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“Nada justifica abandonar un tratamiento con ibuprofeno si está indicado por un médico”

Javier Velasco, portavoz de la subcomisión de Revisión del Uso de los Medicamentos de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac)

Desde la crisis del coronavirus, el uso del ibuprofeno y la familia de medicamentos a la que pertenece, los antiinflamatorios no esteroideos (Aines), está en el ojo del huracán. A la avalancha de bulos que han circulado sobre la COVID-19 se ha unido el desconcierto por la recomendación del ministro de Sanidad francés, Olivier Véran, para que los pacientes con la infección dejaran de usar ibuprofeno. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) estudia si los casos de agravamiento de problemas respiratorios entre los enfermos que lo tomaban, reportados por el servicio de farmacovigilancia galo, tienen relación con el fármaco. ¿Es un medicamento seguro o por precaución deberíamos dejar de tomarlo? Se lo preguntamos a Javier Velasco, portavoz de la subcomisión de Revisión del Uso de los Medicamentos de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac).

El ministro de Sanidad francés, Olivier Véran, ha recomendado que los pacientes infectados por el coronavirus dejen de usar ibuprofeno, pero la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) avala la seguridad del fármaco, siempre que se emplee bajo supervisión médica. ¿Con qué mensaje debemos quedarnos?

La AEMPS ha dicho que no hay estudios clínicos que avalen dejar de tomarlo, por tanto, no hay nada que justifique abandonar un tratamiento con ibuprofeno si está indicado por un profesional. El ministro Olivier Véran no ha ofrecido ninguna evidencia al respecto. Lo que se ha reportado es que habían fallecido varias personas con COVID-19, incluso gente joven, y coincidía que todas tomaban ibuprofeno. El British Medical Journal ha recogido algún artículo que cuestionaba el uso de antiinflamatorios no esteroides (Aines), la familia a la que pertenece el ibuprofeno, en personas con enfermedades respiratorias prolongadas porque podían ocasionar complicaciones cardiovasculares. No obstante, la AEMPS ha sido muy clara al decir que el medicamento de elección en los pacientes con COVID-19 debe ser el paracetamol.

¿Por qué en concreto paracetamol?

Porque quita el dolor, tiene un pequeño efecto antiinflamatorio, baja la fiebre y no hace daño al estómago. Tampoco altera la tensión arterial ni la coagulación sanguínea y pueden tomarlo las personas con problemas respiratorios. Eso sí, los pacientes que tienen algún problema hepático deben tener cuidado porque, si se toma más cantidad de la recomendada, puede dañar el hígado.

¿Puede usarse como alternativa la aspirina?

En ninguna guía clínica se menciona como un medicamento de primera elección porque no tiene unas propiedades antipiréticas tan beneficiosas como el paracetamol y, en cambio, presenta más efectos secundarios. Las aspirina puede afectar a problemas respiratorios e interfiere en la coagulación de la sangre, las plaquetas no se agregan y la sangre se vuelve más líquida.

¿Cuándo debe emplearse ibuprofeno en vez de paracetamol?

Con infección por COVID-19, el ibuprofeno no debe emplearse nunca como primera opción. Si una persona tiene fiebre y se le diagnostica la infección, debe tomar paracetamol. Si no es suficiente para bajar la fiebre, la AEMPS dice que no habría ningún problema en tomar ibuprofeno, según los datos de farmacovigilancia disponibles en este momento.

¿Pueden tomarse juntos?

Sí. En España tenemos la costumbre de alternarlos. Por ejemplo, si se pautan cada ocho horas ambos, se puede tomar paracetamol y a las cuatro horas ibuprofeno. He trabajado muchos años en el Reino Unido y allí los médicos los prescriben juntos. El beneficio de alternarlos es que se alcanza el pico del efecto contra la fiebre del paracetamol, y a las cuatro horas, cuando empieza a bajar, se toma el ibuprofeno y se consigue el efecto analgésico y antipirético que proporciona.

Como medida de precaución, ¿es preferible optar por una dosis de ibuprofeno de 400 mg en vez la de 600 mg?

Tenemos que remitirnos a un montón de estudios que confirman que la dosis de 400 mg tiene un efecto muy parecido al de 600 mg y muchos menos efectos secundarios, tanto en el tracto gastrointestinal como en afecciones vasculares. Siguiendo las guías clínicas y las investigaciones, recomiendo tomar la presentación de 400 mg en vez de la de 600 mg. Para obtener el efecto antiinflamatorio es importante tomarlo dos o tres días cada ocho horas. Si se toma uno de vez en cuando no se alcanza el máximo efecto que tiene como analgésico y antiinflamatorio.

¿Debe prescribirlo siempre un médico o en ocasiones podemos automedicarnos?

En el caso de infección por COVID-19 debe tener siempre prescripción. Para tratar otros problemas la automedicación nunca es buena, es preferible consultar con un médico o un farmacéutico. En el caso del ibuprofeno de 400 mg no necesita receta médica, legalmente se puede adquirir en la farmacia bajo la supervisión del farmacéutico.

En España se consumen más de 40 millones de cajetillas de ibuprofeno al año. ¿Se recurre a este medicamento con cierta ‘alegría’?

Teniendo en cuenta que los niños no lo pueden tomar, quiere decir que una persona consumiría de media un envase al año. Puede parecer una media alta, pero hay que tener en cuenta que es un medicamento muy prescrito porque es seguro y efectivo. No es que lo consumamos por gusto, llevamos mucho tiempo usándolo porque tiene indicaciones en las que resulta muy eficaz.

El prospecto del ibuprofeno indica que puede “enmascarar” algunas infecciones. ¿Puede ser peor el remedio que la enfermedad?

También ocurre con otros medicamentos como el paracetamol y hay que precisar a qué se refiere el término ‘enmascarar’. Si una persona tiene una infección y presenta fiebre, cuando toma un fármaco que se la quita, deja de tener ese síntoma pero la infección sigue ahí. No es que enmascare una infección; anular la fiebre es el efecto propio del medicamento. Aunque la persona se encuentre mejor porque ya no tiene ese síntoma, sigue enferma porque el agente que provoca la infección sigue activo.

Ante la posibilidad de que finalmente la EMA desaconseje su uso, ¿no hubiera sido mejor aplicar el principio de precaución y dejar de administrarlo?

En todo caso, la EMA desaconsejaría que se emplee en personas con COVID-19, que es lo que se está analizando, no en otros procesos. Por otra parte, el ibuprofeno está siendo una especie de cabeza de turco, cuando lo que está en cuestión es toda su familia de medicamentos, los Aines. En ese sentido, se manifestó el ministro de Sanidad francés. Estoy seguro de que, cuando la COVID-19 haya pasado y todo vuelva a la a la calma, el ibuprofeno y el resto de Aines seguirán utilizándose. No creo que haya que dejarlos de usar sin más. Son medicamentos muy eficientes para aliviar inflamaciones, dolor y procesos febriles.

En torno a la COVID-19 han abundado los bulos, pero lo que no esperábamos era encontrar contradicciones entre las autoridades sanitarias, por ejemplo, con respecto al ibuprofeno, que generan intranquilidad.

Por supuesto. Sin entrar en la vertiente política, no se ha gestionado bien la crisis, ha habido bandazos. Hemos reaccionado tarde cuando la situación a la que hemos llegado era perfectamente evitable. No solo eso, la situación vivida en España o en Italia debería servir de ejemplo a otros países como el Reino Unido, y no parece que las autoridades allí estén reaccionando a tiempo.


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