Qué es la fuerza de agarre y para qué sirve
La fuerza de agarre, también conocida como fuerza de prensión manual, es la fuerza máxima que una persona puede generar con la mano al cerrar los dedos contra una resistencia. Depende de los músculos, tendones, articulaciones y huesos que tenemos en la mano y el antebrazo.
Esta fuerza que se ejerce al apretar un objeto con la mano importa en actividades cotidianas como escribir, abrir un tarro, abrocharse botones, llevar las bolsas de la compra o sujetarse en la barra del metro o autobús. Pero es algo más.
Estamos ante un biomarcador que no solo indica la salud de nuestros músculos —sobre todo en las personas mayores—, sino que también se relaciona con la densidad mineral ósea, el riesgo de fractura y caídas, el estado nutricional, el deterioro cognitivo, la depresión, la diabetes, la salud cardiovascular… En concreto, hay evidencia de que una fuerza de agarre baja predice un mayor riesgo de muerte y enfermedad cardiovascular, deterioro funcional o pérdida de densidad ósea, por ejemplo.
Por qué es importante la fuerza de agarre en la infancia y la adolescencia
Los estudios más actuales también aseguran que la fuerza de agarre en los niños, niñas y adolescentes aporta pistas sobre su salud presente y en la futura.
Está estrechamente asociada con indicadores antropométricos como el peso, la altura y la masa muscular, lo que hace que medirla sea clave para entender la condición física, el estado nutricional y el riesgo cardiovascular de los menores.
Pero también, esta prensión manual se vincula, ya en la adultez, además de con la salud cardiovascular y metabólica, con discapacidad y mortalidad temprana. De hecho, aumenta la evidencia que sugiere que niveles más altos de aptitud muscular durante la infancia se asocian con menor riesgo de desarrollar síndrome metabólico de mayores.

Y esto no es baladí. Cada vez son más frecuentes en la infancia y adolescencia factores de riesgo cardiometabólicos, como la obesidad, el colesterol, la hipertensión y la resistencia a la insulina. Por eso, identificar a los niños, niñas y adolescentes con riesgo elevado resulta fundamental para prevenir de forma temprana enfermedades cardiovasculares y metabólicas de adultos.
Medir la fuerza de agarre en la consulta del pediatra
Aquí entra la fuerza de agarre. Su potencial como biomarcador desde edades tempranas lleva a que muchos expertos valoren su control en los menores de manera habitual. “La baja fuerza podría usarse para predecir el riesgo cardiometabólico e identificar a los adolescentes que se beneficiarían más de intervenciones en el estilo de vida para mejorar la condición física muscular”, señala este trabajo publicado en The Journal of Pediatrics en 2018 por investigadores de las universidades de Baylor, Michigan y Nueva Inglaterra (EE. UU.).
En España, proponen incorporar la medición de la fuerza de prensión de la mano —conocida como dinamometría manual— en las consultas de pediatría y programas escolares. Así lo plantean científicos del grupo de investigación ImFINE de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en un estudio publicado en 2025 en la revista Children con datos de 3.281 chavales de entre 3 y 16 años.
Así se realizaría una evaluación precisa de la fuerza y una aproximación de la composición corporal del niño, además de contribuir a un enfoque preventivo más amplio. “Su fuerte asociación con la masa magra, la condición física y el estado nutricional posiciona esta dinamometría como un indicador fiable y práctico, capaz de detectar desequilibrios en el desarrollo muscular y contribuir significativamente a la promoción de la salud general en la infancia y la adolescencia”, destacan sus autores.
También lo ven los investigadores de un estudio multicéntrico reciente llevado a cabo en España con 1.124 menores de 8 a 11 años y publicado en el Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle: es una medida simple, robusta, no invasiva y rentable de la aptitud muscular que “puede servir como un indicador útil para identificar a los jóvenes con el riesgo cardiometabólico más alto”.
👊 Valores de fuerza de prensión manual
Si se atendiera la solicitud que hacen estos especialistas, la dinamometría manual se tendría en cuenta en la evaluación de riesgos para la salud de los niños, como ya se hace con la presión arterial o la circunferencia de la cintura. “Del mismo modo que las gráficas de crecimiento permiten detectar problemas de talla o peso, las curvas de dinamometría pueden alertar sobre déficits en la condición física que afectan a la salud presente y futura de niños y adolescentes”, comenta en un comunicado Augusto G. Zapico, uno de los firmantes del estudio de la UPM.

Para ello, han creado unas tablas de referencia de dinamometría de prensión manual con las que seguir la evolución de cada menor desde los 3 hasta los 16 años y, así, poder tomar medidas preventivas en cuanto a actividad física y alimentación. Y es que los investigadores tienen claro que los hábitos de estilo de vida, como el abandono de la dieta mediterránea, el aumento del comportamiento sedentario y el tiempo frente a pantallas y la disminución del ejercicio, tienen mucho que ver.
Aunque no solo eso. Según sus hallazgos, a partir de la pubertad se producen grandes cambios en el desarrollo de esta fuerza. Las niñas alcanzan su pico de ganancia a los 11 años, mientras que los niños lo hacen más tarde, a los 13–14 años. Sin embargo, a partir de los 14 observan un descenso en la fuerza media, especialmente significativo en las adolescentes, quienes hacen menos actividad física.
👊 Umbrales de fuerza de prensión manual
Por su parte, en el estudio multicéntrico proporcionan umbrales de fuerza de prensión manual ajustados por peso corporal, edad y sexo, obtenidos dividiendo la fuerza de agarre máxima registrada con el dinamómetro entre el peso. Por debajo de estos valores óptimos hay mayor probabilidad de desarrollar alteraciones cardiometabólicas, como hipertensión o niveles elevados de glucosa.
👉 Niños de 6 a 12 años
- Niñas: 0,30 kg/kg.
- Niños: 0,39 kg/kg.
👉 Adolescentes de 13 a 18 años
- Niñas: 0,36 kg/kg.
- Niños: 0,42 kg/kg.
Cómo se mide la fuerza de agarre de las manos
Para medir la fuerza de agarre que los menores hacen con sus manos, necesitamos un dinamómetro. Y ¿cómo se usa? Estos son los pasos:
- De pie, con el brazo pegado al torso y el codo doblado en un ángulo de 90 grados, el niño debe sujetar el dinamómetro con la mano que utiliza habitualmente.
- Pídele que apriete el dispositivo con la máxima fuerza posible durante 3-5 segundos.
- Haz que repita la prueba con la otra mano.
- Calcula el promedio de los dos registros.
- Calcula los valores de referencia según peso, edad y sexo.
Cómo desarrollar la fuerza de agarre en los niños
Lo idóneo para potenciar los músculos de implicados en la fuerza de agarre de la mano infantil es que los peques realicen tareas domésticas sencillas (barrer, regar plantas, limpiar las ventanas) o actividades lúdicas como las siguientes:
- Gatear.
- Jugar con plastilina o amasar la masa para hacer galletas.
- Usar pinzas para mover cosas.
- Jugar con bloques de construcción.
- Lanzar, coger y apretar una pelota.
- Trepar y columpiarse en el parque infantil.
- Jugar en la arena a cavar, llenar el balde de agua o cargar la carretilla con arena mojada.
- Montar en bici para ir al cole.


