existe la culpa, sino la escucha y la respuesta como herramientas que conectan con la realidad de la persona.
  • Conocemos la historia de la persona: pasado, presente y futuro.
  • Consensuamos planes de vida y proyectos de futuro.
  • Damos sentido a las actividades del día a día de la persona.
  • Favorecemos la participación social, las relaciones sociales y el disfrute del ocio.
  • Mediamos con las familias para dar voz a los deseos y garantizamos el respeto a las decisiones.
  • Debatimos, reflexionamos y evaluamos las actuaciones profesionales desde un enfoque dirigido a la persona.

Estaremos actuando desde una atención centrada en la persona, aceptándola incondicionalmente y basando las relaciones profesionales desde un acompañamiento, autenticidad, cercanía y empatía, que hará que la persona se sumerja en un crecimiento y autorrealización personal, siendo protagonista en la toma de decisiones y resolución de su situación.

Decidir y actuar cuando una persona es plenamente consciente, autónoma e independiente, a veces puede ser muy complicado… por lo que os invito a reflexionar, por un momento, lo que supone para una persona con discapacidad o dependencia poder decidir y cuando menos actuar en base a lo que realmente desearía en su vida. Es un deber hacer posible que las todas las personas independientemente de sus circunstancias puedan vivir acorde a lo que deciden.


✍️ Mónica Serrano Soto, coordinadora del Servicio de Atención diurna terapéutica de Dano Cerebral Santiago de Compostela, trabajadora social y educadora social.

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