¿Por qué es tan importante beber agua durante el embarazo?

Durante la gestación es fundamental seguir una buena alimentación, mantenerse activa y cuidar la hidratación, tanto por la propia salud como por la del bebé
Por Instituto de Investigación Agua y Salud, IIAS 21 de noviembre de 2019
Embarazo
Imagen: Pixabay

El embarazo es uno de los periodos de la vida en los que una mujer debe cuidarse más. Seguir una dieta variada y equilibrada, realizar ejercicio físico moderado a diario y mantener una hidratación adecuada son los requisitos imprescindibles para disfrutar de la dulce espera de una manera saludable. Pero ¿sabías que durante este periodo se incrementan las necesidades de ingesta de agua? Descúbrelas en este artículo.

Varios son los factores que provocan que el organismo de una mujer demande una mayor cantidad de agua durante el periodo de gestación. Según explica Jesús Román, secretario del Comité Científico del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS),»durante el embarazo, la formación del líquido amniótico y el crecimiento del feto demandan una mayor cantidad de agua en el organismo de la mujer. Por eso, para que estos dos procesos puedan llevarse a cabo, es esencial que la mujer embarazada incremente su hidratación en, al menos 300 mililitros diarios, de tal manera que al finalizar el día haya ingerido unos 2,3 litros de agua».

Asimismo, en este tiempo «es muy común la retención de líquidos, por lo que beber agua es totalmente necesario para facilitar su eliminación, y evitar así los pies o tobillos hinchados, también tan comunes en este periodo», añade Román.

Y es que, entre los síntomas más comunes que tienen lugar en esta época, destacan «los pies hinchados, la retención de líquidos, especialmente durante los últimos meses de gestación, y el cansancio», relata Susana Santos, embarazada de su segundo hijo, quien destaca que «a todo esto se le añade en los últimos meses que duermes muy poco, al estar ya incómoda por el peso del bebé, y que sudas en exceso durante todo el día y, especialmente, por la noche. Hay días que me levanto empapada de sudor».

Por esa razón, entre otras, la hidratación resulta fundamental. Durante el embarazo es clave evitar una posible deshidratación, una patología que, según destaca el Instituto de Investigación Agua y Salud, puede afectar al correcto desarrollo del cerebro del feto.

Síntomas de deshidratación en el embarazo

Agua botella vaso

Imagen: Rudy and Peter Skitterians

Un 3-4 % de deshidratación puede producir decaimiento, abatimiento, cansancio e, incluso, bajo estado de ánimo

Además de síntomas como mareos, fatiga o leves fallos en la memoria, típicos de la deshidratación, «beber poca agua, aunque pueda parecer curioso, puede afectar al estado de ánimo. De hecho, uno de los síntomas de la ansiedad es que sentimos la boca especialmente seca. Por eso, beber agua a pequeños sorbos reduce esta sensación tan incómoda de boca seca y sed», apunta Silvia Álava, psicóloga y experta en hidratación del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS). La psicóloga también señala que «en los casos en los que la deshidratación es del 3-4 %, la sensación ya es de decaimiento, abatimiento, cansancio e, incluso, de bajo estado de ánimo«.

Por ello, es imprescindible evitar esta patología mediante la ingesta de pequeños sorbos de agua, distribuidos a lo largo del día, hasta completar la cantidad de 2,3 litros, acompañados de una dieta variada y equilibrada y la práctica de 20-30 minutos diarios de ejercicio físico moderado (paseos, natación, pilates…) y disfrutar así de un embarazo totalmente saludable.

Trucos para estar hidratada en el embarazo

Para evitar posibles problemas de salud, tanto de la futura mamá como de su hijo, el IIAS recomienda poner en práctica los siguientes trucos:

  • Beber un vaso de agua al levantarse, para recuperar el equilibrio hídrico del agua eliminada durante la noche a través del sudor, orina, saliva, etc.
  • A lo largo del día, repartir la ingesta de agua, de tal manera que se beba uno o dos vasos de agua a lo largo de la mañana, otro vaso durante las comidas, uno o dos vasos durante la tarde y otro antes de irse a la cama.
  • Por la noche, para hacer frente a las pérdidas de agua a través del sudor y mantener el equilibrio hídrico durante las horas de sueño, también se recomienda dejar una botellita de agua mineral en la mesilla de noche, para así poder hidratarse en el tiempo de descanso nocturno.
  • Llevar agua en el bolso, o tenerla al alcance, para así poder hidratarnos en cualquier momento y lugar de una forma cómoda y sencilla. Hoy existen envases de diferentes formatos y tamaños ergonómicos que facilitan una hidratación natural, saludable y de calidad en cualquier momento y lugar.

Si estás esperando un bebé, a la hora de hidratarte, no tengas dudas: elige la opción más sana y natural.

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