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Coches híbridos diésel

En 2011 podrían venderse en Europa los primeros modelos, aunque deberán enfrentarse a varios desafíos económicos y medioambientales

Los coches híbridos con motor diésel podrían ser una realidad durante 2011. Así lo han anunciado dos de los principales fabricantes de automóviles, que esperan lanzar sendos modelos en el mercado europeo. Sus principales ventajas, el bajo consumo del gasóleo y la energía gratis extra de sus baterías, les hacen muy apetecibles para los consumidores. Sin embargo, diversas cuestiones, como un precio más elevado o la contaminación que generan, son algunos de los desafíos que dificultan su generalización.

¿Híbridos diésel en 2011?

Las ventajas de los coches híbridos diésel pueden convertirlos en una interesante alternativa, según sus responsables. Aunque el precio del gasóleo ha aumentado, el menor consumo de los motores diésel hace que todavía sea rentable para los usuarios que recorren una gran cantidad de kilómetros al año. A ello se le uniría el sistema híbrido, cuyas baterías almacenan la energía cinética generada en la frenada para poner en marcha el vehículo en los trayectos urbanos a menor velocidad.

El medio ambiente también lo agradecería, según sus defensores, ya que un menor gasto de combustible supone una menor emisión de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero implicados en el cambio climático. Además, podrían servir para generalizar el uso de los biocombustibles de segunda generación, como los biodiésel basados en aceite de cocina reutilizado, o como puente de paso hacia los vehículos eléctricos en las próximas décadas.

Un menor gasto de combustible supone una menor emisión de CO2

Los nuevos modelos híbridos diésel gastarán entre 3,8 y 4,1 litros de combustible por cada 100 kilómetros, unas cifras comparables a los actuales modelos de híbridos de gasolina que ya circulan por las carreteras. No obstante, los nuevos coches tendrán entre 63 y 87 caballos más que sus homólogos de gasolina. La eficiencia de estos nuevos híbridos es un 35% mayor que la de un diésel convencional de la misma potencia, señalan sus fabricantes. Además, el avance de la tecnología diésel ha logrado que sean casi parecidos en prestaciones a los de gasolina.

En cuanto a los precios, no se han adelantado cifras y las estimaciones resultan difíciles de realizar, pero se calcula que no serán demasiado elevados. Las nuevas propuestas se basarán en modelos de gama media-alta comercializados por estas marcas, cuyos precios oscilan entre 21.000 y 34.000 euros. La tecnología híbrida debería encarecer en teoría el precio, pero en ocasiones los fabricantes aceptan rebajarlo para introducir innovaciones.

También el diseño de estos nuevos vehículos podría contribuir a rebajar su coste final. Uno de los fabricantes ha optado por ubicar el motor diésel en la parte delantera y el eléctrico en la trasera, integrado en la suspensión. Además de hacerlo funcionar como un cuatro por cuatro, permitiría utilizarlo en una gama amplia de su oferta y aumentar su volumen de producción.

Desafíos de los híbridos diésel

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En principio, el anuncio de estos lanzamientos parece firme, pero no sería la primera vez que se queda en una propuesta sin resultado práctico. La idea de comercializar vehículos híbridos diésel ha rondado la cabeza de los principales fabricantes mundiales y las instituciones relacionadas con el consumo de energía desde hace mucho tiempo.

Las principales multinacionales del sector han hablado de convertir algunos de sus modelos al sistema híbrido diésel en los últimos años, pero hasta ahora ninguno se ha lanzado a venderlos. Por su parte, los programas de eficiencia energética del Gobierno estadounidense diseñaron en la década de los noventa varios prototipos, pero no llegaron a la fase de producción.

El Gobierno estadounidense diseñó varios prototipos en la década de los noventa

Los desafíos de esta tecnología explicarían por qué no hay, por el momento, vehículos híbridos diésel en las carreteras. El mayor precio es uno de sus principales puntos débiles. La tecnología híbrida supone añadir a un coche convencional un sistema que encarece el resultado final en un mínimo de mil euros. Por ello, diversas instituciones ofrecen ayudas para comprar este tipo de vehículos, cuya versión gasolina empieza a ser cada vez más frecuente, aunque todavía minoritaria. En el caso de los híbridos diésel, habría que sumar un sobrecoste más si se encajan ambos tipos de tecnologías.

Por ello, la elección del mercado europeo no es casual: a diferencia de Estados Unidos, donde el precio del combustible es más bajo, la relación consumo/kilómetros recorridos puede rentabilizar la inversión inicial, en especial para los vehículos industriales, como autobuses o camiones. Sin embargo, algunos expertos creen que al unir el diésel y las baterías se aprovechan peor sus ventajas que por separado y, por lo tanto, lo consideran una opción cara y mala.

El aspecto medioambiental, cada vez más importante en la industria automovilística, es otro factor destacado. Aunque consumen menos, los motores diésel emiten más partículas contaminantes finas que uno de gasolina, debido a las mayores impurezas del gasóleo. Si bien las últimas tecnologías integran sistemas de filtrado, todavía se escapan las más pequeñas y nocivas.

Las incertidumbres mecánicas y el tipo de conducción juegan también en contra de los híbridos diésel. A altas revoluciones, ni el motor de gasóleo ni el eléctrico pueden competir con los de gasolina. Para contrarrestar, los ingenieros deberán desarrollar un sistema de gestión electrónica que complica el resultado final y pone en cuestión su fiabilidad. En cuanto a los motores, aunque se ha mejorado en los últimos años, los diésel hacen más ruido y vibraciones que los de gasolina.

El peso y el espacio es otro elemento que dificulta su generalización. Los motores diésel son más grandes y pesados. A ello se le añade el motor eléctrico, las baterías y los sistemas auxiliares de los híbridos.

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