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Neumáticos en perfecto estado, garantía de seguridad

Una conducción segura exige circular con las cuatro ruedas en buen estado, de acuerdo al clima, el tipo de conducción y las características del vehículo

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 14 noviembre de 2008

Neumáticos desatendidos

/imgs/2008/11/rueda.art.jpgNi la estética de un coche, ni su acabado ni la tapicería salvan vidas. Los neumáticos sí, aunque luzcan menos. A pesar de su esencial papel, los neumáticos no sólo están muy lejos de ser un elemento que influye decisivamente en la adquisición de un vehículo sino incluso de ser principal destinatario de la atención prestada a su mantenimiento: un rayón en la carrocería hace que muchos conductores se dirijan al taller con urgencia para subsanar tan leve daño, pero ante el desgaste del dibujo de los neumáticos no se acude con la misma celeridad para efectuar el imprescindible cambio de cubiertas. Sucios y sin glamour, los neumáticos son la parte más importante de la seguridad activa y, con frecuencia, una de las más olvidadas. Por ello, desde la Dirección General de Tráfico (DGT) insisten en alertar de lo peligroso que es desatender el estado de una de las partes esenciales del turismo, ya por dejadez ya por un falso concepto de ahorro.

Las estadísticas corroboran el motivo de esa preocupación: uno de cada seis vehículos que circula por las carreteras españolas rueda con un neumático que debe cambiarse debido a su insuficiente capacidad de adherencia; una tercera parte de los coches calza ruedas traseras en peor estado que las delanteras, con el riesgo que ello supone; el 73% de los neumáticos circula con una presión inferior a la recomendada, y la mitad de los coches se mueve con neumáticos a una presión tan baja que puede sufrir un serio percance por esa cuestión en cualquier momento. El riesgo de sufrir un accidente por el mal estado de los neumáticos se agrava justo en esta época, con las lluvias y el frío. Pero de los neumáticos no sólo depende la seguridad, también influyen en el confort de marcha y en el consumo de carburante. De ahí la importancia de mantenerlos siempre en buen estado.

El mejor momento para cambiar los neumáticos

Aunque la medida a la que hay que atender para sustituir los neumáticos en un vehículo viene marcada por ley, los expertos recomiendan no esperar a llegar a ese límite legal, un dibujo de al menos 1,6 milímetros, para hacerlo. Un consejo que cae en saco roto con frecuencia, ya que el 4% de los neumáticos rueda con éste por debajo de este límite. El 36% muestra una profundidad menor a 3,5 milímetros, medida recomendada por algunos fabricantes que aconsejan sustituir los neumáticos a partir de esta cifra por la pérdida de adherencia que supone conducir con un dibujo de menor relieve. Por otra parte, según la asociación Automovilistas Europeos Asociados (AEA), aunque la banda rodante cumpla la normativa, otros factores como la deformación o los cortes también pueden afectar a la seguridad. Por tanto, la rueda hay que cambiarla siempre que sufra alguna anomalía. Se recomienda, además, acudir al taller mecánico cuando un automóvil haya permanecido un largo periodo de tiempo sin usar: dejar el coche parado un año desgasta más las ruedas que conducirlo durante varios miles de kilómetros. A menudo, el deterioro está oculto, pero un indicador de que la rueda sufre un problema es que el coche vibre o tire hacia un lado. Puesto que los neumáticos representan los únicos puntos de unión entre el vehículo y el suelo, sobre ellos descansa todo el peso y son los responsables del comportamiento dinámico del vehículo.

Dejar el coche parado un año desgasta más las ruedas que conducirlo durante varios miles de kilómetros

Los neumáticos disponen de unos testigos de desgaste situados en el fondo, de manera que cuando pueden verse a ras de superficie, el dibujo de la rueda ya ha llegado a su profundidad mínima legal, por lo que la seguridad del conductor peligra y, además, estará cometiendo una infracción si no los cambia. Si se sobrepasa este límite, la distancia de frenado aumentará y se multiplicará el riesgo de “aquaplaning” (patinazo del coche debido a que la rueda no evacua bien el agua) cuando se circula sobre firmes mojados, situación de gran peligro en cualquier momento de la marcha.

La presión de inflado se debe comprobar de manera regular, como mínimo una vez al mes, para conseguir un correcto anclaje de la cubierta y la llanta, favorecer la estabilidad lateral, demostrar un buen agarre al pavimento y máxima duración de la banda de rodadura, así como una absorción adecuada de las pequeñas irregularidades del terreno.

Tipo de conducción y presupuesto

Los neumáticos afectan en gran medida a la marcha por sus propias características y por las condiciones del vehículo, pero también por la forma de conducir. Por esta razón, en el momento de sustituirlos por otros, hay que considerar el tipo de conducción que practica cada uno, el estado del coche, la zona por la que se circula o las carreteras que se utilizan con más frecuencia, así como el presupuesto del que se dispone. No es lo mismo conducir a diario por el norte, que por el sur, como tampoco lo es viajar por autopista que por una carretera de montaña. Por término general y con un uso normal, el cambio se suele realizar cada dos años o cada 40.000 kilómetros.

Respecto al precio, se pueden encontrar modelos con óptimas prestaciones desde 60 euros por rueda. A partir de ahí, la gama es muy amplia y depende de las pulgadas de la llanta, de la anchura y marca del neumático y del modelo del coche; no es lo mismo cambiarle la rueda a un utilitario (65 euros de media) que a un todoterreno ( a partir de 100 euros). Una vez en el taller el precio por la instalación de los neumáticos, su montaje y equilibrado varía mucho en función del establecimiento elegido, hasta el punto de que la diferencia de un establecimiento a otro por cambiar las cuatro ruedas puede superar los 150 euros.

Por término general y con un uso normal, el cambio se suele realizar cada dos años o cada 40.000 kilómetros

En el caso de que el montante a pagar supere las posibilidades de nuestro bolsillo, cabe la posibilidad de cambiar dos ruedas, en lugar de las cuatro. En estos casos, conviene montar los neumáticos nuevos en el eje trasero. El objetivo es asegurar un mayor control del vehículo en situaciones difíciles (frenada de emergencia o curva cerrada), ya que el eje delantero se controla con el volante, aunque la adherencia sea más débil.

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