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Contratar productos financieros en otros países

Las autoridades recomiendan suma cautela al realizar una inversión en mercados extranjeros y más en el momento actual

La crisis que está afectando a la economía española, la caída en picado de la Bolsa a finales de 2008 y la actual incertidumbre en el parqué o la bajada, a partir del mes de enero, de los intereses que ofrecen los bancos en los depósitos de ahorro son datos que podrían hacer pensar que muchos inversores pondrían sus ojos en productos de los mercados internacionales. Las bolsas extranjeras, como la estadounidense, las asiáticas o las de otros países europeos son algunas opciones, así como la adquisición de productos bancarios internacionales o la contratación de hipotecas en divisas. Sin embargo, como la crisis ha perjudicado a la mayor parte de las economías del planeta y el sistema bancario español se ha revelado como uno de los más sólidos a la hora de afrontar sus negativas consecuencias, la mayoría de los consumidores nacionales no baraja la posibilidad de depositar sus ahorros en otros países. Muchos de ellos desconocen incluso la existencia de esta opción, aunque quien lo desee puede contratar productos financieros fuera de España. Las autoridades recomiendan siempre suma cautela en el momento de realizar una inversión, pero en mercados extranjeros esta precaución debe multiplicarse y más aún en el momento actual.

Sociedades de gestión e Internet

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La adquisición de productos con origen en otros países se extendió en España hace unos años gracias a la apertura de numerosas sociedades que gestionan fondos internacionales de inversión. Muchos bancos y cajas de ahorro tradicionales también empezaron a incluir entre la oferta a sus clientes la inversión en productos financieros del exterior. Internet ha sido en el último lustro un gran aliado para informarse sobre las posibilidades de poner los ahorros en otros mercados e incluso para invertir directamente en ellos a través de la Red.

Sin embargo, los pequeños ahorradores, los consumidores medios españoles, han vivido prácticamente ajenos a este tipo de productos. O al menos eso pensaban, puesto que muchos de los fondos garantizados en los que han depositado su dinero incluían a su vez inversiones en otros países como Estados Unidos, Japón o los denominados países emergentes. Cuando la crisis hipotecaria norteamericana dio sus primeros síntomas, contagió rápidamente a los bancos españoles que habían invertido en productos que, en un principio, parecían bastante seguros. Las intervenciones de bancos, las quiebras y las nacionalizaciones de entidades que hasta el momento habían sido un referente en los mercados internacionales se han sucedido desde entonces.

Muchos fondos garantizados contratados en bancos españoles invierten a su vez en productos extranjeros

Todo esto ha generado una retracción de los inversores españoles, ya de por sí algo reticentes a realizar este tipo de desembolsos en mercados generalmente desconocidos. Si ya es complicado controlar la gran diversidad de productos financieros que se ofrecen en España, colocar los ahorros en otros países es una acción dirigida, más bien, a inversores sumamente informados. Para la gran mayoría de los pequeños ahorradores es difícil seguir los vaivenes de la Bolsa en Tokio o conocer cómo evoluciona una inversión realizada en EE.UU. y si ésta se ha producido en un país emergente, con una forma más tradicional de operar en la que Internet aún no está presente, la cosa se complica.

Cómo contratar productos fuera de España

Una de las opciones más comunes, y en ocasiones más necesaria, es abrir una cuenta corriente en un país extranjero. En principio, la normativa europea permite realizar este trámite con facilidad en cualquiera de los Estados miembros. Sin embargo, cada país puede poner sus propias normas y dificultar este proceso, como ocurre en Reino Unido, donde los residentes extranjeros encuentran verdaderas dificultades a la hora de abrir una cuenta corriente y, por tanto, de cobrar el trabajo realizado a través de ella. Algunas entidades bancarias, como La Caixa, facilitan este proceso mediante convenios con otros bancos o cajas. En Francia, por ejemplo, se puede abrir una cuenta en cualquiera de las 2.200 oficinas de Société Générale con condiciones especiales por ser cliente de la entidad catalana.

Lo más frecuente a la hora de realizar una inversión en otro país o adquirir un producto financiero en el extranjero es hacerlo a través de intermediarios especializados. La mayoría de los grandes bancos y cajas de ahorro ofrecen a sus clientes la posibilidad de acceder a los mercados financieros exteriores por medio de sus propias sucursales, y muchas de ellas cuentan con gestores especializados que pueden recomendar al cliente unas u otras inversiones según el tipo de riesgo que quiera correr. Entre otras, se puede invertir en fondos garantizados, no garantizados, cotizados, de inversión libre o en fondos inmobiliarios. El ahorrador puede elegir entre la renta fija o la variable, y un gran número de opciones sobre productos y países en los que depositar su dinero.

Desde España, y a través de un banco del país, se puede invertir en casi cualquier Bolsa extranjera con el asesoramiento de personal especializado. En todo caso, los expertos piden máxima cautela y que el fututo inversor se informe de todos los riesgos que puede correr, e insisten en que este tipo de desembolsos están en su mayoría recomendados para personas con altos conocimientos financieros.

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