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Mar Serrano, responsable de formación de la Fundación Grünenthal y máster en dolor

Cuatro de cada diez niños sufren dolor durante su hospitalización

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 18 septiembre de 2012

Cuatro de cada diez niños hospitalizados, más de lo que se esperaba, sufren algún tipo de dolor, según el nuevo «Estudio sobre el dolor en niños hospitalizados», realizado por la Fundación Grünenthal y la Fundación Antena 3 con menores de edades comprendidas entre los 7 y los 12 años. Cuando se les pregunta a los padres, el 80% piensan que su hijo ingresado ha padecido dolor, pero si se les consulta a ellos, solo el 40% afirman haber sufrido dolor. Hoy, los pinchazos, entre otros actos médicos, siguen siendo los más temidos por los más pequeños. Los expertos aconsejan a los padres no mentirles al respecto, aunque deben adquirir destreza para explicarles qué procedimiento se les realizará, siempre de forma adaptada a su edad. En esta entrevista Mar Serrano, médica y responsable de formación de la Fundación Grünenthal y máster en dolor, explica que las principales conclusiones del estudio servirán para elaborar un folleto con recomendaciones para los progenitores con el objetivo de que sus hijos enfermos afronten mejor el dolor.

¿Hacía falta en España un estudio sobre los niños con dolor hospitalizados?

Sí, de hecho, hacen falta más estudios y algo aún más importante: una mayor concienciación sobre la mejora en el abordaje del dolor en los niños. Son escasas las investigaciones sobre este tema, el dolor en el menor ha sido un gran olvidado, a pesar de que el alivio del dolor es uno de los principios fundamentales de la medicina. Sin embargo, en los últimos 10-12 años ha aumentado el número de publicaciones relacionadas, lo que demuestra el interés por este tema. Además, en este subgrupo de población, la valoración es muy compleja.

¿Por qué?

Porque están en un proceso de desarrollo y maduración, y para el niño no resulta fácil explicar si siente dolor y cómo lo percibe. Hacen falta estudios sobre el dolor incluso en edades más tempranas, ya que los participantes en este estudio tienen entre 7 y 12 años. Este trabajo es interesante porque los protagonistas son los propios afectados. Es habitual que en estudios como este se analicen otros factores, como los fármacos, para comprobar su eficacia y seguridad, o una nueva técnica diagnóstica. Pero en esta investigación se indaga en la percepción que los niños tienen sobre el dolor que experimentan durante su estancia en el hospital. Queremos saber lo que sienten y opinan para poder tratarles mejor. Además, aprovechamos para que sean ellos los que compartan su experiencia con otros que van a pasar por experiencias similares a las suyas cuando también estén ingresados. Los resultados se difundirán en formato de cuento junto con folletos divulgativos destinados a familiares y a profesionales sanitarios.

¿A cuántos niños han estudiado? ¿Qué porcentaje padecen dolor durante la hospitalización?

«La prevalencia del dolor es del 80% según los padres y del 40% según los niños»

En total a 391. Han participado 20 hospitales repartidos por todo el territorio nacional. De toda la muestra, casi un 60% han estado en el hospital con anterioridad, un 10% de los casos han estado seis o más veces antes y el 26% de los niños necesitan visitar el hospital con cierta asiduidad. El dolor es un síntoma muy prevalente, de modo que, cuando se les pregunta a los progenitores estos afirman que el 80% de los niños lo ha experimentado, en un 40% de manera esporádica y en otro 40% de manera habitual. Sin embargo, solo en un 20% de los padres la respuesta es negativa. La prevalencia del dolor en los pequeños hospitalizados es diferente: según los padres es de un 80% y según los propios niños, de un 40%. La respuesta es que cuatro de cada diez menores hospitalizados sufren dolor, algo más de lo que se esperaba.

¿De qué intensidad es ese dolor?

La intensidad de las molestias habituales solo representa dos puntos en una escala sobre diez. Para ver cuál es el nivel percibido se utilizan escalas faciales: se les muestran unas caras con distintas expresiones, de más contenta a más triste, que se corresponden con distintas puntuaciones. Esto es, desde 0, que es la ausencia de dolor, hasta 10, que es el máximo dolor imaginable; la puntuación media de los niños sería de 2 puntos, lo que se considera leve. De hecho, los datos del estudio muestran que uno de cada dos niños hospitalizados (48,4%) manifiesta haber sentido dolores muy fuertes en algún momento, durante su estancia en el hospital. Sin embargo, a lo largo del tiempo, los dolores han descendido de manera sensible y, en el momento de la entrevista, apenas un 4% se quejaba de dolores fuertes (el 70% respondía que «poco o nada»).

¿Qué tipo de dolor es el más común entre los pacientes más pequeños?

En este estudio no se ha recogido información del profesional sanitario sobre la patología causante. Pero este dolor depende del origen del ingreso de los niños. Los que participaron en este estudio proceden del servicio de Urgencias (53%), cirugía (24%) o fueron ingresados para tratamientos periódicos (9%). Y la mayoría han estado ingresados en servicios de pediatría (42%), seguidos por los de traumatología y cirugía (39%) y oncología (11%) y un porcentaje mínimo en cuidados críticos (3%). Según esto, el tipo de dolor que padecen puede ser agudo por una enfermedad aguda, quemaduras, traumas postoperatorios y procedimientos médicos; crónico no oncológico; o dolor crónico debido al cáncer. Y el dolor que se les ocasiona puede deberse a «procedimientos levemente dolorosos», como punciones en el dedo o para instaurar una cánula intravenosa, «procedimientos moderadamente dolorosos», como una punción lumbar, o «procedimientos moderada o severamente dolorosos» como una aspiración de médula ósea o una biopsia. Los dolores más intensos se definían como pinchazos, como si les «quemaran» o «retorcieran».

¿Cuál es el dolor que más temen los niños?

Los pinchazos son la principal causa de miedo y de dolor para los niños durante su ingreso hospitalario. Parece que habría una relación directa entre lo que les da más miedo, porque les duele más, o lo que les duele más, porque les inspira más temor. Pero en esta investigación no se les ha pedido que los comparen entre sí.

Según este estudio, el 62% de los niños dicen afrontar mejor el dolor cuando se les notifica de manera adecuada. Sin embargo, solo se informa a la mitad.

«Los padres deben decir la verdad a los niños sobre su enfermedad o los procedimientos médicos que les realizarán»
En el estudio se informó al 80% de los pacientes pero, de estos, a un 40,9% se les contó con detalle y a un 37,1% solo con algunos aspectos. Al 20% no les comunicaron nada. Los progenitores deben decir la verdad a los niños sobre su enfermedad o los procedimientos que les realizarán. Mentir no les ayuda y hacen que pierdan confianza en quienes son su principal refugio. Los padres son los más indicados para informarles y, después, hay que animarlos a preguntar lo que necesiten a los profesionales sanitarios.

Pero, ¿cómo deben informarle?

Se debe evitar entrar en detalles y, si es alguna prueba, es aconsejable decírselo un poco antes, pero sin demasiada antelación, porque se podría incrementar su nivel de ansiedad. Otras veces se puede plantear la explicación como un juego simbólico. Es muy importante proporcionar la información más completa y detallada posible, en función de la edad y capacidad del niño y, si resulta muy complejo, siempre se puede pedir la ayuda de un psicólogo clínico del hospital.

Desde el punto de vista médico, ¿se diseñan nuevos procedimientos o pruebas menos invasivas y dolorosas para los niños?

Sí, hay distintas técnicas que mejoran el abordaje diagnóstico, con procedimientos menos invasivos, que se llevan a cabo con técnicas laparoscópicas. Y también hay estudios de punciones lumbares que, para disminuir el dolor, utilizan distracciones virtuales, como un casco con medios audiovisuales virtuales, que se le pone al niño mientras le realizan la prueba.

¿Qué se puede hacer para que los pequeños sientan menos dolor?

El dolor no solo se trata con tratamientos farmacológicos. Son igual de importantes otros métodos, que se denomina de apoyo, cognitivos, conductuales o físicos. Entre los de apoyo, la asistencia y acompañamiento de la familia es uno de los más eficaces. Entre los de intervención cognitiva, como la distracción, para dirigir la atención de la mente a otros derroteros, la hipnosis es un método muy útil en niños; su eficacia para disminuir la percepción del dolor se ha demostrado a través de un estudio de la Universidad de Standford, donde se evidencia que, mediante simples pasos, alivia el dolor y la ansiedad en las pruebas diagnósticas. En ellas se invita a los niños a cerrar los ojos, respirar profundamente e imaginar que se está en un parque o en casa con un amigo.

Entonces, ¿la compañía de los familiares no solo es necesaria, sino que alivia el dolor de los niños?

«A pesar de que el alivio del dolor es uno de los principios fundamentales de la medicina, en los niños ha sido el gran olvidado»
Por supuesto, el dolor se incrementa ante las situaciones de ansiedad y angustia, y la presencia de la familia supone para ellos contar con un entorno más seguro y protegido. De hecho, los hospitales han cambiado mucho el entorno y la accesibilidad, ya que antes imponían un régimen de visitas y ahora permiten a los padres permanecer junto a sus hijos (prácticamente conviven con ellos), lo que favorece que el entorno sea menos hostil para el niño, cuyo principal referente es su familia. En este estudio, cuando se les ha preguntado a los menores qué hacen cuando tienen dolor para que les duela menos, han contestado: «mis padres me dan la mano y me dejan que apriete para desahogarme», «aprieto las manos y pongo música o hablo con mi madre, eso me relaja y llevo mejor el dolor» y «juego con mi familia o con las profes».

¿Cómo afecta psicológicamente el dolor a los menores hospitalizados?

El dolor afecta a la esfera emocional de cualquier persona, tanto en el medio hospitalario como en el domicilio. El hospital, además, es un lugar desconocido para ellos, lo que les puede infundir temores. La sensación predominante es la preocupación (33%), por encima del miedo (26%) y la tristeza (25%) y, de manera escasa, el enfado (13%). En todos los casos, la existencia de ingresos precedentes contribuye de forma significativa a suavizar los sentimientos adversos.

En definitiva ¿cómo pueden los padres ayudar a su hijo hospitalizado a afrontar mejor el dolor? ¿Qué estrategias se pueden proponer?

Con los resultados del estudio se publicarán unos folletos con consejos para quienes tienen hijos hospitalizados. En general, los padres no deben mentir a sus hijos y es muy positivo que faciliten que les puedan preguntar sobre aquello que les inquieta. También hay que reforzar todo lo que el niño es capaz de hacer y no regañarle ante la expresión de sus emociones, ni imponerle que sea valiente. Hay que transmitirle confianza en el personal que le atiende. Está en buenas manos y tendrá lo necesario para aliviar el dolor si este llegara a presentarse. Si algo no gusta de la atención recibida, no es bueno para los pequeños que sean partícipes de la conversación; debe hablarse directamente con el personal implicado. Y como principal herramienta para disminuir la percepción del dolor, hay que recurrir a la distracción. Los propios niños la emplean y la aconsejan: ver la televisión, hablar con los que les visitan, jugar e, incluso, intentar dormirse.

¿Qué les gusta a los niños del hospital?

El paso de los niños por el hospital no suele ser una experiencia traumática. Al contrario, aportan sensaciones positivas. Cuando se les pregunta a los niños cómo se encuentran, el 71% responden «bien», solo el 22,5%, «regular» y el 5,6%, «mal». Los que conviven a diario con el dolor son quienes responden «mal» con más frecuencia y esta es «una importante área de mejora», afirma Mar Serrano, junto con «los pinchazos que deben soportar y la comida del hospital, que también detestan».

En cambio, «ver la televisión es la actividad lúdica que más les gusta del hospital, y con diferencia. De hecho, la Fundación Antena 3, muy sensible con la infancia, ha diseñado el primer canal infantil de televisión para niños y jóvenes que se encuentran hospitalizados. La programación de FAN 3 aúna contenidos de entretenimiento -series, dibujos animados…- con piezas educativas creadas para promover hábitos saludables y que ayudan a comprender y familiarizarse con el proceso por el pasan, de una manera amable y amena. Para ello, algunos de los contenidos del canal FAN3 informan sobre el funcionamiento de las diferentes máquinas y pruebas del hospital, así como del trabajo de los profesionales que le ayudan en su recuperación. Y rostros emblemáticos de la cadena y famosos con gran capacidad de prescripción participan de manera periódica para animar a los pequeños, tanto en las programaciones del canal de televisión como en las actividades que desarrolla la Fundación en los hospitales a través de su Programa de Asistencia Hospitalaria», detalla Serrano. Junto a la televisión, los niños también disfrutan del colegio infantil y valoran de forma positiva el trato del personal sanitario.

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ansiedad dolor hospital


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