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Estrategias comerciales de bancos y cajas

El abono parcial de las facturas de los clientes es un nuevo método de captación y fidelización

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 19 febrero de 2008

Nuevas estrategias de venta

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Las nuevas estrategias comerciales diseñadas por las entidades bancarias españolas tienen, más que nunca, un objetivo claro: la captación y fidelización de clientes. Un propósito que no sorprende a nadie, aunque sí lo hacen, y cada vez más, las sugerencias que los diferentes bancos lanzan a los clientes para conseguirlo. Han dejado a un lado las tostadoras y los televisores que, por abrir una cuenta o domiciliar la nómina, “regalaban” a cambio de otros souvenir más atractivos para los bolsillos de los españoles. La última maniobra comercial se centra, precisamente, en la posibilidad de que el banco pague una parte de las facturas de los clientes, concretamente el 2% de los recibos de agua, gas, luz, teléfonos e Internet.

Para ello afinan sus estrategias, lo que ha generado un panorama bastante dinámico en el que, a primera vista, el cliente parece ser el principal beneficiado. Así, en el caso de la reduccción del 2% de las facturas, una familia que pague 30 euros al mes, por ejemplo, por las factura del agua, ahorraría 0,6 euros al mes, lo que multiplicado por 12 meses sería 7,2 euros. Es decir, pasaría de pagar 360 euros a abonar 352,8. Ante iniciativas de “tal calibre”, sin embargo, el cliente no debe olvidar que los bancos jamás pierden dinero. Porque lo que obtienen a cambio es mucho más jugoso: la nómima o pensión de los clientes, dinero contante y sonante para autofinanciarse o realizar sus inversiones. Por esta razón, los interesados en este tipo de ofertas deben valorar si los 6-7 euros pueden ahorrarse en un año les interesa si les cobran un 1-2% en gastos de mantenimiento de un plan de pensiones -asociado a este produto-, por ejemplo-. También deben concretar con el banco el tiempo en el que permanecerá vigente esta oferta, porque puede ser que sólo tenga validez un año.

Fieles al banco

Captar la atención de un usuario hasta lograr convertirlo en cliente es un asunto de vital importancia para directores de sucursales de cajas y bancos, sobre todo si se tiene en cuenta el comportamiento de las personas, caracterizado por su fidelidad. Así lo indica el hecho de que sólo el 6% de los particulares cambia de entidad cada año, y siete de cada diez tiene un único banco de referencia. Las cifras son el resultado de un estudio realizado por la Comisión Europea que refleja, además, que la insatisfacción no basta para cerrar una cuenta y marcharse a otra firma. La movilidad es prácticamente inexistente en España, de ahí que atraer a un cliente sea un tema prioritario. Ahora bien, ¿significa esto que, una vez conseguida su confianza, ya puede el banco “echarse a dormir”? Hace unos años, la respuesta habría sido afirmativa, pero en la actualidad es un rotundo “no”. En efecto, hasta no hace mucho tiempo, la elección de un banco solía responder a cuestiones prácticas (por ejemplo, la entidad más cercana al lugar de residencia), cuestiones de fiabilidad (por la trayectoria del propio banco) o de tradición determinadas, más que nada, por las elecciones previas de la familia del usuario.

Si bien estos factores todavía inciden a la hora de evaluar beneficios y desventajas, lo cierto es que hay más elementos en juego que se podrían agrupar en una única (y nueva) pregunta: ¿Qué me ofrece realmente este banco para que yo abra mis cuentas en él? La variedad es, cuando menos, sorprendente, y un rápido vistazo por las distintas instituciones permite detectarla con facilidad. En algunas, domiciliar la nómina puede lograr que desaparezcan las comisiones. En otras, que aumenten los intereses en beneficio del cliente, o que el banco ofrezca distintos obsequios, como colocar dinero en la cuenta o regalar un ordenador portátil. En esta línea, una de las ofertas más llamativas consiste en que, al domiciliar la nómina y los recibos, el banco paga un porcentaje de estos últimos. Concretamente, el 2%.

El usuario puede recuperar mensualmente el 2% de sus recibos de luz, gas, teléfono e Internet, pero debe domiciliar su nómina en la entidad que ofrece el descuento

El mecanismo comenzó a aplicarlo en 2005 una firma extranjera que opera en España y que, en la actualidad, reconoce haber superado sus expectativas iniciales, pues cuenta ya con más de 185.000 clientes. Todos ellos, sin excepción, recuperan mensualmente el 2% de sus principales recibos. A saber: luz, gas, teléfono fijo, teléfono móvil e Internet. Según explica la entidad, la idea fue de los propios usuarios, que lo sugirieron en una encuesta de satisfacción y mercado como un servicio que les podría interesar. El banco fue pionero en implantar este sistema, aunque en el sector de las tarjetas de crédito ya existiera algo similar. Algunas tienen suscrito un convenio con una compañía energética mediante el cual sus clientes pueden obtener hasta un 10% de descuento en la factura del gas en función del gasto que realicen con las tarjetas. Otras, en cambio, suman dinero a medida que el usuario las utiliza en sus compras para descontarlo luego de su factura de luz, las recargas del móvil o la contratación de un viaje. En este caso, por cada seis euros gastados con la tarjeta, el usuario recibe tres céntimos, y cuando llega a reunir tres euros, puede descontarlos de sus recibos.

La apuesta por hacer nuevos clientes es intensa y no sólo se limita a captar la atención de quienes vayan a estrenarse en el mundo financiero. Al igual que las empresas de telefonía móvil, que incentivan la portabilidad, parte de las ofertas bancarias actuales apuntan directamente a las personas que ya son clientes de otra firma. Es decir, a engrosar ese 6% anual de personas que decide cambiar de institución bancaria y aumentar de esa manera la movilidad en el escasamente inquieto mercado español. En este apartado se inscribe, por ejemplo, la posibilidad de cerrar una cuenta y abrir otra nueva en una entidad diferente sin coste alguno para el usuario. Y si a eso se le agrega el descuento en las facturas mensuales, el “gancho” aumenta su atractivo.

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