Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Medio ambiente

Microorganismos: la dependencia oculta

Su papel en la naturaleza es más relevante de lo que se había pensado hasta hace poco

Img acaro Imagen: Wikimedia

Apenas se conoce una ínfima parte de la biodiversidad microbiana, a pesar de que aspectos fundamentales del equilibrio climático, de la productividad agrícola, del desarrollo de las plantas o de los corales dependen de ella. Tampoco se sabe con exactitud cómo le puede afectar la contaminación o el calentamiento global, de forma que se desconocen qué pérdidas se producirían. Varios proyectos internacionales intentan remediar este vacío.

Microorganismos esenciales

Son los más antiguos sobre el planeta. Se estima que aparecieron hace 3,5 mil millones de años y que durante los dos primeros mil millones fueron los únicos habitantes de la Tierra, de forma que pudieron extenderse con facilidad y ocupar casi todos los nichos ecológicos. Están presentes en todas partes, desde los intestinos humanos (donde ayudan en la defensa contra patógenos y a obtener nutrientes de los alimentos ingeridos), hasta en el fondo del océano, en los casquetes polares o en lugares de condiciones extremas donde muy pocos o ningún organismo podría sobrevivir.

/imgs/2008/06/salmonella2.jpg

Algunos mecanismos esenciales del planeta dependen de la comunidad microbiana, que abarca bacterias, virus, hongos o algas microscópicas, entre otros. En los océanos se absorbe buena parte del dióxido de carbono (CO2)  de la atmósfera y se intercambia por oxígeno gracias a microorganismos como las diatomeas (unas microalgas) o las cianobacterias, bacterias capaces de realizar la fotosíntesis.

Otro ejemplo es el papel que juegan los virus en el control de los blooms de algas en el mar. En 2002 se descubrió que los virus presentes en estas aguas eran capaces de eliminar un bloom de algas Phaeocystis globosa, una especie tóxica que aparece cada primavera en el Mar del Norte desde hace décadas. Los investigadores, liderados por el Instituto para la Investigación Marina de Holanda, descubrieron que tan pronto como el bloom había crecido tanto que las algas se quedaban sin nutrientes, los virus atacaban y destruían la floración en cuestión de días.

Otra de las grandes sorpresas recientes ha sido descubrir a los denominados virus gigantes

Con este trabajo, los investigadores no sólo apuntaban posibles formas de control de las floraciones de algas tóxicas, sino que desvelaban parte del rol que juegan los virus en el mar. Hasta hace pocos años apenas se sabía nada de ello. Ahora se conoce que en los estuarios hay una población mucho mayor de virus que de bacterias y que su número aumenta en determinados momentos del año, por lo que se cree que juega un papel estacional. También se ha descubierto que los virus interactúan con el fitoplancton en el proceso de fotosíntesis, así que se les supone una pieza relevante en el intercambio de CO2-oxígeno de los océanos.

Otra de las grandes sorpresas recientes ha sido descubrir a los denominados virus gigantes (Mimivirus), sobre los que apenas se sabe nada excepto que infectan peces, invertebrados, amebas y fitoplancton. Se cree que podrían jugar un papel en la producción de oxígeno. También se han descubierto bacterias gigantes, que se pueden ver a simple vista, o las bacterias psicrofilas, localizadas por primera vez en la Antártida, capaces de crecer a temperaturas inferiores a 10º bajo cero.

Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones