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Efectos del plomo sobre la salud

El plomo es un metal pesado tóxico para las personas, sobre todo, para los niños a los que puede ocasionar lesiones en el sistema nervioso y diversos problemas físicos

Los juguetes, que tanta alegría provocan en los más pequeños, también pueden suponer un riesgo para su salud. Y no solo por las pequeñas piezas que pueden provocar atragantamiento. A veces, el riesgo es invisible, como sucede con la pintura que contiene plomo. La intoxicación por plomo había sido un problema preocupante hace años, pero gracias a las normativas aplicadas, la exposición al metal se está reduciendo desde 1970. Sin embargo, hace unos años se retiraron del mercado varios miles de ejemplares al descubrirse que las pinturas lo contenían en exceso. En este artículo se describe por qué el plomo es peligroso para la salud y se citan algunos consejos para evitar sus riesgos derivados. También se señalan cuáles son los principales síntomas, cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento de la intoxicación por plomo.

Imagen: lisatozzi

Plomo en casa: agua, juguetes y polvo

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica el plomo inorgánico como probable carcinógeno para los humanos. Para evitar problemas de salud, el uso de este metal está regulado desde la década de los 70 en EE.UU. y Europa. Pero, hoy en día, estas normas no están vigentes en todos los países del mundo.

De hecho, resulta difícil mantenerse alejado del plomo. Hasta hace pocas décadas se había utilizado en la construcción y se pueden encontrar, todavía hoy, en tuberías y en la pintura de muchos hogares. Incluso, hasta hace pocos años, también estaba en la gasolina. Y a pesar de que su uso se ha regulado en los últimos años, es un metal pesado muy difícil de eliminar del medio ambiente. De ahí que casas construidas antes de los años 70 puedan tener niveles elevados de este metal.

Según la OMS, un 13% de los casos de retraso mental en la infancia podrían atribuirse a la contaminación por plomo

Aunque está en muchos lugares, las vías más frecuentes de contaminación son el agua del grifo y el polvo del suelo. El agua contiene partículas de plomo que se desprenden de las propias cañerías o de viejas soldaduras. Las pinturas antiguas son otra fuente de este metal que puede encontrarse en el polvo del hogar y, a consecuencia, en muchos de los objetos que el niño tiene a su alcance.

Los niños pequeños tienen mayor riesgo por dos razones: en primer lugar, porque su sistema nervioso es más sensible por ser inmaduro; y, en segundo lugar, por el hábito de llevarse las manos y los objetos a la boca. Esto facilita la ingesta involuntaria, tanto si se halla en la pintura del juguete como si está en otros objetos o en el polvo del ambiente.

Los pequeños, que tienen su organismo en pleno desarrollo, son más sensibles a sus efectos tóxicos. Este metal puede inducir lesiones en el sistema nervioso, con problemas de comportamiento y aprendizaje, como la hiperactividad. Asimismo, puede provocar crecimiento lento, retardo de la pubertad, sordera, cefaleas y pérdida de memoria y de concentración. El problema no es irrelevante ya que, según un estudio efectuado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 13% de los casos de retraso mental en la infancia podrían ser atribuidos a contaminación por plomo.

Consejos para evitar riesgos derivados del plomo

Por sus posibles consecuencias, es de especial importancia conservar los lugares por donde transitan los niños lo más limpios posible. De la misma manera, se recomienda limpiar las manos y los pies de los bebés de forma frecuente.

Si se vive en una casa vieja, no está de más renovar las cañerías y las pinturas. En caso de que se hagan obras en el hogar, es conveniente tener alejado al pequeño durante su realización y, si no es posible, mantener una escrupulosa limpieza. Si las cañerías son antiguas, es mejor usar agua fría para cocinar o beber, ya que el agua caliente arrastra este metal en mayor cantidad.

Por desgracia, no siempre hay etiqueta informativa que indique si la pintura de un producto contiene plomo, pero se pueden realizar sencillas acciones preventivas para evitar exponer a los más pequeños a este metal:

  • Si se quieren regalar juguetes a un niño, es preferible que sean nuevos; si son reutilizados, se aconseja comprobar que no pertenecen al listado de juguetes retirados.
  • Es mejor optar por productos homologados y con garantía.
  • Además de los juguetes, también hay que estar alerta con las joyas de juguete y los cosméticos.
  • Si se sospecha que el pequeño puede haber estado expuesto a una fuente de plomo, se puede compartir la preocupación con su pediatra. Hay sencillos tests que pueden medir los niveles de metal. Otra valiosa fuente de información es la web de la U.S Consumer Product Safety Comission, que aporta información detallada acerca del plomo en los juguetes y los niños.

Intoxicación por plomo: síntomas, diagnóstico y tratamiento

Los niños tienen un mayor riesgo intoxicaciones debido a conductas como llevarse los objetos a la boca hacen que estén más expuestos. El plomo puede ser ingerido y absorbido por el aparato digestivo o bien inhalado a través del sistema respiratorio. Después de penetrar en el organismo, circula por la sangre unido a los glóbulos rojos y se distribuye a tejidos como hígado, riñón, médula ósea y sistema nervioso central. Al cabo de unas semanas, las partículas pasan a los huesos, donde se depositan de forma inerte y no tóxica, aunque en ciertas situaciones como inmovilidad, embarazo o por la acción de algunos fármacos, pueden volver a movilizarse desde el hueso. Se excretan en su mayor parte por la orina.

Las distintas manifestaciones clínicas se correlacionan con los niveles de plomo en sangre, y en niños, se ha reportado deterioro intelectual con valores de 10 mg/dl. La exposición es más frecuente de lo que se cree. Según los resultados del estudio de la OMS, cuatro de cada diez niños presentan niveles altos de este mineral en la sangre.

El diagnóstico de la intoxicación por plomo suele ser difícil, ya que los síntomas a menudo son inespecíficos. La medida más utilizada es la determinación de particulas en sangre y la zinc-protoporfirina.

El tratamiento consiste en el alejamiento de la fuente de exposición y agentes quelantes (tratamiento con minerales, vitaminas y aminoácidos que elimina los metales pesados y disminuye la producción de productos tóxicos) y depende de los niveles de metal y la clínica del paciente, es decir, la interpretación de síntomas aportados por el paciente y los resultados de la exploración física y de exploraciones complementarias.

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