¿Ha surgido un nuevo tic en niños y adolescentes durante la pandemia?

En los últimos años se han registrado múltiples casos de jóvenes que presentan movimientos que parecen tics, pero que no son realmente tics. Te contamos qué son y cómo actuar ante ellos
Por María Huidobro González 6 de abril de 2022
tics redes sociales pandemia
Imagen: Artem Podrez
El abuso de pantallas y redes sociales repercute en la salud física y mental de los niños y adolescentes, además de en sus hábitos alimentarios y sus relaciones sociales. Perjudica a su descanso, vista, espalda, comportamiento, rendimiento académico, capacidades cognitivas… Y también está relacionado con que ciertos menores manifiesten movimientos o sonidos repentinos y repetitivos parecidos a los tics. A continuación, vemos qué tics son más frecuentes a estas edades, qué está ocurriendo en este ámbito y su porqué y qué debemos hacer entonces como padres.

Tics en los niños

Los tics se definen como movimientos de tipo involuntario repetitivos, rápidos y arrítmicos, gestos que se suceden una y otra vez de la misma manera y que carecen de sentido. Estos trastornos del movimiento son muy frecuentes en los niños: ocurren en uno de cada cinco menores, sobre todo en varones (en una proporción de género de incidencia de 3: 1, de niños a niñas). Surgen de manera brusca habitualmente en reposo y se acentúan con la ansiedad o la fatiga, mientras que disminuyen con actividades que requieren atención o concentración y, por lo general, desaparecen con el sueño.

Aparecen en torno a los 6-8 años y pueden durar desde semanas hasta años. Según detalla la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), los pequeños que sufren estos tics sienten la necesidad de realizarlos, es decir, notan como un picor o molestia que se pasa en cuanto hacen el movimiento; lo llaman “sensación premonitoria”.

¿Qué causa los tics en niños? “Para poder desarrollarlos tiene que haber una predisposición que combina una serie de factores genéticos y ambientales”, afirma Ana Camacho, presidenta de la SENEP. Los estudios actuales establecen una prevalencia 10 veces superior en familiares de primer grado, mientras que en los factores ambientales se habla de influencia autoinmune, neurobiológica y psicológica.

Los tics pueden ser fónicos y motores, como explicamos en el artículo ‘Niños con tics’, y pueden surgir como un síntoma y trastorno específico y aislado en la infancia, aunque también se dan en otros trastornos, como en niños hiperactivos con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno del espectro autista o el síndrome de Tourette (ST).

¿Y qué hacer cuando un niño tiene un tic? Dependerá de la repercusión que tenga en su calidad de vida, tal y como apuntan en la SENEP:

  • Si no interfiere en su actividad y vida social, basta con que el menor, su familia, su entorno social y escolar conozcan la naturaleza del trastorno. Así, se debe hacer comprender que los gestos o vocalizaciones que realiza son involuntarios y que, por lo tanto, no se le debe llamar la atención cuando los haga.
  • Pero, si afecta a su vida académica y social, le produce un estrés significativo y favorece una situación de aislamiento, depresión o bullying, se debería considerar un tratamiento, como la terapia conductual o ciertos fármacos.
tics ninos adolescentesImagen: Pezibear

TikTok tics, ¿un nuevo tic nervioso?

Al síndrome de Tourette, precisamente, se hacía referencia en fechas recientes en medios de comunicación, instituciones y hospitales. Como explican desde la Asociación Americana de Tourette, médicos y especialistas de diversos países como Estados Unidos, Canadá o Reino Unido corroboran que se ha producido un aumento en sus consultas de jóvenes que presentaban síntomas de aparición repentina similares a los de un tic, pero distintos a los que se observan habitualmente en el ST u otros trastornos de tics.

En España también se da este fenómeno. El Hospital Sant Joan de Déu Barcelona advertía en noviembre de que “desde el inicio de la pandemia, cada vez más niños y adolescentes acuden al médico a causa de parpadeos y garganteos repetitivos, sonidos involuntarios, muecas, movimientos espasmódicos de la cabeza y otras partes del cuerpo”. Y la presidenta de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica también confirma que “se han registrado casos de jóvenes que presentan movimientos que parecen tics, pero no son realmente tics. Se denominan tics-like o tics funcionales y tienen un origen psicógeno”.

👉 ¿Qué provoca esos tics?

Algunos lo llaman ‘TikTok tics’, porque, al parecer, los movimientos que estos chicos y chicas hacen son los mismos que tiktokers (los influencers de esta red social) muestran en sus vídeos bajo los hashtag #Tourette o #síndrome de La Tourette. Hasta ahora, entre los peligros de TikTok no figuraban los tics; pero sí los retos virales, donde la imitación en los desafíos que se plantean atraen a los usuarios de esta red. Y es que, como apunta Ana Camacho, “la visualización de cualquier contenido, no específicamente de personas con tics, puede conducir a conductas imitativas, a veces de forma inconsciente y por cierto deseo de pertenencia a un grupo”. De ahí que haya que estar al tanto del uso que hagan nuestros hijos de las pantallas.

“Los TikTok tics son distintos de los que se observan normalmente en los pacientes con síndrome de Tourette, aunque comparten muchas características con los tics funcionales. Creemos que este es un ejemplo de enfermedad sociogénica masiva, que involucra comportamientos, emociones o condiciones que se propagan espontáneamente a través de un grupo”, sostienen investigadores estadounidenses en este estudio sobre los TikTok tics.

Y aunque parezca que es un trastorno nuevo, no lo es. Como explica la experta consultada, históricamente se han producido de forma cíclica brotes de tics funcionales en jóvenes. Han sucedido en contextos muy concretos, donde concurrían “circunstancias personales predisponentes, como la ansiedad y los trastornos del ánimo, con factores estresores ambientales que actúan como desencadenantes”.

La pandemia, sin duda, es la tormenta perfecta. “El aislamiento de los jóvenes, con la imposición de las clases online, probablemente haya actuado de estresor. La exposición generalizada a los contenidos de las redes sociales ha facilitado la imitación y la difusión de determinados comportamientos que al llamar la atención se han visto reforzados”, aclara Camacho.

Cómo distinguir un tic de un tic funcional

Las manifestaciones clínicas permiten diferenciar los tics de los tics funcionales, tal y como señala la especialista:

  • Los tics suelen iniciarse hacia los 6-8 años, de forma gradual, y son más frecuentes en varones. Afectan, sobre todo, a la cara y al cuello, en forma de guiños y movimientos de la nariz o la boca. La sensación premonitoria es otra característica.
  • Los tics-like aparecen de forma explosiva en chicas adolescentes que no han presentado tics previamente. Consisten en movimientos abigarrados de las extremidades o en vocalizaciones complejas.

También es distinto su tratamiento. Los conflictos internos o psicológicos se pueden exteriorizar de muchas maneras. Y una de ellas es la aparición de movimientos anormales, como ocurre en los tics funcionales. Por eso hay que estar atentos a nuestros hijos. “Situaciones de retraimiento social, de menor rendimiento académico o la aparición de movimientos extraños, como los tics psicógenos, pueden estar hablando de un conflicto psicológico sobre el que hay intervenir”, advierte la neuróloga.

Por eso, en los tics-like el tratamiento es básicamente cognitivo conductual, centrado en la salud mental, si son persistentes y no autolimitados. “No responden a los fármacos utilizados en los tics, por eso es muy importante su diferenciación”, apunta Camacho.

Redes sociales y tics
Evitar la conexión a las redes sociales también puede ayudar a reducir los tics. De hecho, según un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Florida (EE. UU.), cuyas conclusiones están a punto de darse a conocer en el Congreso Anual de la Academia Americana de Neurología, hay una correlación significativa entre el uso de las redes sociales y la gravedad de los tics y la calidad de vida. Los resultados, adelantados a Medscape Noticias Médicas por su autora principal, Jessica Frey, sugieren que los adolescentes no desarrollaron más tics durante la pandemia, sino que empeoraron los que ya tenían y afectaron a su calidad de vida. La gran mayoría (90 %) de los participantes dijo que utilizó más las redes en este tiempo y el 85 % indicó que sus tics también se volvieron más frecuentes.