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Banquete de bodas: reclamación por alimentos en mal estado

La celebración de un banquete de bodas puede convertirse en algunas ocasiones en un verdadero problema si la comida que se sirve a los invitados está en mal estado. ¿Qué se suele hacer en estos casos? ¿Cómo se debe actuar judicialmente? Un caso real da respuesta a estas preguntas.

Banquete de bodas: reclamación por alimentos en mal estado

El verano, y especialmente los meses que coinciden con las vacaciones, es la época elegida por muchas parejas para casarse. En gran parte de los casos, el día señalado para la boda coincide con la presencia de familiares y amigos que residen lejos del lugar de origen. Entre los preparativos nupciales que los novios han llevado a cabo con mayor esmero para deleitar a sus invitados destaca la elección de un lugar y un menú para celebrar el “banquete de bodas”. En algunos casos, las felices expectativas de los contratantes se convierten en un enorme disgusto. La causa: comida en mal estado. Intentaremos dar respuesta a estas cuestiones a través del análisis de un caso real.

Los hechos

En fecha 21 de junio de 1997 se celebró un banquete de bodas en un complejo turístico de un hotel de Valencia. A tan singular y esperado evento asistieron 218 comensales para los que se prepararon los correspondientes menús. El coste del cubierto ascendió a 5.421 pesetas. El coste total del banquete, incluidos los medios-menús de los músicos y el IVA correspondiente, ascendió a la cantidad de 1.274.132 pesetas.

Durante la celebración, tanto el servicio como las instalaciones y el aspecto general de la comida fue satisfactorio, por lo que los novios no formularon queja alguna contra la empresa contratada. Al día siguiente del evento, los contrayentes procedieron al pago del banquete y marcharon de viaje de novios. A su vuelta se les informó de que una parte de los invitados había sufrido determinados episodios de intoxicación alimentaria, que cursaron con vómitos, diarreas y dolor abdominal, verificándose que el agente causante era salmonela.

La reacción: invitados afectados y novios “dolidos”

Algunos de los invitados intoxicados formularon la correspondiente denuncia por vía penal a fin de que, por parte del Juez Instructor, se procediera a esclarecer lo sucedido. El procedimiento tramitado fue el denominado “Diligencias Previas”, adecuado sólo si los hechos pueden ser constitutivos de delito. Entre las pruebas practicadas por el Juzgado de Instrucción debemos destacar el Informe del Brote Epidemiológico que realizó el Ayuntamiento de Valencia y las conclusiones del Acta de Inspección del Servicio de Sanidad y Consumo de Valencia, con los siguientes resultados: “… que entre los días 22 de junio a 5 de julio de 1997 se produjeron intoxicaciones con ocasión de varias celebraciones y uso del autoservicio entre las que se relaciona por la Guardia Civil el banquete de boda de D. Francisco y Dª María del Carmen con un porcentaje de afectados del 16,66% (35 de 210 asistentes), del que resulta que de los asistentes a la boda de los actores y porcentaje anteriormente reseñado, el 71% tuvo náuseas y fiebre, 91% diarreas y 63% dolor abdominal, resultando de los análisis realizados la presencia de Salmonela”.

En el supuesto de que los hechos sean considerados como constitutivos de un delito contra la salud pública o de lesiones por imprudencia, la sentencia -además de la imposición de una pena- puede condenar al culpable a pagar la indemnización de los daños y perjuicios sufridos por los afectados como consecuencia de la intoxicación alimentaria. Los perjudicados pueden también optar por plantear la reclamación de daños y perjuicios en un procedimiento civil; para ello, deberían haber solicitado, en el caso de estar personados en el procedimiento judicial, la correspondiente “reserva de acciones civiles”. En este caso, el tribunal no se pronunciará sobre las cuestiones civiles y los perjudicados deberán presentar una demanda civil en reclamación de la mencionada indemnización.

El proceso penal tuvo su curso independiente al proceso civil instado por los novios, si bien algunas de las pruebas practicadas se aportaron al proceso civil instado por éstos.

Los novios por la vía civil: devolver lo pagado

Los novios, que no resultaron afectados por la intoxicación alimentaria, formularon demanda civil en reclamación de la cantidad de 1.274.132 pesetas, que fue el importe abonado por los demandantes a la entidad hostelera. La pretensión no era otra que la resolución del contrato de hostelería celebrado entre ambas partes y la consiguiente devolución del precio pagado por el banquete de bodas. El fundamento de la reclamación residía en el hecho de que consideraban que los demandados habían incumplido sus obligaciones al servir los alimentos en mal estado, y que ello determinó la intoxicación alimentaria de algunos invitados.

La reclamación se formuló, además, contra la entidad aseguradora de la entidad que sirvió la comida en el complejo turístico. La normativa que entendían de aplicación al caso concreto no era otra que la general establecida en el Código Civil (obligaciones y contratos, y responsabilidad civil); así como la más específica, de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.

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