¿Es España un país sísmico?
España registra una media de 12.000 terremotos al año, aunque la inmensa mayoría son de magnitud muy baja (entre 1 y 2,5) y pasan completamente desapercibidos para la población. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) detecta entre 20 y 40 movimientos diarios en el territorio nacional. Hasta agosto de 2026, el IGN había contabilizado 6.362 terremotos. La cifra es elevada, pero no excepcional: en el mismo periodo de 2013 se contabilizaron 6.514 y en 2021, 6.628.
La actividad sísmica, además, no se reparte por igual. Las zonas con mayor peligrosidad se concentran en el sureste peninsular, especialmente Granada, Almería, Murcia y la Comunidad Valenciana; los Pirineos, sobre todo en la zona fronteriza con Francia; y Canarias, con especial incidencia en Tenerife y La Palma.
Antes de un terremoto: prepararse
Un terremoto es un desastre natural, por lo que resulta imposible predecir con precisión cuándo se producirá, pero sí podemos reducir sus consecuencias. La clave está en tener previstas unas pautas básicas de actuación antes de que la tierra empiece a temblar.
✅ Revisar el interior de la vivienda
Conviene fijar a la pared los muebles altos, estanterías y electrodomésticos pesados que puedan volcar, y evitar colocar objetos grandes o cuadros pesados sobre camas y sofás.
✅ Identificar lugares donde cobijarse
Es fundamental determinar en cada habitación de la casa el espacio donde resguardarse, como debajo de una mesa resistente o junto a un muro estructural, siempre alejado de ventanas, cristales y estanterías.
✅ Preparar un kit de emergencia
Tener el kit de emergencia en un lugar accesible agiliza la respuesta ante cualquier imprevisto. Debe incluir agua, linterna, radio con pilas, botiquín, medicación habitual, copias de documentos importantes y algo de dinero en efectivo. Todos los miembros de la familia deberían saber dónde está.
✅ Conocer las vías de evacuación
Saber cuáles son las vías de evacuación del edificio y acordar un punto de encuentro exterior facilita abandonar el hogar con seguridad si fuera necesario.
✅ Comprobar los elementos de la vivienda
Todos los elementos exteriores de la casa (chimeneas, aleros, revestimientos, balcones…) deben estar correctamente fijados a la estructura. Si hay dudas sobre su estado, conviene consultar a un técnico especializado.
✅ Informarse sobre el riesgo sísmico de la zona
Estar al día del riesgo sísmico de la zona permite conocer el nivel de exposición de cada territorio. El Instituto Geográfico Nacional ofrece mapas de peligrosidad sísmica por municipio en su web.

Durante el terremoto: actuar con calma
Cuando la tierra empieza a temblar, los primeros segundos son cruciales. La recomendación básica de Protección Civil se resume en tres acciones: agacharse, cubrirse y sujetarse.
🏢 Si estamos dentro de un edificio
No hay que correr hacia la puerta ni utilizar las escaleras mientras dura el movimiento. Lo más seguro es agacharse junto a un mueble resistente, proteger la cabeza y el cuello, y sujetarse hasta que termine la sacudida. También conviene mantenerse alejado de ventanas, espejos, cristales, estanterías y otros objetos que puedan romperse o caer.
Durante el terremoto y justo después, no se deben utilizar llamas (cerillas, mecheros o velas) ya que podría haberse producido una fuga de gas. Recuerda que los ascensores no deben utilizarse durante el terremoto ni inmediatamente después.
⛰️ Si el terremoto nos sorprende en el exterior
Hay que alejarse de fachadas, balcones, tendidos eléctricos, árboles y cualquier otro elemento que pueda desprenderse.
🚗 En caso de estar conduciendo
Lo recomendable es detener el vehículo en un lugar despejado, lejos de puentes, túneles, edificios o elementos que puedan caer, y permanecer en el interior hasta que termine el temblor.
Después del terremoto: valorar la situación
Cuando cesa la sacudida, lo primero es mantener la calma, comprobar si hay heridos y valorar el estado del entorno. Ante daños importantes —como grietas, desprendimientos, deformaciones u olor a gas—, hay que abandonar el edificio, si es seguro hacerlo, y avisar a los servicios de emergencia. Al abrir puertas o armarios conviene extremar la precaución, ya que algunos objetos pueden haberse desplazado y caer.
Si nos quedamos atrapados, hay que cubrirse boca y nariz para evitar inhalar polvo y evitar gritar, ya que agota el aire disponible; es más eficaz golpear de forma periódica algún objeto o superficie para que los equipos de rescate puedan localizarnos.
En las horas siguientes conviene limitar las llamadas telefónicas a lo estrictamente necesario, para no saturar las redes, y usar mensajes o aplicaciones para contactar con allegados. Para seguir la evolución de la situación, lo mejor es recurrir a los canales oficiales, y mantenerse atento a las réplicas, que pueden producirse horas, días o incluso semanas después.

¿El terremoto ha causado daños?
Una vez garantizada la seguridad, hay que valorar los desperfectos. Si existen grietas importantes, deformaciones, desprendimientos o daños en muros y balcones, no se deben tocar. Tampoco ocupar las zonas afectadas hasta comprobar que son seguras.
Los daños provocados por un terremoto se consideran riesgos extraordinarios y están cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), siempre que el inmueble, vehículo o local tenga un seguro en vigor y la póliza esté al corriente de pago. La indemnización se ajusta a las condiciones de la póliza contratada: cubre los bienes asegurados y tiene en cuenta el capital y los límites establecidos en ella. ¡Ojo con las pólizas recién contratadas!: existe una carencia de siete días naturales desde su entrada en vigor, por lo que un seguro suscrito en la semana previa al terremoto no cubriría ese siniestro.
👉 Pasos para reclamar una indemnización
1. Documentar los daños
Fotografiar y grabar los desperfectos antes de retirar elementos o comenzar las reparaciones. Si hay que actuar por motivos de seguridad, conviene conservar las imágenes y las facturas.
2. Comunicar el siniestro
La Ley de Contrato de Seguro establece un plazo general de siete días desde que se tiene conocimiento del daño. Aunque el CCS admite también solicitudes fuera de plazo, recomienda comunicar el siniestro cuanto antes. Puede hacerse a través de la aseguradora o directamente al Consorcio.
3. Conservar la documentación
Hay que guardar facturas y presupuestos de las reparaciones, así como los gastos derivados del siniestro, por ejemplo, el alojamiento alternativo si la vivienda ha tenido que ser desalojada.
4. Facilitar la inspección
El Consorcio realizará las comprobaciones necesarias para determinar los daños y calcular la indemnización correspondiente.
5. Consultar posibles ayudas públicas
Además del seguro, las administraciones pueden aprobar ayudas extraordinarias mediante la declaración de «zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil», conocida como “zona catastrófica”. Estas ayudas no se conceden de forma automática y dependen de cada caso, por lo que conviene revisar las medidas aprobadas y los requisitos para solicitarlas.


