Olor corporal en la infancia y adolescencia
Nuestro olor corporal va variando con la edad. La dieta, la higiene, las enfermedades y las hormonas tienen mucho que ver en ello. Pero precisamente, los cambios hormonales son los culpables de que los chicos y chicas que se acercan a la pubertad huelan algo peor.
Antes de entrar en esta etapa vital, en los peques se produce la adrenarquia. Este proceso de maduración ocurre entre los 6 y 8 años en las niñas y entre los 7 y 9 años en los niños. Si sucede antes de esa edad, desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) trasladan que se debe consultar con el pediatra, porque podría ser motivo de pubertad precoz.
La adrenarquia aumenta la fabricación de andrógenos suprarrenales, como la dehidroepiandrosterona (DHEA) y su forma sulfatada (DHEAS). Estas hormonas son responsables de estimular la aparición de los signos más evidentes de que los chavales están haciéndose mayores y preparándose para la pubertad:
- Vello púbico y/o axilar.
- Piel grasa o acné leve, especialmente en la frente.
- Olor corporal más fuerte.
¿Por qué mi hijo adolescente huele mal?
En concreto, este cambio en el olor corporal es de origen apocrino. Esto quiere decir que está causado por la producción de andrógenos que activan las glándulas sudoríparas apocrinas localizadas en las axilas, las ingles, los genitales, las areolas del pecho, la barba o el cuero cabelludo.
Estas glándulas, estimuladas por estrés, ansiedad o excitación sexual —más que por el calor—, originan un sudor espeso rico en lípidos y proteínas que no huele; sin embargo, al salir al exterior y ser descompuesto rápidamente por las bacterias de la piel, la mezcla genera un olor corporal muy característico (agrio, amoniacal, amizclado, rancio).
Y, claro, lo normal es sudar en ciertas situaciones. Por tanto, que los preadolescentes padezcan un olor corporal más intenso que cuando eran niños no es raro.
Remedios para el mal olor en la infancia y preadolescencia

Eso sí, para intentar contrarrestar este olor tan desagradable, los expertos señalan que hay que reforzar los hábitos de higiene personal instaurados en la infancia y otros que impliquen a los progenitores.
- Ducharse todos los días, sobre todo si se practica deporte. El jabón elimina el sudor, la grasa y, por supuesto, las bacterias que causan el olor. Es importante no olvidarse de las zonas que sudan más (axilas, ingles y pelo) y de secarse bien, pues a las bacterias les encanta la humedad.
- Cambiarse de ropa interior a diario y el resto de prendas con frecuencia, sobre todo después de hacer deporte.
- Usar ropa de algodón y otros tejidos naturales (como lino o lana) que permiten que la piel transpire mejor. Así se evita la acumulación de humedad en la piel.
- Lavar la ropa con frecuencia, ya que el sudor puede acumularse en las fibras de los tejidos. Mira cómo lavar de forma correcta desinfectar.
Cuándo es recomendable usar desodorante en niños
Pero si, a pesar de insistir en una buena higiene, el olor corporal persiste en tu hijo, habrá que plantearle que use un desodorante o antitranspirante.
- un desodorante neutraliza el olor: actúa sobre el olor, generalmente con perfumes o agentes antimicrobianos que reducen las bacterias responsables, y aportan fragancia para dar una sensación de frescura.
- un antitranspirante evita la liberación del sudor: utiliza sales de aluminio para bloquear temporalmente la transpiración, reduciendo la humedad necesaria para la proliferación bacteriana.
Qué desodorante es adecuado para niños
Para elegir uno u otro es importante tener en cuenta la producción de sudor y la edad del peque, pero principalmente la elección dependerá de la composición del producto. Y es que no todos los que podemos usar los adultos son adecuados para ser empleados en la infancia y preadolescencia.
Los especialistas recomiendan que los desodorantes para niños cuenten con las siguientes características en su formulación:
- Sin sales de aluminio ni parabenos.
- Suaves, libres de alcohol, “ya que puede provocar una mayor sequedad o irritación en la zona”, advierten desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos.
- “Sin fragancias” (o perfumes), “hipoalergénicos” o diseñados “para pieles sensibles”, con el fin de “minimizar la aparición de irritaciones”, señalan los expertos.
- Ingredientes como la lanolina o el irritante formaldehído, que es capaz de producir alergia (dermatitis alérgica de contacto, urticaria de contacto e incluso asma).

👉 Desodorantes infantiles
En cualquier caso, en el mercado se encuentran desodorantes específicamente indicados para menores que destacan en sus envases que no llevan sales de aluminio ni alcohol. Aun así, conviene mirar la etiqueta de estos desodorantes infantiles y decantarse por los que señalen que han sido probados bajo supervisión dermatológica y pediátrica.
El formato dependerá de la edad de los menores. “Los desodorantes en spray o aerosol pueden ser más complejos de usar y corremos el riesgo de que les llegue a los ojos o mucosas de la cara”, reconocen los técnicos farmacéuticos. De ahí que se recomiende usar en crema o en formatos roll-on o barra (stick) como cosmético sólido.
¿Qué hacer cuando el desodorante no funciona?
Si a pesar de aumentar la higiene y utilizar desodorante, tu hijo sigue sufriendo olor corporal, consulta con el pediatra o el dermatólogo. Posiblemente padezca bromhidrosis. También conocida como osmidrosis, esta afección consiste en la aparición de un olor desagradable y penetrante que no remite con el uso de desodorantes, antitranspirantes o perfumes.
Las causas de este problema, que puede afectar a su salud mental (con baja autoestima, vergüenza, timidez e incluso acoso escolar), son diversas. Lo más normal es que se produzca por exceso de sudoración (hiperhidrosis), pero también puede haber detrás problemas metabólicos o alteraciones hormonales, como diabetes, síndrome del olor a pescado o dermatitis seborreica.
¿Qué solución tiene la bromhidrosis? Según la causa, el especialista prescribirá el tratamiento más adecuado. Además de ayuda psicológica si fuera necesaria, desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Pediátrica (AEPap) se apunta:
- higiene frecuente.
- hidratarse a menudo y evitar comida que favorezca el mal olor.
- cambiar la ropa con frecuencia y usar tejidos naturales.
- en caso de hiperhidrosis, tratamientos tópicos (desodorantes y lociones específicas), además de fármacos orales (anticolinérgicos, como la oxibutinina).
- otros menos frecuentes en pediatría: toxina botulínica, simpatectomía…


