Algas en el espacio

Expertos estadounidenses envían algas al espacio con el fin de encontrar nuevas formas de producción de alimentos en ambientes extremos
Por Marta Chavarrías 11 de junio de 2014
Img alga espacio hd
Imagen: Wikimedia

Desde hace años se investigan procedimientos y métodos que permitan a los astronautas producir alimentos en órbita. El cultivo espacial de plantas se perfila como una fórmula para que las tripulaciones puedan reducir la cantidad de alimentos que deben llevar en cada misión y alargar su duración; pero también para estudiar nuevas maneras de fabricar alimentos en ambientes extremos. Una de las últimas indagaciones es la presentada por un grupo de expertos del Servicio de Investigación Agrícola estadounidense (ARS), que ha enviado algas al espacio para analizar los efectos de este medio sobre la fotosíntesis y el crecimiento de plantas. El artículo explica los primeros resultados del comportamiento de las algas en condiciones de microgravedad y cuáles son los retos de la producción de alimentos.

El cultivo de plantas en el espacio aporta numerosos beneficios. Por un lado, proporciona cambio climático sobre la productividad agraria. En los últimos años, sequías, inundaciones y pérdidas de cosechas comprometen el acceso a los alimentos para una gran parte de la población. Pero va más allá del simple abastecimiento, porque también tiene influencias negativas en la calidad e inocuidad de los alimentos. Algunos estudios avalan el incremento de la contaminación química y microbiológica debido a las variaciones en las formas de producción agrícola.

Dentro de este contexto, el uso de nuevas tecnologías agrarias, que se adapten a las distintas circunstancias, es un factor clave para aumentar la productividad agrícola y, por tanto, poder alimentar, de manera segura, a toda la población. Investigaciones como la que acaban de presentar ahora los expertos del ARS son fundamentales, puesto que la innovación tecnológica en el ámbito de la agricultura es muy grande. Por tanto, el reto de duplicar la producción de alimentos en todo el mundo consistirá en invertir en ciencia y tecnología.

Algunas medidas iniciadas en este campo son la creación de variedades más resistentes a los factores ambientales o la modificación genética, que pueden convertirse en una gran aliada para diseñar plantas más resistentes a plagas. También es importante investigar en el desarrollo de nuevas variedades de cultivo con mayor rendimiento, pero que necesiten menos agua o fertilizantes.