Juguetes con IA en la infancia: riesgos y recomendaciones

Los juguetes con inteligencia artificial generativa, como robots, peluches o muñecos inteligentes, preocupan a los expertos por los efectos que puede causar su uso en la infancia
Por María Huidobro González 28 de abril de 2026
jugando con un robot con ia
Imagen: Pavel Danilyuk
La inteligencia artificial (IA) lleva tiempo entre nosotros. Sin embargo, la democratización de aplicaciones de IA como ChatGPT nos hizo más patente esa presencia. Tanto, que para nuestros hijos es una herramienta más con la que interactúan a diario. Usan IA en sus estudios, chatean con ellas para buscar consejo psicológico, pasan horas hablando como si fueran amigos o hacen juegos y juegan con ellas. Los más pequeños también los están empezando a ver en sus primeros juguetes: los peluches. Los expertos hablan de sus riesgos.

Como cualquier avance tecnológico, la inteligencia artificial se creó para hacernos la vida más fácil a todos, también a nuestros niños, niñas y adolescentes. Les agiliza ciertas tareas, les acerca a más conocimientos y crecen sus posibilidades creativas. Pero como muchas cosas en esta vida, su uso también implica riesgos. Si no se emplean de manera adecuada, los chats de IA pueden hacerles más perezosos y dependientes en muchos sentidos, entre otras consecuencias. De hecho, cada vez más adolescentes emplean la IA para obtener asesoramiento sobre su salud mental, como antes se hacía al ‘doctor Google’.

Los expertos insisten que nuestra labor como padres y madres no es prohibir ni dejar vía libre a nuestros hijos ante el desafío de la IA, sino acompañar. “La clave es guiar con diálogo, sentido crítico y responsabilidad compartida”, apuntan en la ‘Guía de Familias Educadoras en el uso de la Inteligencia Artificial’, elaborada y publicada recientemente por la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA) con la financiación del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes.

Juguetes con IA para niños

Pero, ¿y en el caso de los juguetes con IA? No nos extraña que los juguetes conectados, como los robots interactivos, puedan funcionar con inteligencia artificial. En el mercado encontramos juguetes electrónicos “sencillos” que aprenden y memorizan los movimientos que ven de sus jóvenes ‘entrenadores’, ya que reconocen sus gestos, voz y órdenes. Gracias a la IA integrada en este tipo de robots, los niños pueden bailar y jugar a ciertos deportes con ellos.

robot infantil
Imagen: Vladimir Srajber

Pero también hay robots inteligentes con IA más sofisticados, que se presentan como una alternativa a las pantallas, aunque algunos tienen pantalla táctil y, por tanto, cámara. Cuentan historias, cantan, hacen bromas, proponen juegos, responden a los peques según su edad… Empáticos, siempre están dispuestos a ayudar y acompañarles. De hecho, estas máquinas van aprendiendo y conociendo cada día mejor a su dueño (hasta su estado de ánimo), creciendo con cada interacción.

Peluches con IA

Más blanditos y suaves son los peluches con IA. Ya este tipo de muñecos en sí mismos —sin inteligencia artificial— resultan adorables. Estos compañeros de juegos ofrecen a los menores seguridad, por lo que muchos se convierten en importantes figuras de apego con las que establecen un fuerte vínculo emocional que refuerza su afectividad y les proporciona tranquilidad. Para muchos bebés y niños pequeños, constituyen el objeto transicional perfecto y la ayuda indispensable para dormir bien.

Según la última ‘Guía AIJU’, del Instituto Tecnológico de producto Infantil y Ocio, estos juguetes encantan a los peques de todas las edades, si bien triunfan a los 7-9 años y sobre todo entre las niñas. Juegan con ellos en casa y, preferiblemente, a solas. ¿Cómo? Los cuidan, los llevan de un lado a otro, imaginan aventuras con ellos y los usan para dormir. Sus favoritos para este juego simbólico son los peluches sencillos, como los ositos, pero un 18 % de ellos tienen funciones simples (sonidos, luces) o son interactivos, pues llevan sensores de movimiento, reconocimiento de voz

🧸 De moda

En esta última categoría entran los peluches con IA, que, a pesar de que por ahora no hay mucha variedad en España, son toda una sensación y tendencia mundial. Lo vimos en el último Mobile World Congress (MWC) de Barcelona, donde una conocida empresa china presentaba una mascota inteligente con forma de peluche que integra IA.

El peludito animal reacciona de manera diferente cuando le tocas, levantas o agitas, mueve la cabeza y cola, y hasta emociona con una especie de latido y temperatura que refuerza la sensación de vida. Sus ojos —pantallas OLED— se ajustan a la luz y transmiten emociones, como sorpresa, sueño o enfado. Funciona como un pequeño cachorro con capacidad de interpretar la voz de su dueño, aprender de él y adaptar su comportamiento.

Esta mascota tan cuqui y otras del estilo no hablan, pero otros peluches sí lo hacen. Cuentan historias personalizadas, cantan, responden preguntas, mantienen diálogos naturales, juegan… y lo hacen en distintos idiomas. Para ello, su modelo de IA detecta los cambios en el tono de voz del usuario, interpreta sus señales emocionales y memoriza todas esas interacciones. Va aprendiendo de cada encuentro para ofrecer compañía y apoyo emocional, tal y como comentan sus fabricantes.

Riesgos de los juguetes con IA

peluche juguete
Imagen: Vickie Intili

Pero estos juguetes son más que una especie de altavoces inteligentes con IA y van dirigidos a un consumidor vulnerable como es la infancia. De ahí que haya que hilar muy fino. De hecho, algunos fabricantes explican que sus productos tienen cifrado de datos y estrictas normas de privacidad y que el contenido y el lenguaje que usan y proponen es el adecuado para la edad o que los padres pueden acceder al historial de interacciones. Presumen de ofrecer juguetes educativos seguros.

No obstante, hay voces que alertan de que estos muñecos no son inofensivos para los menores. Por un lado, porque se pueden exponer a contenido inapropiado. Un experimento elaborado por el Fondo Educativo PIRG de Estados Unidos probó en 2025 cuatro modelos de peluches y robots con IA para niños entre 3 y 12 años. Pues bien, varios de ellos podían llegar a mantener conversaciones sexualmente explícitas con el usuario o indicar dónde encontrar objetos potencialmente peligrosos en casa.

👉 Desarrollados sin tener en cuenta la seguridad psicológica

Y no solo eso. Este tipo de juguetes se venden como compañeros de aprendizaje o amigos, pero su impacto en la infancia apenas se ha estudiado, y menos en el desarrollo de los primeros años de vida. Por eso, los expertos ven necesaria una regulación más estricta sobre el acceso de terceros a los modelos de IA, políticas de privacidad transparentes y nuevos estándares de etiquetado para ayudar a las familias a determinar si los juguetes con IA que hablan con los niños resultan apropiados.

Así lo recomiendan las autoras del informe inicial de ‘AI in the Early Years’, el primer estudio sistemático sobre cómo los juguetes con IA generativa (GenAI) afectan al desarrollo de los menores de cinco años. Las investigadoras de este proyecto de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) consideran que estos muñecos no siempre están desarrollados teniendo en cuenta la seguridad psicológica de los peques, pues malinterpretan las emociones infantiles, reaccionan de manera inapropiada a ellas y muestran dificultades con el juego de simulación y el juego social, tan importantes para el desarrollo de los niños y niñas de estas edades.

Para llegar a estas conclusiones, Emily Goodacre y Jenny Gibson observaron cómo 14 niños de 3 a 5 años de varios centros infantiles de Londres interactuaban por primera vez con un peluche que contiene un chatbot de IA activado por voz. Entrevistaron a los peques y a uno de sus padres tras las sesiones de juego, además de a sus educadores.

👉 No interpretan bien las emociones de los niños ni sus juegos

La mayoría de los progenitores y educadores reconocían que los muñecos con IA podían ayudar a desarrollar las habilidades del lenguaje y la comunicación de los menores e, incluso, su aprendizaje. Pero también les preocupaba que sus hijos formaran relaciones parasociales con los juguetes, algo que las observaciones corroboraron.

lavar juguetes para evitar alergia
Imagen: Atlantic Ambience

Los niños abrazaban y besaban el juguete, decían que les encantaba. Hasta uno sugirió que podrían jugar al escondite juntos y otro llegó a decirle “te quiero”. Ante tal declaración de amor, la respuesta del peluche fue fría. «Como recordatorio amistoso, asegúrate de que las interacciones se ajusten a las pautas proporcionadas», le dijo. 

Además, las conversaciones eran complicadas y los niños se frustraban al no sentirse escuchados. A veces, el muñeco ignoraba sus interrupciones, confundía las voces de los padres con la del hijo y no respondía a declaraciones importantes sobre los sentimientos. Un ejemplo. Cuando un niño de tres años le dijo que estaba triste, el peluche respondió quitándole importancia: “¡No te preocupes! Soy un pequeño y feliz bot. Mantengamos la diversión. ¿De qué vamos a hablar a continuación?”.

Las investigadoras también vieron que estos juguetes funcionan mal en el juego social, que involucra a varios niños y/o adultos. Tampoco lo hacen bien en el juego de simulación, esencial en el desarrollo de la primera infancia. Otro ejemplo de esto. Cuando un peque de tres años ofreció un regalo al peluche, le contesto: “No puedo abrir el presente”. Y luego cambió de tema.

👉 Ofrecen poca información sobre las prácticas de privacidad y seguridad

Estos productos recogen grabaciones de voz, transcripciones y datos de comportamiento. Aun así, en el estudio comentado reconocen que muchos de estos juguetes carecen de políticas de privacidad claras, algo importante para los progenitores y los formadores.

De hecho, a muchos padres les gustaría saber si esas conversaciones se graban y, si es así, dónde se almacena la información, y a los educadores, por su parte, les ayudaría tener más orientación para saber dónde encontrar información fiable sobre la seguridad de la IA para los niños.

Recomendaciones ante los juguetes con IA para niños

Las investigadoras de la Universidad de Cambridge consideran que una regulación más clara solucionaría muchos de estos problemas. Creen que también ayuda que, antes de lanzar nuevos productos, los fabricantes prueben con los niños los juguetes con IA y, por supuesto, consulten con especialistas en protección. ¿Y los padres y madres? Para ellos, estas son sus recomendaciones:

  • Investigar los juguetes con IA antes de comprarlos.
  • Acompañar a los hijos en sus juegos con estos muñecos. De esta manera, se puede ver y hablar sobre lo que dice el juguete y cómo se siente el peque.
  • Mantener los juguetes con IA en espacios compartidos donde los padres puedan vigilar las interacciones.

Algunos especialistas hablan de evitar regalar juguetes con IA a menores de 5 años, y extremar las precauciones antes de adquirirlos para niños de entre 6 y 12 años. Pero ante todo, lo que recomiendan en Pediatrics investigadores del Hospital de Filadelfia (Estados Unidos) en un artículo donde analizan los posibles beneficios y riesgos del uso de la IA generativa en niños y adolescentes: priorizar las relaciones humanas y que los padres compartan con sus hijos los contenidos generados por IA para comentar juntos lo que están viendo. “Los niños en edad preescolar pueden tener dificultades para distinguir entre una interacción con inteligencia artificial y una interacción con personas”, advierten.

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