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La asociación Dano Cerebral de Santiago de Compostela Actúa es una entidad orientada a la atención integral de la persona con daño cerebral adquirido y acompañamiento constante al núcleo de referencia familiar de la persona. Los servicios que ofrece tienen en cuenta las distintas fases por las que transcurre una persona y su familia desde que tiene el daño cerebral. Da atención, información y acompañamiento necesario, y adecuando las intervenciones a sus necesidades.
Desde el primer contacto que la persona o la familia realiza con la entidad, se diseña un itinerario adaptado a sus circunstancias personales, sociales, económicas, etc. Y es aquí donde el concepto decidir comienza a cobrar su significativo y sentido, si desde la asociación somos capaces de actuar en base a estas decisiones.
Desde la primera toma de contacto
Cuando se considera que la persona es diferente a las demás, única con su propia idiosincrasia, valiosa por sí misma y de manera independiente al resto de los ciudadanos y plena de derechos, seremos capaces de entender que es una persona con capacidad de decisión y expresar por sí misma y/o a través de su núcleo más cercano lo que desea, necesita y anhela en su vida.

Siendo capaces de ponernos en el lugar de la otra persona seremos capaces de actuar en base a acciones individualizas, justas y necesarias. Estas deben ser planificadas conjuntamente con la persona y ella misma adoptará una posición más activa o pasiva dependiendo de lo que necesita en cada momento y situación vital.
En este contexto, la autodeterminación se convierte en el trampolín para alcanzar un proyecto de vida consciente, consensuado y aceptado. No podemos olvidar que las personas se nutren de redes sociales y familiares y que, por consiguiente, quienes forman parte de su vida pueden ser grandes fuentes de información imprescindible para entender la realidad de las personas con un mayor grado de dependencia y limitada autonomía.
Para un pleno ejercicio de los derechos, se parte de la idea de que las personas son el epicentro de la atención, donde la autonomía e independencia son los factores que van a establecer los apoyos necesarios para ser dispensados desde unos valores éticos incuestionables que garanticen la mejora continuada de su calidad de vida. Y esto solo se puede conseguir, si la persona es protagonista de su propia vida.
Qué hacer (y qué no hacer) para ayudar a tomar decisiones
Cuando restamos autonomía en la toma de decisiones de las personas con una discapacidad o dependencia, priorizamos nuestro criterio profesional, personal o, incluso, de las familias frente a los deseos reales de la persona. Y sucede que no evaluamos nuestras actuaciones desde una perspectiva global, integral y ética, no estamos respetando sus derechos, ni su voluntad de decisión, ni estaremos dando los apoyos acordes a sus deseos, lo que supone un proyecto de vida vacío y carente de dignidad.

⭐ Acompañamiento, respeto y empatía
En cambio, cuando…
- Informamos conscientemente y de manera accesible.
- Ofrecemos diferentes alternativas para una toma de decisiones adecuada.
- Respetamos ritmos y tiempos de cada persona.
- Acompañamos, no interferimos y, menos, manipulamos.
- No existe la culpa, sino la escucha y la respuesta como herramientas que conectan con la realidad de la persona.
- Conocemos la historia de la persona: pasado, presente y futuro.
- Consensuamos planes de vida y proyectos de futuro.
- Damos sentido a las actividades del día a día de la persona.
- Favorecemos la participación social, las relaciones sociales y el disfrute del ocio.
- Mediamos con las familias para dar voz a los deseos y garantizamos el respeto a las decisiones.
- Debatimos, reflexionamos y evaluamos las actuaciones profesionales desde un enfoque dirigido a la persona.
Estaremos actuando desde una atención centrada en la persona, aceptándola incondicionalmente y basando las relaciones profesionales desde un acompañamiento, autenticidad, cercanía y empatía, que hará que la persona se sumerja en un crecimiento y autorrealización personal, siendo protagonista en la toma de decisiones y resolución de su situación.
Decidir y actuar cuando una persona es plenamente consciente, autónoma e independiente, a veces puede ser muy complicado… por lo que os invito a reflexionar, por un momento, lo que supone para una persona con discapacidad o dependencia poder decidir y cuando menos actuar en base a lo que realmente desearía en su vida. Es un deber hacer posible que las todas las personas independientemente de sus circunstancias puedan vivir acorde a lo que deciden.
✍️ Mónica Serrano Soto, coordinadora del Servicio de Atención diurna terapéutica de Dano Cerebral Santiago de Compostela, trabajadora social y educadora social.


