Cirugía íntima femenina

Dolor, insatisfacción en las relaciones sexuales o secuelas de los alumbramientos se pueden solucionar con intervención quirúrgica
Por Clara Bassi 3 de septiembre de 2010
Img mujer mediana edad
Imagen: betoinorge

Los partos, los traumatismos o la edad pueden dejar huella en los genitales de la mujer, pero ciertas técnicas quirúrgicas pueden mejorar su deterioro o malestar. Este compendio de operaciones se denomina cirugía íntima femenina y, entre ellas, figuran procedimientos tan variados como el rejuvenecimiento vaginal por láser, la reconstrucción del himen y del clítoris o la corrección de los labios mayores y menores. Sus objetivos son mejorar el aspecto exterior de los genitales de la mujer afectada y su función para que ésta recobre una vida sexual satisfactoria.

Imagen: betoinorge

La cirugía íntima femenina es un conjunto de técnicas quirúrgicas para mejorar la zona exterior de los genitales de la mujer, tanto desde el punto de vista estético como funcional. El dolor y la insatisfacción en las relaciones sexuales, las secuelas de los partos o el descontento con el estado de las partes íntimas femeninas tienen solución. Sin embargo, todavía hay muchas mujeres que lo desconocen.

El abanico de estas técnicas es amplio. Entre ellas, figuran las intervenciones para retocar los labios mayores o menores (labioplastias) y reconstruir el himen (himenoplastia) o los clítoris hipertróficos, grandes o molestos. Javier del Pozo, director de la Clínica Ginecológica del Pozo-Gómez, que desde hace varios años realiza estos procedimientos en el Centro Médico Teknon de Barcelona, señala que la himenoplastia sólo debe realizarse en pacientes que han sufrido una rotura por problemas traumáticos o accidentes. Respecto a la reconstrucción del clítoris, denominada cistoplastia o clitoroplastia y que no debe confundirse con las operaciones para reconstruir el clítoris después de una ablación, aconseja que sólo se realice si las pacientes sufren dolor.

Otro tipo de cirugía íntima es la reconstrucción del suelo pélvico para evitar la incontinencia urinaria y fecal después de un prolapso genital, que tiene repercusiones en la calidad de vida de la mujer y que, en general, está motivado por partos traumáticos o distócicos, que requieren la intervención de los médicos obstetras.

Rejuvenecimiento vaginal con láser

La cirugía íntima es útil en la reconstrucción del suelo pélvico para evitar la incontinencia urinaria

Entre todas estas técnicas, la más destacada es el rejuvenecimiento vaginal asistido por láser o vaginoplastia. «El objetivo de esta operación es intentar disminuir la amplitud vaginal con criterios de cirugía estética, para dejar un periné limpio», señala del Pozo. Se interviene «tanto por dentro como por fuera» para que el periné quede «en las mejores condiciones posibles». Esta técnica consiste en aplicar el láser para reconstruir el tercio exterior de la vagina, reforzar sus músculos y resecar o extraer la mucosa vaginal sobrante para proporcionar un soporte adecuado a la paciente.

Gracias a estas modificaciones, se consigue disminuir tanto el diámetro externo como interno de la vagina, de modo que quede más cerrada y que la paciente recupere la satisfacción sexual. Del Pozo destaca que con esta cirugía se logra que las mujeres «vuelvan a su estado preconcepcional, como si nunca hubieran tenido hijos». Sin embargo, para operarse, no es necesario esperar hasta que no se piense en tener más hijos. Una mujer puede someterse a esta intervención y quedarse de nuevo embarazada, aunque volverá a sufrir un deterioro en la zona intervenida, salvo si se le practica una cesárea.

Esta técnica está recomendada para pacientes que desean mantener o recuperar el estímulo sexual. En su mayoría, son mujeres que rondan los 50 años, con un déficit de colágeno a consecuencia de la edad, que han tenido dos o tres hijos, por lo que la vagina está muy abierta, y se encuentran en una situación novedosa (a menudo por separación) y desean corregir el déficit sexual que experimentan. «Los procedimientos quirúrgicos permiten que estén más cómodas en sus relaciones sexuales y que sean más gratificantes», añade Del Pozo.

Según este experto, esta operación es adecuada para pacientes con vaginas dilatadas en exceso debido a los partos y con una «auténtica preocupación porque el sexo resulte satisfactorio». No es pertinente en mujeres jóvenes en buenas condiciones físicas, ni en mujeres mayores que carecen de interés por su vida sexual o cuando ésta es gratificante.

Contraindicaciones emocionales

La única contraindicación del rejuvenecimiento vaginal es de origen emocional, según Del Pozo. Si una mujer atraviesa un conflicto de pareja, en general la situación se agravará. La mujer debe estar en condiciones adecuadas, «sin patologías ni trastornos locales, ni diabetes, para evitar problemas posteriores como hemorragias locales». «Para obtener mejores resultados, es preferible individualizar la intervención», afirma del Pozo. Por otro lado, si se practica en pacientes con relaciones estables, pero poco interés en la vida sexual, «el resultado, en ocasiones, es peor». Además de tener el orificio más cerrado, se carece de la secreción adecuada y la situación empeoraría.

RESULTADOS DE LA VAGINOPLASTIA

Las mujeres que desean someterse a una vaginoplastia ingresan en un hospital de día, durante doce horas, y se les aplica la anestesia local, peridural o vaginal. La tendencia, por la mejora que han experimentado los medicamentos anestésicos, consiste en utilizar la anestesia peridural. La intervención completa se extiende de 60 a 90 minutos. En ocasiones, las pacientes que recurren a ella sufren, además, incontinencia urinaria, fecal y prolapsos genitales. Por este motivo, se aprovecha para efectuarles una reconstrucción del suelo pélvico. En el postoperatorio, durante la primera semana, padecen molestias y, durante los primeros quince días, deben evitar las relaciones sexuales.

Transcurrido ese tiempo, el 70% de las pacientes manifiestan sentirse muy satisfechas con el resultado, un 10% dice estar sólo satisfecha y entre un 10% y un 12% aseguran sentirse igual que antes de la operación, subraya Del Pozo. Este cirujano explica que la percepción de las mujeres operadas depende de su estado previo y de la motivación por la que se sometieron a un rejuvenecimiento vaginal por láser. Insiste en que quienes se sienten satisfechas son mujeres cuya vagina ha quedado dilatada tras dar a luz y apuestan por un nuevo impulso a su vida sexual, mientras que en mujeres que han perdido interés por el sexo, esta cirugía no consigue tan buenos resultados.

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