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Eslovaquia, una joya sobre el Danubio con sabor a buñuelos de queso frito

La cocina eslovaca está basada en platos que combinan diversos alimentos tradicionales como patatas, arroz, col, queso de oveja, cerdo, cordero y aves acompañadas de numerosas salsas

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  • Fecha de publicación: martes 19 diciembre de 2006

Eslovaquia es una república situada en el centro del continente europeo. No tiene costa y hace frontera con la República Checa, Polonia, Ucrania, Hungría y Austria.

Su geografía se caracteriza por un relieve montañoso al norte del país que se acompaña de valles, bosques, ríos y lagos. El Danubio es el río más importante del país, y funciona como frontera natural con Hungría. En el sur predominan las llanuras.

Su gastronomía es muy sabrosa pero también muy contundente debido a su alto contenido en grasas

Una sopa para comenzar


La cocina eslovaca está basada en platos que combinan diversos alimentos tradicionales como patatas, arroz, col, queso de oveja, cerdo, cordero y aves acompañadas de numerosas salsas. Estas comidas son muy sabrosas pero también muy contundentes debido a su alto contenido en grasas.

Los menús eslovacos comienzan generalmente con sopas, más aún en temporada de invierno. Algunas de las más populares son la de ajo, la de alubias y la de setas con patatas. Para las ocasiones especiales se reserva la kapustnica, una sopa de col con jamón o chorizo ahumado, champiñones, salchichas y manzanas.

No pueden faltar los bryndzove halusky, unos buñuelos de queso de oveja frito y bacon asado

Los buñuelos, la comida estrella del país

Los aperitivos sólo se sirven en las celebraciones y entre los más apreciados están el jamón con crema sazonada con diversas hierbas o el queso ahumado. Pero sin duda una de las especialidades más típicas de la cocina eslovaca que se come casi a diario es el bryndzove halusky, unos buñuelos de queso de oveja frito y bacon asado. El arroz es un plato también muy popular que se sirve solo o con guisantes, nueces, almendras o jamón. Otros entrantes son las patatas cocidas, bravas, fritas, croquetas y purés.

Una carne para cada zona


Para los segundos platos sin duda las carnes son la primera elección y los pescados se reservan para las ocasiones especiales. Lo habitual es encontrar recetas de carne de vaca o ternera, cerdo, pollo y pavo. Sin embargo, en función de la zona en la que se encuentre el viajero, encontrará platos tradicionales diferentes.

Por ejemplo, la zona Oeste de Eslovaquia ofrece el pato asado y las tostadas de hígado de pato con pimientos rojos y cayena. En Eslovaquia central son tradicionales los crepes de patatas y las barbacoas de cerdo y ternera. Al Este del país se pueden encontrar platos de setas y de patatas como los rollos hechos con puré de patata, las bolitas de harina al vapor con col o la pasta rellena con mermelada de arándanos.

El pan está presente en la mesa eslovaca, pero se trata de un pan muy blando cocinado al baño María

Sin que falte el pan y el vino


El pan y el vino son dos elementos que tampoco suelen faltar en ninguna mesa eslovaca. El pan típico de Eslovaquia es la knedla, una variedad de pan de textura muy blanda que se cocina al baño María.

El vino eslovaco es muy abundante en el país y es de buena calidad. Sin embargo cada región cuenta con su típica bebida tradicional. La Eslovaquia del Este es famosa por el vino Tokaj, un vino dulce y amarillo que es exclusivo de Hungría y Eslovaquia. El Sur de país es famoso por los vinos blancos y tintos, en cambio en el centro y en las montañas se bebe más los aguardientes.

Para terminar, el postre y el café


Los postres más típicos son los crepes, en especial los de chocolate. Es difícil encontrar en el país un servicio que no ofrezca esta deliciosa preparación. Además del chocolate, la mermelada de frambuesas o arándanos, el helado o las almendras, son los rellenos más populares para estos crepes. Después del postre viene el café. El café es una bebida habitual con la que terminar una comida. En este país el café se sirve a la turca, es decir, con los posos sedimentados abajo.

Bratislava, el turismo ya no es futuro

Bratislava es la capital eslovaca y combina su ambiente tranquilo todavía con ausencia del turismo masivo, aunque todo apunta a que esto va a dejar de ser así. La ciudad se situía a orillas del Danubio, muy cerca de la frontera austriaca. En ella se localiza el casco antiguo repleto de palacios, iglesias y museos. Los barrios están dominados por el castillo real, y son de obligada visita el palacio barroco que alberga la biblioteca de la Universidad, la Iglesia Klarisky Kostol y la Catedral de San Martín.


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