Entrevista

Rodrigo Galán, consejero delegado de Ibercaja Pensión

Los incentivos fiscales de los planes de pensiones son necesarios, pero no suficientes
Por Gracia Terrón 16 de agosto de 2010
Img rodrigo galan
Imagen: CONSUMER EROSKI

Todos los expertos lo recomiendan: ante la reforma del Sistema Público de Pensiones que se avecina, conviene más que nunca concienciarse de la necesidad de ahorrar de forma privada. A la vista de los cambios que vienen (posible subida de la edad de jubilación y prolongación del cálculo de la prestación, en función de los años trabajados, entre otros), ganan interés instrumentos financieros como los planes de pensiones, creado con la intención de complementar las pensiones públicas de jubilación. Rodrigo Galán Gallardo, consejero delegado de Ibercaja Pensión, estima que los inevitables cambios en el sistema público harán que estos vehículos cobren protagonismo. En cualquier caso, opina que necesitan nuevos impulsos fiscales para cumplir con su verdadera función de canalizadores del ahorro a largo plazo.

Se habla de una próxima reforma para los planes de pensiones, ¿qué debería reformarse?

La reforma del sistema público de pensiones no es una necesidad sobrevenida como consecuencia de la crisis económica, es un problema demográfico incuestionable. La mayor esperanza de vida y el retraso paulatino en la edad de acceso al mercado laboral hacen que para mantener el equilibrio sea necesario un ajuste en las prestaciones, y para éste hay consenso entre los expertos: incremento de la edad de jubilación (o fomento del retraso de la jubilación) y aumento del cómputo de los años cotizados para calcular la prestación.

Con la reforma del primer pilar (sistema público), se deberá acometer una reforma del segundo (sistema de empleo) y del tercero (sistema personal). Creo que en este momento los incentivos fiscales de los planes de pensiones personales son necesarios pero no suficientes, y que quizás se debería avanzar.

¿De qué modo?

Habría que dar pasos para universalizar los planes de empleo ya que hoy sólo alcanzan al 10% de la población activa. Para conseguirlo estos tendrían que recibir parte de las aportaciones que ahora se dirigen al sistema público de reparto.

En cuanto a los planes de pensiones particulares necesitan un decidido apoyo fiscal que estimule su crecimiento. Hay grupos a los que las pensiones públicas sustituyen los últimos salarios en un porcentaje muy bajo. A estas personas son las que habría que incentivar en el terreno fiscal para que contraten complementos privados por la vía del ahorro colectivo y estable.

¿Qué ocurrirá si no se hace nada?

Según un reciente estudio realizado por AFI (Analistas Financieros Internacionales) para la Fundación INVERCO, alrededor del año 2020 (faltan menos de 10 años) se iniciará la trayectoria del déficit estructural de nuestro sistema de pensiones. Hacia 2049 el actual superávit se habrá convertido en un déficit del 8%, y el Fondo de Reserva en una deuda equivalente al 94% del PIB de ese mismo año.

El Pacto de Toledo aconseja que la reforma del sistema público de pensiones vaya acompañado de forma simultánea de un refuerzo de los sistemas de planes de pensiones de empleo e individuales que permitan compensar los ajustes realizados. De lo contrario nos encontraremos con amplios segmentos de población infraprotegidos.

“La reforma del sistema público de pensiones debe ir acompañada de un refuerzo de los sistemas privados para compensar los ajustes”

¿Debe mejorar la gestión, bajar las comisiones… o cree que el problema del bajo ahorro en planes de pensiones se debe sólo al exceso de confianza de los españoles en el Estado?

Las comisiones de gestión de los planes de pensiones de empleo son muy bajas en nuestro país. Las de los planes de pensiones personales tienen un componente de distribución y unas características de liquidez voluntaria e inmediata (en forma de traspasos libres entre entidades gestoras, muchas veces incentivados además por regalos en especie) que hacen difícil cuantificar el verdadero coste de gestión de las carteras de estos instrumentos de ahorro colectivo.

¿A qué puede deberse el bajo porcentaje de penetración de los planes de pensiones en nuestro país?

El peso de los planes de pensiones en España es bajo, en efecto. Se sitúa en el 8% del PIB, frente al 80% de Reino Unido, 70% de Estados Unidos o 25% de Japón. Este porcentaje se explica porque en España, en general, las prestaciones públicas están próximas a los últimos salarios percibidos, sobre todo para rentas medias y bajas. Por ello, sólo los grupos cuyas pensiones serán mucho menores que el salario que han ingresado han tenido incentivo para contratar planes privados y dotarlos de importantes recursos. A ello se suma el limitado desarrollo de los planes de empleo en España, que sólo alcanzan al 10% de la población activa.

¿Cumplen los planes de pensiones con su papel de canalizadores del ahorro a largo plazo?

Los planes de pensiones son el producto de ahorro a largo plazo por antonomasia, y son el sistema universal más extendido para complementar los sistemas públicos de pensiones. Durante la fase laboral activa acumulan capital para permitir su disposición al llegar a la jubilación. La iliquidez del producto garantiza que el ahorro llegue a la jubilación y no se destine a decisiones de consumo que puedan comprometer los ingresos de la vejez.

Es un sector en pleno dinamismo: recibe recursos, pero del mismo modo los aporta. En España los planes de pensiones acumulan 85.000 millones de euros de patrimonio. Recibieron en 2009 nuevas aportaciones por valor de 5.606 millones de euros y pagaron pensiones por valor de 4.009 millones.

“La iliquidez de los planes de pensiones garantiza que el ahorro llegue a la jubilación”

¿Qué papel desempeñarán en el futuro, ante las últimas reformas económicas decretadas?

Hay que tener en cuenta que en España la tasa de sustitución (pensión pública sobre último salario percibido en activo) se sitúa en 81%, sólo por debajo de Grecia, Luxemburgo y Turquía, mientras que en otros países como Francia se sitúa por encima del 50%; en Alemania supera el 40% (y se complementa hasta más del 60% con sistemas de pensiones privados).

La situación económica actual ha puesto de manifiesto las limitaciones del Estado para financiar en el futuro toda una serie de prestaciones económicas y de servicios a los que una sociedad moderna aspira, como un sistema sanitario de calidad, una atención adecuada en situaciones de dependencia o pensiones desahogadas.

¿Ganarán entonces protagonismo los planes de pensiones o lo perderán?

La toma de conciencia de estas limitaciones y los recortes que de manera necesaria se tendrán que imponer van a llevar a los particulares a buscar otras fórmulas con las que obtener las prestaciones que desean mediante financiación privada. En este campo del ahorro a largo plazo los planes de pensiones tienen mucho que aportar. Creo que serán un vehículo financiero de primer orden en este nuevo contexto.

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