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La protección ante los cambios de temperatura otoñales es clave en la prevención de los catarros

Prescindir del tabaco, alimentarse de forma equilibrada y la práctica habitual de ejercicio son otras medidas para evitar los resfriados

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 20 septiembre de 2011
El comienzo del otoño lleva consigo el descenso de las temperaturas, sobre todo por la mañana y durante la noche, lo que provoca la aparición de un mayor número de resfriados. Para protegerse frente a ellos es aconsejable abrigarse durante esas horas del día y alejarse de las corrientes de aire. Otras medidas sencillas como alimentarse de forma equilibrada, la práctica de deporte o no fumar también pueden ayudarnos a evitar los catarros, tal y como explica Francisco Camaralles, médico de familia y miembro de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.

El especialista explica que tanto en el caso de los catarros como en el de la gripe no siempre es necesario acudir al médico. "Se pueden curar con remedios caseros, zumos, líquidos y algún analgésico", recuerda. Aunque advierte que sí deben de buscar consejo profesional las personas sujetas a algunos tratamientos farmacológicos y los afectados por enfermedades graves. En todo caso, recuerda que siempre es recomendable controlar la temperatura y que si se detecta la presencia de fiebre alta durante tres o cuatro días se debe acudir a la consulta del médico.

El experto recuerda las diferencias entre el resfriado o catarro y la gripe. En el primero de los casos, se trata de una infección viral leve localizada en el sistema respiratorio superior provocada por rinovirus y coronavirus. Suele curarse en tres o cuatro días y se manifiesta con dolor de cabeza y garganta, congestión nasal, tos y sensación de cansancio.

Sin embargo, la gripe requiere de un periodo de curación más largo, de alrededor de una semana, y la infección vírica afecta también a los bronquios y pulmones. Su sintomatología típica incluye: cefalea, dolores musculares, picos de fiebre alta, tos seca, dolor de garganta, rinitis y sensación de malestar general. Normalmente suelen producirse en España dos picos gripales importantes, el primero a finales de diciembre y el segundo al finalizar el mes de enero.

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