Contratar productos financieros en otros países

Las autoridades recomiendan suma cautela al realizar una inversión en mercados extranjeros y más en el momento actual
Por Elena V. Izquierdo 22 de enero de 2009
Img inversion internacional

La crisis que está afectando a la economía española, la caída en picado de la Bolsa a finales de 2008 y la actual incertidumbre en el parqué o la bajada, a partir del mes de enero, de los intereses que ofrecen los bancos en los depósitos de ahorro son datos que podrían hacer pensar que muchos inversores pondrían sus ojos en productos de los mercados internacionales. Las bolsas extranjeras, como la estadounidense, las asiáticas o las de otros países europeos son algunas opciones, así como la adquisición de productos bancarios internacionales o la contratación de hipotecas en divisas. Sin embargo, como la crisis ha perjudicado a la mayor parte de las economías del planeta y el sistema bancario español se ha revelado como uno de los más sólidos a la hora de afrontar sus negativas consecuencias, la mayoría de los consumidores nacionales no baraja la posibilidad de depositar sus ahorros en otros países. Muchos de ellos desconocen incluso la existencia de esta opción, aunque quien lo desee puede contratar productos financieros fuera de España. Las autoridades recomiendan siempre suma cautela en el momento de realizar una inversión, pero en mercados extranjeros esta precaución debe multiplicarse y más aún en el momento actual.

Sociedades de gestión e Internet

Sociedades de gestión e Internet

La adquisición de productos con origen en otros países se extendió en España hace unos años gracias a la apertura de numerosas sociedades que gestionan fondos internacionales de inversión. Muchos bancos y cajas de ahorro tradicionales también empezaron a incluir entre la oferta a sus clientes la inversión en productos financieros del exterior. Internet ha sido en el último lustro un gran aliado para informarse sobre las posibilidades de poner los ahorros en otros mercados e incluso para invertir directamente en ellos a través de la Red.

Sin embargo, los pequeños ahorradores, los consumidores medios españoles, han vivido prácticamente ajenos a este tipo de productos. O al menos eso pensaban, puesto que muchos de los fondos garantizados en los que han depositado su dinero incluían a su vez inversiones en otros países como Estados Unidos, Japón o los denominados países emergentes. Cuando la crisis hipotecaria norteamericana dio sus primeros síntomas, contagió rápidamente a los bancos españoles que habían invertido en productos que, en un principio, parecían bastante seguros. Las intervenciones de bancos, las quiebras y las nacionalizaciones de entidades que hasta el momento habían sido un referente en los mercados internacionales se han sucedido desde entonces.

Muchos fondos garantizados contratados en bancos españoles invierten a su vez en productos extranjeros

Todo esto ha generado una retracción de los inversores españoles, ya de por sí algo reticentes a realizar este tipo de desembolsos en mercados generalmente desconocidos. Si ya es complicado controlar la gran diversidad de productos financieros que se ofrecen en España, colocar los ahorros en otros países es una acción dirigida, más bien, a inversores sumamente informados. Para la gran mayoría de los pequeños ahorradores es difícil seguir los vaivenes de la Bolsa en Tokio o conocer cómo evoluciona una inversión realizada en EE.UU. y si ésta se ha producido en un país emergente, con una forma más tradicional de operar en la que Internet aún no está presente, la cosa se complica.

Cómo contratar productos fuera de España

Una de las opciones más comunes, y en ocasiones más necesaria, es abrir una cuenta corriente en un país extranjero. En principio, la normativa europea permite realizar este trámite con facilidad en cualquiera de los Estados miembros. Sin embargo, cada país puede poner sus propias normas y dificultar este proceso, como ocurre en Reino Unido, donde los residentes extranjeros encuentran verdaderas dificultades a la hora de abrir una cuenta corriente y, por tanto, de cobrar el trabajo realizado a través de ella. Algunas entidades bancarias, como La Caixa, facilitan este proceso mediante convenios con otros bancos o cajas. En Francia, por ejemplo, se puede abrir una cuenta en cualquiera de las 2.200 oficinas de Société Générale con condiciones especiales por ser cliente de la entidad catalana.

Lo más frecuente a la hora de realizar una inversión en otro país o adquirir un producto financiero en el extranjero es hacerlo a través de intermediarios especializados. La mayoría de los grandes bancos y cajas de ahorro ofrecen a sus clientes la posibilidad de acceder a los mercados financieros exteriores por medio de sus propias sucursales, y muchas de ellas cuentan con gestores especializados que pueden recomendar al cliente unas u otras inversiones según el tipo de riesgo que quiera correr. Entre otras, se puede invertir en fondos garantizados, no garantizados, cotizados, de inversión libre o en fondos inmobiliarios. El ahorrador puede elegir entre la renta fija o la variable, y un gran número de opciones sobre productos y países en los que depositar su dinero.

Desde España, y a través de un banco del país, se puede invertir en casi cualquier Bolsa extranjera con el asesoramiento de personal especializado. En todo caso, los expertos piden máxima cautela y que el fututo inversor se informe de todos los riesgos que puede correr, e insisten en que este tipo de desembolsos están en su mayoría recomendados para personas con altos conocimientos financieros.

Precauciones

PrecaucionesLos consumidores también pueden adquirir productos extranjeros a través de las empresas de servicios de inversión: sociedades y agencias de valores y sociedades gestoras de carteras, cuya actividad se desarrolla en los mercados de valores. Pero antes de ponerse en contacto con estas empresas es muy importante consultar si aparecen en el registro oficial de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), ya que no todas las gestoras están facultadas para realizar determinadas actividades. Este extremo es relevante porque el Fondo de Garantía de Inversiones (FOGAIN) asegura a los clientes de una empresa de servicios de inversión la recuperación del efectivo hasta 100.000 euros cuando la entidad intermediaria no pueda restituírselos al encontrarse en una situación de insolvencia. -Hay que aclarar que las pérdidas que pueda sufrir el inversor por las fluctuaciones del mercado no están cubiertos por este fondo-.

Antes de invertir es importante consultar los registros oficiales para operar con entidades autorizadas

Pero para beneficiarse de esta cobertura es necesario que la operación se haya llevado a cabo con entidades autorizadas. Además, según recuerdan desde la CNMV, “las inversiones realizadas a través de intermediarios financieros autorizados para operar en España se beneficiarán, en caso de no estar adheridos al FOGAIN, de las coberturas previstas en la normativa del país de origen”. Para ello, insisten, ha de tratarse de empresas autorizadas y no de “chiringuitos financieros”.

En el registro del Banco de España puede consultarse el listado de las entidades que prestan servicios en nuestro país y pueden captar fondos del público, no incluidas en los archivos de la CNMV. Entre ellas se encuentran las empresas extranjeras que operan en España y fundamentalmente están supervisadas por la autoridad de su país de origen. También están sometidas al control del banco central aquéllas que no pueden captar fondos del público pero sí conceder créditos, prestar avales o garantías, realizar cambio de moneda o gestionar transferencias exteriores.

Si el producto extranjero que se quiere contratar es un fondo de pensiones o un seguro, el registro que se debe consultar antes de realizar cualquier movimiento es el de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. De este modo, los consumidores españoles contarán con la garantía de que su dinero está siendo gestionado por entidades autorizadas.