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Fruta en la alimentación complementaria
En torno a los 4-6 meses de vida, el bebé se inicia en la alimentación complementaria. No hay alimentos mejores que otros para empezar esta nueva etapa, si bien los pediatras recomiendan comenzar con alimentos ricos en hierro y zinc (cereales, huevos, legumbres). Eso sí, siempre de uno en uno, con tomas frecuentes a lo largo de la semana para observar cómo los va tolerando y aceptando (sin añadir sal, azúcar o edulcorantes).
Por lo general, las frutas constituyen el primer alimento sólido que forma parte de la alimentación complementaria del bebé. Pero ¿cuáles? No hay unas mejores que otras. Ni la Asociación Española de Pediatría, ni la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), ni la Academia Americana de Pediatría (AAP) hablan de una fruta en concreto.
La AEP aconseja introducir progresivamente en la alimentación del bebé todo tipo de fruta; Pero, nada de zumo de frutas, sino fruta entera, preferiblemente en pequeños trozos, si bien también puede ser chafada o triturada. Pero no señala que deba ser manzana, naranja, mango o ciruela, por ejemplo.
Lo deja en manos de las familias, de sus gustos. No obstante, hay que tener en cuenta que el gusto por los diferentes sabores se forja desde temprana edad; y la apetencia por las frutas, también. De ahí que, con respecto a este producto, se recomiende acostumbrar el paladar de los peques a los sabores ácidos de las frutas, con el fin de impulsar un mayor consumo en su vida y reducir el riesgo de rechazo a probar nuevos alimentos (neofobia alimentaria).
Frutos rojos en la alimentación del bebé
Hasta hace unos años, los frutos rojos, como cereza, granada, fresa o mora, no figuraban dentro de la alimentación de los primeros meses de vida. Sobre todo, por su potencial alergénico como frutas rosáceas principalmente, además del riesgo de atragantamiento que entrañan estas bayas y frutas si se toman enteras.
No obstante, de todas las frutas rosáceas, la que más frecuentemente produce alergia en nuestro medio es el melocotón. Es raro que lo causen las fresas, frambuesas, moras o arándanos.

Además, en cualquier caso, los alergólogos sostienen que para prevenir la aparición de alergias alimentarias en los menores lo recomendable es introducir entre los 4-6 meses los alimentos alergénicos. De esta manera, se aprovecha la llamada “ventana de oportunidad”, un periodo de mayor plasticidad inmunológica en la que el organismo está preparado para reaccionar de manera efectiva a nuevos alimentos y desarrollar tolerancia inmunológica.
Beneficios de los arándanos en niños
Y precisamente una baya con múltiples propiedades saludables puede resultar clave para reforzar el sistema inmunitario desde esos primeros meses de vida. Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Colorado Anschutz (EE. UU.) se ha encargado de comprobar los efectos de los arándanos en la salud infantil. Lo ha hecho mediante un ensayo clínico doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo que se publicó en Nutrients y Frontiers in Nutrition.
Para ello, en la investigación siguieron a 61 bebés de Denver (Colorado) de 5-6 meses hasta que cumplieron el año de edad. Cada día, los peques tomaban polvo de arándanos liofilizados o polvo de placebo sin arándanos en sus purés de frutas o verduras, yogures, cereales o leche materna. A quienes se les asignó la fruta, consumían a diario 10 g de ese polvo, lo que equivalía aproximadamente a dos onzas (40 g) de arándanos frescos o cinco porciones de fruta infantil.
Cada dos meses, los investigadores recogían muestras de heces y sangre de los bebés para registrar el impacto que producía esta fruta en la microbiota intestinal, los marcadores del sistema inmunitario y los síntomas relacionados con las alergias. También controlaron el crecimiento y los hábitos alimentarios de los peques.
🔵 Las conclusiones del estudio
¿Sus conclusiones? Entre sus hallazgos los investigadores destacan que observaron:
- Mejora de los síntomas de alergia en bebés que tomaron arándanos (esos síntomas ya los tenían antes; no fueron causados por esta fruta).
- Reducción de la inflamación y signos de una respuesta inmunitaria más fuerte.
- Cambios positivos en la microbiota intestinal, relacionados con beneficios para las defensas.

Por tanto, consideran que se debería contar con los arándanos como uno de los primeros alimentos sólidos para proporcionar a los bebés, ya que puede ayudarles a fortalecer su sistema inmunitario, reducir los síntomas de alergia y mejorar la salud intestinal. Aun así, creen que es importante seguir investigando para ver sus efectos más a largo plazo y si otros alimentos pueden aportar beneficios a la microbiota y las defensas de manera tan temprana.
Cómo dar arándanos a bebés
“Solo unos pocos arándanos al día podrían marcar la diferencia en el apoyo a la salud a largo plazo”, comentan los autores del estudio. Pero ¿cómo consumirlos en la infancia? Los investigadores aconsejan adaptar la forma de ofrecer los arándanos en función de la edad:
- en puré para los lactantes más pequeños (solo de arándanos o con plátanos).
- en trozos aplastados o cortados para bebés mayores y niños pequeños, siempre extremando las precauciones para evitar los riesgos de atragantamiento: en cuartos y sin pepitas.
También pueden usar un chupete para comer fruta y verdura, pero ten en cuenta que con este alimentador antiahogo no se toma la fruta bien, sino que solo sale zumo y no se fomenta una relación natural con la comida.
¿Y en qué recetas? Mermeladas, bizcochos, magdalenas, tortitas, yogures, helados, batidos…


