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Emili Ros, responsable de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona

«Las nueces no son un fármaco para curar la arteriosclerosis»

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 17 junio de 2004

Datos epidemiológicos apuntan a que el consumo regular de frutos secos en la dieta permite reducir hasta en un 50% el riesgo de episodios cardiovasculares. De entre los distintos frutos secos destaca la nuez, eje de la investigación del internista catalán Emili Ros Rahola que acaba de publicar sus resultados en la revista Circulation. Pese a estos resultados, insiste el investigador, las nueces no pueden considerarse un fármaco sino un complemento recomendable a la dieta diaria.

El consumo de frutos secos lleva años estudiándose por sus supuestos beneficios para la salud. De un tiempo para esta parte, el aporte calórico y que suministran, así como el de distintos componentes de interés, ha sido ampliamente recomendado por los nutricionistas para completar las necesidades de la dieta diaria. A todo ello, en los últimos años se ha añadido su efecto protector para el sistema cardiovascular, el cual parece ahora plenamente probado. De todos los frutos secos, las nueces, probablemente las más investigadas por su impacto económico, sobre todo en Estados Unidos, podrían estar llamadas a jugar un papel todavía más relevante en las futuras recomendaciones dietéticas.

Si todos comiéramos nueces a diario, ¿bajarían las estadísticas de infarto a la mitad?

Los datos epidemiológicos no se pueden extrapolar hasta ese extremo. Para ello habría que hacer un ensayo clínico prospectivo. No todos los datos pueden barajarse estadísticamente siguiendo un mismo esquema. Sabíamos, eso sí, que consumir nueces a diario ayuda a reducir hasta en un 11% el riesgo cardiovascular; lo habíamos demostrado en un estudio previo.

Quedaría, por tanto, un 49% por justificar en relación con los datos epidemiológicos apuntados.

La explicación es que en el primer estudio planteábamos sólo la hipótesis de que la reducción del riesgo se conseguía a partir de una disminución del colesterol, y todo apuntaba a que podían haber otros beneficios que se nos escapaban. En esta segunda ocasión demostramos que, además de reducir el colesterol, las nueces refuerzan la función endotelial de los vasos sanguíneos.

¿Donde reside el secreto de este beneficio?

«Además de reducir el colesterol, las nueces refuerzan la función endotelial de los vasos sanguíneos»
La disminución del colesterol se debe a los ácidos grasos de la nuez, no distintos en ese sentido de los de otros frutos secos o los del aceite de oliva. La relación entre grasas poliinsaturadas y saturadas es de 7 a 1 en la nuez; una proporción muy buena y difícil de encontrar en otros alimentos naturales. Las nueces contienen también una cantidad importante de ácido alfa-linoléico [un ácido graso de la serie omega-3, como en el pescado], que podría tener otros efectos preventivos cardiovasculares. En realidad, nuestro primer estudio corroboraba las virtudes de la llamada dieta mediterránea sobre un proceso como el de la arteriosclerosis. Ocurre, sin embargo, que con el tiempo hemos aprendido que la arteriosclerosis no ocurre sólo por mediación del colesterol, sino que entran en juego otros factores biológicos. Por tanto, valía la pena comprobar si en el beneficio de las nueces se mezclaban asimismo otros componentes bioactivos.

¿Constituyen las nueces una alternativa natural al tratamiento hipocolesterolemiante?

No, esta no es su función. La nuez disminuye el colesterol pero nunca en el grado que puede hacerlo una estatina, y que es el grado que algunos pacientes pueden necesitar. No es un fármaco para curar la arteriosclerosis. Nosotros exponemos que su consumo regular actúa de forma preventiva, reforzando también la función endotelial y, por esta vía, garantizando una mayor protección frente a la causa más íntima de la arteriosclerosis.

¿Se desmarca en este sentido la nuez de otros frutos secos?

No lo sabemos, puesto que no hemos realizado ensayos comparativos de nueces con otros productos. Pero quisiera subrayar que nuestro estudio marca la primera ocasión en que un producto natural no manipulado demuestra una protección de la función endotelial. Se había estudiado anteriormente el efecto aislado de los ácidos grasos, la L-arginina o la vitamina E, y todos estos elementos se dan cita en la composición de la nuez. Tal vez sea esa la razón por la que la revista Circulation, la de mayor impacto en el área cardiovascular, se haya dignado a presentar públicamente nuestros datos y nuestras conclusiones. Nos consta que el artículo ha suscitado un enorme interés en EEUU.

Buenas noticias, en definitiva, para los agricultores californianos.

La California Wallnut Comission ha patrocinado nuestras investigaciones sin influir para nada ni en el diseño de los estudios ni en su resultado. Yo mismo formo parte de esa comisión y puedo corroborar su respeto por la ciencia.

Pero los agricultores de aquí no se lo habrán tomado bien.

«Las nueces añadidas a la dieta típica mediterránea mejoran los resultados analíticos que demuestran efectos positivos para la salud»
La nuez no es un fruto seco demasiado arraigado en nuestra cultura agrícola. España no se encuentra entre los países más productores. De todos modos, una investigación sobre nueces reporta parabienes a todas las nueces, y no sólo a las de un lugar determinado.

Las relaciones de la industria alimentaria o las cooperativas agrícolas con las investigaciones universitarias no alcanzan tampoco en nuestro país el nivel que pueda haber en países como Finlandia.

Es una lástima, puesto que las investigaciones biológicas y la búsqueda de proteínas es cada vez más sofisticada y cara. Se da la circunstancia de que muchas industrias o cooperativas no disponen de científicos ni laboratorios para investigar las bondades de sus productos y, por contra, los laboratorios universitarios tienen dicha infraestructura sin dinero suficiente para abarcar muchos productos. Hay que buscar una simbiosis como la de Finlandia, de forma que empresas, y no sólo la industria farmacéutica, y universidades puedan colaborar en beneficio de todos.

Su equipo del Hospital Clínic de Barcelona lleva ya dos investigaciones con nueces en su historial. ¿Habrá una tercera?

Cuando haces un estudio y obtienes buenos resultados siempre te haces más preguntas; por ejemplo, si la dieta suplementada con nueces mejora la función endotelial, ¿tendrá un efecto sobre la angina de pecho estable, que es una consecuencia típica de este trastorno vascular? Vamos a proponer a la California Wallnut Comission un ensayo clínico que apunte a semejante dirección.

Los beneficios de las nueces, ¿son comparables a los de una dieta mediterránea aun desprovista de estos frutos secos?

En nuestro primer estudio demostramos que una dieta mediterránea que tiene como principal fuente de ácidos grasos al aceite de oliva reduce las cifras de colesterol de forma significativa. Sin embargo, al añadir las nueces el resultado fue aún mejor. El colesterol total se redujo en 11 mg/dL (4,1%); el colesterol LDL [llamado malo] lo hizo en un 5,9%; y la lipoproteína (a) [otra fracción con colesterol que es perjudicial para la salud] un 6,2%. Por cada mg/dL de disminución del colesterol total se reduce en un 1% el riesgo cardiovascular.

Supongo que a los pacientes les gustarían las nueces, ¿o las tomaban a modo de medicina?

Los participantes en la investigación recibían nueces a diario y en crudo, que consumían formando parte de ensaladas, como postre o aperitivo… No hubo quejas.

¿Benefician las nueces por igual a jóvenes y viejos, sanos y enfermos, niños y adultos, hombres y mujeres?

Un estudio anterior al nuestro, realizado el año 1993 en la Universidad de Loma Linda (California) y dirigido por un investigador catalán, el doctor Joan Sabaté, había demostrado que el consumo regular de nueces es beneficioso en hombres jóvenes y sanos. En cambio, nuestro estudio ha ampliado el beneficio a adultos de ambos sexos y con cifras elevadas de colesterol.

EL HOMBRE QUE PUSO UNA NUEZ EN EL VASO


Nueces y vasos sanguíneos comparten protagonismo en el currículo de Emili Ros Rahola, investigador que lleva responsabilizándose de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona desde 1996. Desde esta unidad ha dirigido dos estudios sobre el consumo de nueces y su efecto en la prevención del riesgo cardiovascular. Ros se licenció en Medicina por la Universidad de Barcelona en 1969, realizó estudios de posgrado en Nueva York y Boston, obteniendo allí mismo la acreditación de especialista en medicina interna y gastroenterología. Recibió el título de doctor en medicina en su vernácula universidad el año 1990.

Sus estudios se han centrado desde entonces en las enfermedades digestivas, litiasis biliar y metabolismo de los lípidos, cuidando especialmente la relación de la dieta con el riesgo cardiovascular. Fue miembro fundador de la Sociedad Española de Arteriosclerosis y lleva ejerciendo como jefe de redacción de la revista de esta sociedad desde su aparición. Es miembro de varias organizaciones científicas nacionales e internacionales y recientemente ha sido nombrado presidente de la Sociedad Iberoamericana de Arteriosclerosis. Ha participado en numerosos cursos y congresos científicos y ha publicado un centenar de trabajos de investigación en revistas científicas nacionales e internacionales.

Ros también es miembro del Comité Científico de la Fundación Nucis, Salud y Frutos Secos, una entidad sin ánimo de lucro que tiene como objeto principal el estudio, la investigación y la difusión de las características nutricionales y dietéticas de los frutos secos, especialmente desde el punto de vista de sus efectos beneficiosos para la salud. La Fundación Nucis potencia la formación, la investigación científica y la celebración de foros de discusión, seminarios y congresos; persigue la máxima difusión de estos conocimientos a la sociedad y la intercomunicación científica a escala tanto nacional como internacional.


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